Ventajas de jugar a videojuegos con tus hijos

Con el avance del otoño se acortan los días y, restricciones de movilidad, a parte, el tiempo que pasamos en casa, aumenta. ¿Es bueno que mi hijo juegue a videojuegos? ¿Pasa demasiado tiempo jugando? ¿Ese juego es adecuado para su edad?
Con el avance del otoño se acortan los días y, restricciones de movilidad, a parte, el tiempo que pasamos en casa, aumenta. ¿Es bueno que mi hijo juegue a videojuegos? ¿Pasa demasiado tiempo jugando? ¿Ese juego es adecuado para su edad?UNSPLASH

Con el avance del otoño se acortan los días y, restricciones de movilidad, a parte, el tiempo que pasamos en casa, aumenta. ¿Es bueno que mi hijo juegue a videojuegos? ¿Pasa demasiado tiempo jugando? ¿Ese juego es adecuado para su edad?

El cambio, lo novedoso, es algo que inspira desconfianza. Y más si esto afecta a lo que más quiere un padre: sus hijos.

La forma de entretenerse y de relacionarse ha cambiado y, para alguien cuya única forma de estar con sus amigos era saliendo a la calle con ellos, que vivió el monopolio de dos canales de televisión o que las salas de cine en su ciudad se contasen con los dedos de una mano, esta nueva realidad puede resultar compleja… Incluso para los que salían con un Walkman y grababan canciones de la radio en cintas, o descubrieron Internet a 256 Kbps a través de algún amigo “friki” y adelantado a su tiempo, puede ser difícil entender por qué sus hijos eligen quedarse en casa jugando a un videojuego.

Para muchos padres, el videojuego se presenta como algo totalmente desconocido y extraño, que desde fuera no se entiende. Y es fácil rechazar lo que no se entiende.

Hasta hace no mucho (y sigue ocurriendo), la política de “a mi hijo no le dejo jugar videojuegos” ha sido la tónica habitual en muchos hogares. ¿En qué se traducía esto? En que jugaba en casa de amigos, en el patio del colegio o en cualquier momento en el que le fuese posible jugar sin el escrutinio de los adultos.

Para hacer un acercamiento adecuado a este tema hay que entender varias cosas:

1.- El videojuego es parte de su vida:

En los parques, en los recreos, en los cumples, el tema principal de conversación es Fortnite, Rubius, Ninja o la nueva Playstation. Privarle de poder disfrutar de jugar y consumir contenido relacionado con videojuegos es impedirle que pueda relacionarse correctamente. Antes se hablaba de Butragueño, de los Backstreet Boys, de Terminator…. Y ahora se habla de Grefg, de Ibai o del nuevo FIFA.

El gaming es una de las principales opciones de ocio y entretenimiento para los jóvenes. Además, es una herramienta que les permite socializar, estar con sus amigos, aunque se encuentren a cientos de kilómetros de distancia. Que para ti no sea divertido, o no te parezca una forma de “pasar tiempo con los amigos,” no quiere decir que para ellos sea así.

Así que es necesario dejar de lado prejuicios y afrontar la situación con normalidad.

2.- ¿Cómo puedo estar seguro de que mi hijo hace un uso correcto de los videojuegos?

Lo primero que debes hacer es, como cualquier actividad que desarrolle tu hijo, interesarte por ello.

A qué juega, cómo juega, con quién juega…

Saber si está jugando a un juego adecuado para su edad es muy sencillo, tienen guías (PEGI) de edad en las carátulas e indicativos del tipo de contenido que vas a encontrar en el juego. La Asociación Española de Videojuegos lo explica en este artículo.

3.- ¿Sabías que las consolas tienen control parental?

Otro de los mayores miedos de un padre es saber con quién juega su hijo. Internet, sin control, es un sitio que tiene riesgos, por ello, a través del control parental, puedes definir qué y con quién se puede comunicar tu hijo.

Últimamente es común leer noticias sobre niños que cogen la tarjeta de sus padres y hacen enormes gastos en juegos. Esto es algo que puedes controlar y limitar también utilizando este sistema.

Y, por último, también se puede limitar el tiempo de juego desde el Control Parental. PlayStation y Xbox explican cómo hacer un uso correcto del control parental en sus webs:

Pero, además de lo útil que es el Control Parental, el asegurarte que tu hijo hace un uso correcto de los videojuegos va más allá.

Es necesario hablar con ellos, sin tapujos, de los peligros que esconde Internet. Deben entender que existe un riesgo, cómo detectar cuándo se encuentran ante ese riesgo y cómo reaccionar. Darles las herramientas para que puedan desenvolverse en un entorno digital en el que van a convivir e interaccionar con otras personas.

También es necesario trabajar con ellos los conceptos de responsabilidad y definir límites. ¿Por qué se hace a menudo en otros ámbitos, pero al sentarse delante de una consola se les da barra libre? Imaginad que, cuando erais pequeños, os hubiesen dado el monedero o la cartera llena de pesetas. Y hubieseis podido ir a los billares, los recreativos o a comprar cromos al kiosko sin que nadie os pusiese límite, sin ningún tipo de control y sin entender cómo funciona el dinero. La consecuencia es que habríais vuelto a casa con la cartera de vuestros padres vacía.

O que os hubiesen dejado salir a la calle a jugar con vuestros amigos sin ningún tipo de reglas. ¿No habríais estado todo el día fuera de casa sin cumplir con ninguna de vuestras obligaciones? Con los videojuegos ocurre lo mismo. Es más, se pueden utilizar como herramienta para trabajar la “demora de la recompensa” y enseñar a los más pequeños cómo el estudiar, hacer los deberes, portarse bien… tiene consecuencias positivas, como poder disfrutar de su pasatiempo favorito. Hay un momento y un lugar para jugar a videojuegos, tiene que estar bien definido y explicado, y los pequeños deben conocer las reglas.

Los videojuegos se pueden utilizar para potenciar el aprendizaje y habilidades sociales de los niños. Se aprende a trabajar en grupo, a tomar decisiones bajo presión, a pensar, ayudan a socializar. De hecho, son clave para jóvenes que tienen problemas para relacionarse con otros y encuentran en los videojuegos un entorno seguro en el que construir relaciones, ayudándoles a ganar confianza.

Y no solo eso, también suponen una oportunidad para pasar tiempo con ellos, afianzar las relaciones padre-hijo a través de sus hobbies, jugando con ellos, consumiendo el contenido que ellos consumen y estando “en línea” con lo que son sus intereses. Para los que hemos crecido con videojuegos, muchos de nuestros recuerdos de la infancia están ligados a diferentes videojuegos, ¿por qué no crear buenas experiencias y recuerdos con tus hijos?

Además, hay que valorar que el mercado del gaming cada vez presenta más salidas laborales. Un consumo correcto de videojuegos, no solo sirve para pasar un buen rato, sino para sentar las bases de lo que pueden ser habilidades clave para empleos del futuro e, incluso, del presente.