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Cariño, ¿este verano qué hacemos con los niños?

Las largas vacaciones escolares y las pocas de los padres abren una brecha de qué hacer con ellos ese tiempo en el que no se coincide con ellos.

  • Kelly Sikkema/ Unsplash
    Kelly Sikkema/ Unsplash

Tiempo de lectura 2 min.

21 de junio de 2018. 07:40h

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Gema Lendoiro Madrid. 21/6/2018

España todavía está lejos de tener una verdadera conciliación entre familias e hijos teniendo en cuenta, además, que los niños españoles gozan de unas larguísimas y merecedísimas vacaciones, algo que se hace absolutamente incompatible con el mismo número de días de vacaciones para los padres. La opción que la madre se coja un mes y el padre, otro, tampoco es viable o no lo deseable si se quiere pasar al menos unos días en familia.

Esto es un problema de las nuevas generaciones ya que, cuando los que ahora somos padres éramos niños, contábamos la mayoría con abuelos jóvenes que pudiesen colaborar en gran medida a esa conciliación. No en vano muchísimos niños que hoy somos adultos tenemos en la memoria las vacaciones de verano asociadas a los abuelos, primos...y en muchos casos en los pueblos, aldeas o lugares donde estos hubiesen ido.

Los tiempos han cambiado y la ciudad se ofrece como un lugar más inhóspito, más si es grande, si no hay alternativas para que los niños puedan seguir disfrutando de serlo y puedan jugar y compartir tiempo de ocio con otros niños durante este tiempo.

Algunas opciones son las Escuelas Infantiles como Nemomarlin, una de las redes de escuelas infantiles más grandes de España –con centros en Madrid, Barcelona, Sevilla, Toledo, Valencia, Jaén y Zaragoza-, abre durante los meses de julio y agosto sus escuelas de verano para niños desde los 4 meses y hasta los 6 años. Se pueden realizar inscripciones semanales, dependiendo de la disponibilidad de cada centro, a través del email o el teléfono de contacto de la escuela elegida.

La temática de este año son ‘Las siete maravillas del mundo’ y en torno a ellas se harán actividades específicas como: pintura, danza, canciones, manualidades, juegos de agua, narración de cuentos y leyendas... todo ello también en inglés. Es importante que, aunque sea una escuela de verano, las actividades tengan un contenido educativo concreto, un centro de interés. Y por supuesto que tengan siempre como hilo conductor el juego y la diversión de los pequeños.

Además, las escuelas de verano son ideales para poder inculcar a los niños valores como el respeto mutuo, el trabajo en equipo, la amistad, el orden... y es fundamental que estén dirigidos por un equipo educativo liderado por profesores con experiencia y titulación acorde con la edad de vuestros hijos. Los monitores de tiempo libre pueden ser grandes educadores también, siempre y cuando tengan experiencia probada y estén bien liderados.

En definitiva, las escuelas de verano siempre son una buena opción para que los niños descansen y se diviertan y para que los papás que trabajan tengan la tranquilidad de que sus hijos están en buenas manos.

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