La pandemia aumenta la petición de ayuda de padres para gestionar sus relaciones con los hijos

En muchas familias la situación de confinamiento ha aumentado los conflictos, el malestar y los desacuerdos, provocando que el ambiente en casa se crispe.

Tired and angry father trying help his son doing homework, but bored child refusing. Homeschooling, online studying, remote education for kids during quarantine is a problems for many parents.Maria SbytovaMaria Sbytova - stock.adobe.com

El confinamiento de la población decretado en España el pasado 14 de marzo para hacer frente a la pandemia por coronavirus y que se extendió, incluyendo la desescalada, durante más de tres meses, obligó a muchas familias a una convivencia intensiva a la que no estaban acostumbradas y para la que, además, en muchos casos no se estaba preparado. Sobre todo, por los condicionantes que acompañaron a muchos de esos confinamientos (incertidumbre laboral y económica, teletrabajo con hijos en casa, educación online, estrechez de espacios, falta de medios, etc.) y que complicaron sobremanera la convivencia.

“Aunque hay familias que nos comentan en las sesiones que el confinamiento les ha sido muy positivo, ya que han podido estar más tiempo juntos y disfrutar de ese tiempo, lo que les ha unido más, lo cierto es que en otras muchas familias esta situación ha aumentado los conflictos, el malestar y los desacuerdos, provocando que el ambiente en casa se crispe”, asegura la psicóloga Sonia Martínez, directora de los Centros Crece Bien, pioneros en la enseñanza y el desarrollo de Habilidades Emocionales, Sociales y de Aprendizaje. Para la experta, el no poder salir a la calle de vez en cuando para desconectar o cambiar el foco de atención, así como el hecho de que estar juntos fuese parte de una obligación y no de una decisión voluntaria, “aumentó el malestar y provocó que, a veces incluso, el problema se viese más grande de lo que realmente era”.

Como consecuencia, la autora de Descubriendo Emociones (La esfera de los libros) afirma que la llegada de lo que se dio a conocer como “la nueva normalidad” ha traído consigo un incremento considerable de las peticiones de ayuda de padres y madres para gestionar la relación con sus hijos.

“Los más notorio es que la demanda ha cambiado: antes padres y madres venían para intentar ayudar a sus hijos. Ahora, sin embargo, son muchos los padres y madres que se plantean que esa ayuda la necesitan ellos mismos. Nos comentan que están nerviosos e irascibles y que pierden los nervios enseguida”, explica la psicóloga, que asegura que ha visto a muchos padres y madres “desbordados e inseguros”, dudando incluso de su labor como tales: “Algunas familias verbalizan que su sueño de tener una familia feliz se ha visto truncado, por lo que plantean ahora pedir ayudar para mejorar esas relaciones y que tanto sus hijos como ellos guarden un gran recuerdo en el futuro”.

Entre las preocupaciones y las peticiones de ayuda más habituales entre madres y padres, Martínez destaca principalmente el ya citado manejo del enfado o la frustración, el respeto a los límites, las estrategias para que los hermanos no discutan todo el día y “que la nuestra no parezca una casa de locos”, los consejos para sentirse tranquilos en casa o los tips para saber cómo motivar en la responsabilidad a hijos e hijas. A todos ellos, cómo no, se ha sumado otro tema estrella del confinamiento, el del uso de las nuevas tecnologías por parte de niños y niñas: “las familias no saben bien cómo gestionar el tiempo que sus hijos e hijas están expuestos y cómo ponerles límites”.

Necesidad de recursos psicológicos y emocionales para las familias

Para Sonia Martínez el aumento de los problemas en el ámbito doméstico debido al confinamiento entra en cierto modo dentro de la normalidad, ya que se pasó de un contexto en el que padres y madres trabajaban muchas horas fuera de casa y cuando veían a sus hijos se preocupan más de sus necesidades físicas y de jugar con ellos para aprovechar el tiempo de una forma positiva para todos; a otro en el que nos vimos encerrados en casa, conviviendo 24 horas al día, con la incertidumbre provocada por la pandemia y combinando horarios laborales con horarios escolares en muchas ocasiones sin medios y en espacios reducidos: “Es lógico que aparezcan otras preocupaciones, que aumenten las dificultades y que los problemas sean más visibles”.

Para la directora de lo Centros Crece Bien, no obstante, esta situación extraordinaria que nos ha tocado vivir ha dejado al descubierto “claramente” la falta de recursos emocionales de muchos padres y madres para hacer frente a situaciones como la actual. “Ante factores externos que provocan estrés e internos que lo aumentan, si las familias poseen recursos emocionales para manejar la situación, aunque ésta les afecte, la superarán mucho mejor e incluso podrán salir de ella de manera airosa. Por eso es fundamental que, además de dar recursos económicos y físicos a las familias para hacer frente a crisis como la actual, también se dé importancia a los recursos psicológicos y emocionales”, argumenta.

A los padres y madres que se sienten “desbordados e inseguros” Sonia Martínez les traslada, por último, un mensaje positivo, ya que darse cuenta de que algo no va bien es el primer paso para cambiarlo. “Hay que ver la situación como una oportunidad, como el momento en el que podemos hacer un cambio. Si lo enfocamos así y no como un fracaso en nuestro desempeño como padres o madres, podremos cambiar las cosas y enseñar a nuestros hijos que, cuando las cosas no van bien, se pueden cambiar buscando alternativas diferentes”, concluye.