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¿Cuánta agua debemos beber al día?

Qué si dos litros al día, que si ocho vasos, que imprescindible uno en ayunas nada más levantarnos, que si en todo momento especialmente en verano... Estamos acostumbrados a escuchar múltiples recomendaciones porque la hidratación es un componente fundamental para llevar una vida saludable.

Qué si dos litros al día, que si ocho vasos, que imprescindible uno en ayunas nada más levantarnos, que si en todo momento especialmente en verano... Estamos acostumbrados a escuchar recomendaciones sobre la cantidad de agua que hay que beber, porque, sin lugar a dudas, la hidratación es un componente fundamental para llevar una vida saludable. Los expertos de WoomFertility nos lo explican.

Pero ¿todas las personas debemos beber la misma cantidad de agua? la respuesta es: no. Aunque sí existe una cantidad aproximada necesaria para cualquier adulto en condiciones normales, que ronda el litro y medio y los dos litros, debemos fijarnos en las condiciones particulares de cada uno.

Más de un 65% de agua

Las personas estamos formadas por entre un 65% y 75% de agua, que nuestra propia actividad vital va consumiendo a lo largo del día y la expulsa a través del sudor, la respiración, la orina y las heces. Para mantener esos niveles de H2O, bien bebemos agua, o bien ingerimos cualquier líquido o alimento que la contenga, de hecho, se recomienda que entre el 75% – 80% del líquido provenga de las bebidas y el 20% -25% restante sea a través de los alimentos.

Factores como el sexo, el peso, la edad, la dieta, el clima, si practicamos deporte, estamos enfermos, embarazadas o dando el pecho... hace que varíe nuestro consumo de agua y por lo tanto, de igual manera lo hace la cantidad que necesitamos ingerir. Un hombre adulto deportista que vive en un clima cálido y húmedo, necesitará beber más cantidad de agua, que una niña de cinco años que vive en un clima seco y templado, de igual manera que una mujer embarazada o alguien que no coma mucha fruta o verdura, también necesitará incrementar los vasos de agua que tome al día.

La importancia de la hidratación

Antes de ponernos a calcular y hacer cuentas del número de vasos que debemos consumir, tenemos que ser conscientes de por qué es tan importante la hidratación. El agua es el principal componente químico de nuestro cuerpo; cada célula y cada sistema de nuestro organismo depende del agua, tanto para transportar nutrientes, como para eliminar toxinas o para mantener hidratados ciertos órganos y tejidos. Al deshidratarse, el organismo pierde la capacidad de cumplir con todas las funciones vitales.

Cuando nos recomiendan, por regla general, beber entre ocho y nueve vasos de agua al día es porque el promedio de orina de un adulto es de un litro y medio, a eso se le suma que se pierda aproximadamente un litro más a través del sudor, la respiración y las heces. Si tenemos en cuenta que el 20% del agua que necesitamos la ingerimos a través de las comidas, nos faltan otros dos litros, aproximadamente, para recuperar el gasto de H2O y volver a estar en equilibrio.

Alarmas internas

Afortunadamente nuestro cuerpo tiene elementos de alarma que nos avisan cuando algo empieza a ir mal. La sed es el mejor indicador que te revela que el cuerpo ha comenzado a deshidratarse; muchos expertos creen que hay que anticiparse a ella, y no esperar a tener mucha sed para beber. Otra señal de que estamos correctamente hidratados es si observamos que nuestra orina es prácticamente transparente.

Si haces pis muy amarillo y habitualmente sientes mucha sed, seguramente estés tomando menos agua de lo que tu cuerpo necesita. Es importantísimo mantener el nivel de H2O que el cuerpo necesita, la pérdida de más del 2% del agua puede provocar disminución de la memoria a corto plazo, descenso del rendimiento físico, dolor de cabeza y fatiga.

Sin embargo, tampoco se puede caer en el error de pensar que si algo es bueno y necesario, debemos ingerirlo en cantidades exageradas. Si beber menos agua de la necesaria es peligroso, beber de más también lo es. Una ingesta excesiva de líquido dificulta la función de los riñones, afecta negativamente al cerebro y desgasta al sistema circulatorio. Es decir, en cuestión de beber agua, como en casi todas las cuestiones que afectan a la salud física, lo importante no es la cantidad sino el equilibrio.