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El drama del suicidio

Se celebra esta semana el día de la prevención del suicidio

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Madrid.

Tiempo de lectura 8 min.

10 de septiembre de 2018. 13:38h

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Elena Serrano Drozdowskyj, Psiquiatra..  Madrid. 11/9/2018

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Juan se encontró al llegar a su casa el cuerpo de su mujer sin vida tendido sobre la cama matrimonial. Después de haber pasado por varias depresiones María, de 45 años y madre de 3 hijos, no pudo soportar el inmenso dolor de su intensa depresión y se tomó los suficientes barbitúricos como para acabar con su vida. Previamente no había dado señales claras de que acabaría utilizando ese recurso sin vuelta atrás. Nadie en su entorno podía imaginar este final.

El suicidio es la primera causa de muerte no natural en España (Instituto Nacional de Estadística o INE). Cada día 20 personas intentan suicidarse por cada una que lo consigue, y cada intento de aumenta el riesgo del suicidio consumado. Por esta razón cada 10 de septiembre se celebra a nivel mundial la jornada dedicada a su prevención. A nivel mundial supone unas 800.000 muertes anuales, cifra que se ha incrementado en un 60% en los últimos 45 años, según la Organización Mundial de la Salud (OMS). En algunos países, incluidos España, representa la segunda causa de muerte en menores de 18 años, después de los accidentes de tráfico.

En la Comunidad de Madrid, un total de 305 personas se quitaron la vida en el año 2016 (INE). Esta conducta es la consecuencia de un gran sufrimiento para el protagonista, pero también tiene un importante impacto en los familiares y en la sociedad en general. El suicidio y por tanto sus consecuencias, se pueden prevenir, pero se necesitan más recursos y programas específicos.

Por este motivo, iniciativas como la celebración del Día Internacional de la Prevención del Suicidio pretenden sensibilizar acerca de esta problemática y de la necesidad dotar de más recursos para la atención integral tanto de las personas con conducta suicida como de sus familiares.

La presencia de un trastorno mental es un factor fundamental para la aparición de la conducta suicida y el suicidio consumado.

Se estima que entre el 90 y el 95% de los fallecidos por suicidio sufrían al menos un trastorno mental. Entre los diagnósticos más frecuentes relacionados con el suicidio estarían, la esquizofrenia, trastornos afectivos (trastorno bipolar y depresión unipolar) y los trastornos por abuso de sustancias, sobre todo el alcoholismo. También los trastornos de personalidad con características de inestabilidad emocional.

El suicidio es un fenómeno complejo.

El suicidio es un fenómeno complejo que no puede atribuirse a una sola causa concreta, y en el que intervienen múltiples factores psicológicos, biológicos, sociales, culturales y ambientales. Para explicar desde el punto de vista psicológico la conducta suicida se utiliza el modelo de diátesis-estrés. Este modelo propone que una condición previa, como un trastorno mental, aumentaría la vulnerabilidad (o diátesis) para actuar en la dirección de los pensamientos suicidas y un factor de estrés actuaría de “gatillo” y precipitaría el paso a la acción.

Dentro de los factores que aumentarían la vulnerabilidad (diátesis) se incluirían tanto las características personales (edad, agresividad e impulsividad), como la presencia de un trastorno mental (depresión), así como determinados factores ambiental (abuso de sustancias), o sociales (el aislamiento social, el maltrato o el acoso escolar).

Uno de los factores “gatillo” más importantes sería la pérdida de relaciones emocionales relevantes, por ejemplo, una ruptura sentimental, la muerte del cónyuge o de un hijo.

Una solución radical para dejar de sufrir

En la mayoría de los casos el suicida ha llegado a tal nivel de dolor y desesperanza, cree que siempre va a sufrir con esta intensidad y ve esta salida como la única forma de enfrentarse a este dolor. Es decir, no quiere dejar de vivir, quiere dejar de sufrir. Y ese momento concreto siente que no existe otra alternativa.

El estigma social frena a estas personas a pedir ayuda.

