El mal aliento tiene solución

83% de los casos se solucionan con medicación de uso tópico o sistémico, que actúa sobre todo en el interior de la cavidad bucal, en el aparato respiratorio y en el tubo digestivo

La halitosis o mal aliento de la boca es un trastorno muy frecuente, afectando a un 25% de la población. En ocasiones está causada por enfermedades de la cavidad oral o por una higiene bucal deficiente. En otras, su origen puede deberse a trastornos del aparato digestivo (gastritis), o a enfermedades hepáticas, renales, tabaquismo o alcoholismo.

La halitosis o mal aliento de la boca es un trastorno muy frecuente, afectando a un 25% de la población. En ocasiones está causada por enfermedades de la cavidad oral o por una higiene bucal deficiente. En otras, su origen puede deberse a trastornos del aparato digestivo (gastritis), o a enfermedades hepáticas, renales, tabaquismo o alcoholismo.

Tal y como explica el doctor Coromina, destacado experto en enfermedades de oído, nariz y garganta y autor del exitoso libro “El niño roncador. El niño con síndrome de apnea obstructiva del sueño”, finalmente, en un grupo no despreciable de pacientes, la causa radica en las amígdalas. Ello es debido a que hay amígdalas que presentan en su superficie unos pequeños agujeros o cavidades, llamados criptas. En dichas criptas, se depositarán restos de comida, que debido a la acción de las bacterias de la boca, se degradarán y transformarán en un material blanco, que denominaremos caseum y que emitirá unas sustancias malolientes.

¿Cómo se diagnostica?

En ocasiones el paciente no detecta su propio mal aliento. Lo más usual es que acuda a la consulta, preocupado porque las personas con las que se relaciona le han referido que tiene aliento desagrable. En todos los casos el primer paso será la exploración de la boca (dientes, encías, lengua y amígdalas).

A continuación realizaremos en la misma consulta una sencilla, rápida e indolora endoscopia, para visualizar la nariz, la cavidad oral y la garganta, buscando el foco causante del problema.

¿Tiene tratamiento?

Sí. Evidentemente dependerá de la causa. Si ésta consiste en un problema dental (caries, inflamación de las encías, etc.), el odontólogo será el encargado de resolverlo. Si por el contrario, el foco está localizado en las amígdalas, el tratamiento consiste en eliminar las placas blanquecinas (caseum), así como las criptas o pequeñas cavidades donde se alojan.

Para conseguirlo hemos desarrollado una técnica innovadora que consiste en elimina con láser todas las capas superficiales de las amígdalas, es decir, las áreas donde se hallan las criptas y el caseum que contienen. Se trata de una intervención rápida (20 minutos), indolora, y sin sangrado. Además el paciente podrá abandonar la clínica a las pocas horas, sin malestar y restableciendo su actividad normal al día siguiente.

La moderna consulta del aliento

El prestigioso Dr. Jonas Nunes lleva una década dedicándose al tratamiento e investigación de la halitosis y patologías relacionadas. Autor de varios libros sobre este tema, el doctor tiene un amplio currículum y una extensa experiencia, tanto como profesional médico como docente y conferenciante. Hoy en día, forma parte del equipo de la Clínica Pardiñas y es Director del Instituto del Aliento – Breath Research: “Un abordaje científico y con criterio de la halitosis reduce el riesgo de tratamientos ineficaces y minimiza los daños colaterales asociados a las terapias aplicadas. Según los patrones más actuales, el enfoque clínico del paciente con halitosis debe seguir tres fases: diagnóstico, tratamiento y control”, explica.

1ª Fase: Diagnóstico

Antes de realizar un tratamiento, es esencial obtener el diagnóstico de la causa de la dolencia. La primera fase consiste en una mera consulta con la que se recopilan todos los datos del paciente, su estado actual y sus antecedentes médicos. Entre todos ellos, se analizan con más ahínco los relacionados con los factores predisponentes de halitosis y desencadenantes de la misma.

A continuación se realizan exámenes obligatorios que deben incluir las siguientes pruebas:

Un estudio informatizado del aliento, mediante la cromatografía gaseosa

Examen de la saliva y la función de las glándulas salivales

Pruebas microbiológicas y enzimáticas a partir de muestras de placa bacteriana y de saliva

La cromatografía gaseosa está considerada el método de diagnóstico más fiable. No obstante, es posible realizar otros análisis y exámenes en el caso de existir una sospecha clínica específica.

La recogida y el análisis de los datos definirán el plano terapéutico. La obtención del diagnóstico depende no sólo del análisis de los datos médicos recogidos, también de los resultados de la exploración clínica y de los exámenes de diagnóstico específicos para la halitosis. En el proceso de diagnóstico es crucial la valoración del caso por parte de un profesional de la Odontología con experiencia en el tratamiento de la halitosis.

2ª Fase: Tratamiento

Una vez analizados los resultados obtenidos, los profesionales médicos determinarán el tratamiento adecuado para cada paciente. Esta segunda fase se caracteriza por el seguimiento de todos los procedimientos, cuyo propósito final es la eliminación de la halitosis y de sus efectos psicosociales.

Cerca del 83% de los casos se solucionan con medicación de uso tópico o sistémico, que actúa sobre todo en el interior de la cavidad bucal, en el aparato respiratorio y en el tubo digestivo. El resto de casos (17%) pueden incluir la extracción de focos infecciosos, cirugías, terapia psicológica, entre otros. En la mayor parte de casos, se observa una clara mejoría de la halitosis en sólo tres o cuatro días tras iniciar el tratamiento.

3ª Fase: Control

La fase de control empieza una vez conseguida la remisión de la halitosis y normalmente incluye una o dos consultas de revisión. Éstas resultan necesarias para enseñar medidas preventivas al paciente, además de asegurar los resultados obtenidos.

Conviene señalar que son poco frecuentes las situaciones en las que los pacientes necesiten tomar medicamentos de manera crónica. Varios pacientes optan por acudir a la consulta con una frecuencia anual o bienal, para la realización de un chequeo.

La mejora del aliento es evidente por la actitud que los pacientes muestran en las consultas, especialmente a nivel de la autoestima. En este sentido, cualquier tratamiento para la halitosis debe ser sensible e intervenir en ambas vertientes: la física y la psicológica.