Por el sentimiento de vergüenza y de culpa, muchas de las personas que piensan en el suicidio no llegan a pedir ayuda; en momentos en los que el ser escuchado y atendido puede ser crucial para evitar un fatal desenlace. Por este motivo es muy importante contar con medios de comunicación eficaz de fácil acceso para las personas en riesgo y dotar de recursos que permitan actuar con la mayor brevedad posible.

Con el fin de facilitar que las personas en riesgo de conducta suicida puedan pedir ayuda se han creado iniciativas como el Teléfono de la Esperanza. Asimismo, la Asociación de Investigación, Prevención e Intervención del Suicidio, atiende a personas en riesgo, profesionales y a aquellas personas que han sufrido la pérdida de un ser querido por este motivo.

Escuchar y animar a que pidan ayuda.

En la atención a las personas en riesgo de suicidio es fundamental crear un espacio de confianza para que la persona pueda hablar de ello, sin ser juzgado, ni generar alarma o culpa. Es importante aceptar a la persona en la circunstancia que está y facilitar el que acceda a la ayuda que necesite. Aunque es importante saber que no existen cambios inmediatos, con el apoyo y recursos adecuados se podrán ir haciendo, ya que muchos de los factores que predisponen al suicidio son modificables o tratables.

Formación específica para profesionales y programas de prevención de la conducta suicida.

Las personas en situación de riesgo suicida se pueden detectar a tiempo de recibir una atención especializada, como ya se está intentado hacer en diferentes puntos de España dentro del Sistema Nacional de Salud. Estos programas atienden de forma específica y de manera intensiva a los pacientes derivados de los Servicios de Urgencias o de Atención Primaria por este motivo. El tratamiento en estos programas combina la atención con llamadas telefónicas, psicoterapia y tratamiento psicofarmacológico, adaptado a cada caso.

Para que estos programas se puedan llevar a cabo, además de los recursos adecuados, es fundamental que los profesionales tengan una formación específica tanto en la detección de las poblaciones de riesgo como en las intervenciones que han demostrado ser eficaces en estos casos.

Atención y apoyo a los familiares.

La pérdida de una persona querida por suicidio suele tener efectos devastadores en los familiares. Los “supervivientes”, además de al duelo, se enfrentan en muchas ocasiones a ideas de culpa porque no pudieron pararle o se sienten responsables de lo sucedido. Nada más lejos de la realidad, pero son creencias difíciles de rebatir.

Existen grupos como Después del Suicidio-Asociación de Supervivientes, formados por familiares que vivieron una muerte por suicidio que apoyan a otros familiares en este proceso de duelo.

Atención a los profesionales.

Los profesionales que atienden a personas en riesgo de suicidio o que finalmente consumaron el suicidio pueden pasar por dificultades similares. Para minimizar el impacto en los profesionales, además de la formación específica, es importante que la atención a estas personas sea realizada por un equipo y no por un solo profesional, para que el apoyo mutuo contrarreste las dificultades asociadas a la atención de estos casos. Y si fuera necesario buscar apoyo en un profesional externo.

Seguir avanzando en la prevención del suicidio, una tarea de todos. Para seguir avanzando en la prevención del suicidio se necesita invertir en:

- Las campañas de sensibilización y disminución del estigma.

- La formación de los profesionales en las en las estrategias de prevención, detección precoz e intervención en conducta suicida.

- La creación de programas de detección y apoyo específicos, sobre todo para poblaciones de riesgo.

- La atención psicológica y social a los familiares y favorecer la inclusión en asociaciones reconocidas de apoyo.

- Fomentar la investigación de los factores protectores y de riesgo de la conducta suicida, así como de las intervenciones eficaces.

Enlaces de interés

Asociación internacional para la prevención del suicidio

Teléfono de la Esperanza

Programa de Prevención del Suicidio de la Comunidad de Madrid. Guía de autoayuda.

Asociación de Investigación, Prevención e Intervención del Suicidio

Después del Suicidio-Asociación de Supervivientes

Observatorio del Suicidio

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