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Fotografiar el parto, fotografiar el origen de la vida

Eva Gascón es una fotógrafa especializada en fotos del parto

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    / Foto cedida por Eva Laura Gascón

Tiempo de lectura 8 min.

09 de febrero de 2018. 12:11h

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Gema Lendoiro Madrid. 9/2/2018

Prácticamente todas las mujeres tienen grabado en sus retinas todos y cada uno de sus partos. Y es que alumbrar una vida es única e irrepetible. Tanto es así que a casi todas nos gusta rememorarlos, recordarlos y siempre solemos hacerlo, a pesar incluso de si fue un parto traumático, como algo inconfundible en nuestra existencia.

Esto es algo que Eva Laura Gascón, madre de una hija y fotógrafa, sabe. Por eso su dedicación profesional es la de plasmar para siempre ese momento tan único en la vida de una una mujer: Parir. Dar a luz a una nueva vida. Esa “ventaja” que la madre naturaleza nos concedió. Hoy cuenta a la razon.es su experiencia.

“¿Que vas a contratar el qué? ¿Pero qué necesidad de tener fotos donde puedes salir gritando, sudorosa, desnuda o simplemente en una cama mientras das a luz a tu hija? ¿Y a tu pareja le parece bien? ¿Y que la van a sacar con sangre y demás? Mira que los niños no suelen ser guapos al nacer, mucho menos cuando los estás pariendo... En estos tiempos es que parece que tenemos que fotografiarlo todo, y no veo la necesidad de tener una cosa tan íntima en foto. ¿Lo vas a poner en Facebook/Instagram? ¡Qué manera más innecesaria de exponerse!”

Estas y otras lindezas las suelen escuchar muchas de las mujeres y parejas que se acercan a mí como fotógrafa de nacimiento o parto. Laura no fue diferente; era su segundo parto y me conocía a través de las redes. Cuando se enteró hace cuatro años de mi proyecto, tenía curiosidad; conectamos al teléfono y la idea empezó a cuajar, pero aun así seguía teniendo dudas... Pero le enseñé el tipo de fotografía, le conté la historia de otros nacimientos y el valor de esta disciplina.

Ella ya parecía convencida. Su pareja quería apoyarla, pero todavía era reticente. Nos volvimos a reunir, más preguntas, más confidencias. “Eva, a mí no me vas a sacar ni gritando, ni pariendo en plan mamífero. Yo la epidural la voy a pedir con la primera contracción que duela... que en el primero me fue estupenda”.

“Laura, olvídate, yo no pienso dirigirte. No te voy a pedir que tengas un parto distinto del que tú quieras o del que se desarrolle una vez lleguemos al hospital. Michel, a ti tampoco pretendo decirte lo que tienes que hacer. Lo único que os voy a pedir es que viváis este momento y que vuestra mente esté en conocer a vuestro nuevo bebé.”

Hablamos de las dudas, de lo que querían que fuera fotografiado. Mi labor es documentar la historia de cómo un bebé llega al mundo, y hay muchas formas de contar esa historia. Nos fijamos en la fotografía de conjunto, en las emociones, en los pequeños detalles. Si ocurre algo inesperado, la foto del quirófano puede llegar a ser suficiente para narrar esa parte. No todas las mujeres quieren ver emerger a sus hijos, pero todas sin duda quieren encapsular ese momento en el que sus pieles volvieron a unirse.

Partos hay tantos como mujeres. Debemos prepararnos bien para ese momento, pero su desenlace siempre tendrá un punto de incertidumbre. Queda en nosotras el convertirnos en bambú, ser fuertes pero flexibles, para adaptarnos y trabajar en el objetivo último: dividir nuestro cuerpo en dos, manteniendo ambos a salvo.

Laura y Michel ya tenían todas las dudas resueltas y habían decidido que este parto quedaría registrado por una persona ajena, pero afín, que les permitiera no solo vivirlo, sino también recordarlo. Teníamos que pasar la segunda barrera: el hospital. Los protocolos son claros, y el único acompañante autorizado en la habitación es la pareja. Esa pareja es la otra mitad del equipo, el 50/50 de la ecuación; cada vez más se posicionan como apoyo emocional (e incluso físico) de este momento. ¿Tenemos entonces los fotógrafos permiso para entrar, al ser una persona más? La respuesta a esta pregunta sería un rotundo NO.

Sin embargo, nosotros, los fotógrafos de nacimiento, no somos otra pata del equipo; nosotros nos posicionamos como meros espectadores, documentalistas de las emociones y vínculos que se generan en estos momentos. Seguimos los protocolos, puesto que, si en algún momento la situación requiere que el personal médico esté a solas con la mujer, saldremos (la pareja y nosotros) y contaremos esa parte de la historia fuera. Poco o nada nos interesan los procesos médicos que se tengan que llevar a cabo, bien por protocolo, bien por necesidad de la situación.

Fotografiar el parto, fotografiar el origen de la vida

Es por ello por lo que, desde la Asociación Española de Profesionales de la Imagen del Nacimiento (AEPIN), abogamos por que se permita la entrada a aquellos fotógrafos de profesionalidad demostrable, con una formación básica en los procesos del parto, que les permita adelantarse o posicionarse en un lugar de respeto, así como minimizar el impacto de nuestra presencia en las salas de parto.

Creo firmemente que aquella mujer que quiera contar con nuestra presencia debería poder hacerlo, siempre y cuando se trabaje bajo un código ético y unos estándares profesionales claros, y siguiendo como máxima los protocolos impuestos desde el hospital (que se convierte, durante esas horas, en nuestro lugar de trabajo). El hospital de Laura atendió a estas razones y permitió mi entrada.

El día llegó, no en la FPP (como tantos otros), pero sí durante el periodo de guardia (el tiempo que habíamos establecido durante el que yo debía estar disponible en un corto espacio de tiempo desde que recibo la llamada).

Fue una gran historia. Laura tuvo que adaptarse a los cambios de plan, Michel tuvo que improvisar y convertirse en un apoyo activo, y yo tuve la oportunidad de estar cuando tenía que estar y desaparecer cuando la situación lo requirió.

La niña llegó al mundo haciéndose oír, rodeada de amor y con ganas de conocer a sus padres. Todos esos instantes ahora pueden ser revividos y contados una y otra vez. El reportaje fue complementado con otro momento único: las primeras reacciones de la recién estrenada hermana mayor. Momentos de duda, curiosidad, conexión, preocupación, intriga y aceptación.

Fotografiar el parto, fotografiar el origen de la vida

Para mí, este trabajo es un privilegio, no solo porque me permite ser testigo de momentos únicos, reales y con una fuerte carga emocional, sino porque, en ocasiones, se me permite compartirlo. La esencia de compartir esas imágenes de madres poderosas, madres que viven un parto respetado (con o sin epidural, con o sin cesárea) es la de mostrar la belleza de una mujer dando vida, la intensidad que rodea al parto, pero también la necesidad de llegar conscientes de nuestro poder para hacerlo; y de hacerlo sin miedo, conscientes de que es algo que podemos hacer y, gracias a nuestra pareja y a los profesionales de los que elijamos estar acompañados, lo podemos hacer de forma segura.

La fotografía de parto o de nacimiento puede que no sea la más demandada en estos momentos, pero no por ello se ha de restar el valor de tener a una persona que permita que los padres estén EN la foto y no HACIENDO la foto; de contar con alguien profesional que, sin ser notado, capturará de forma respetuosa un momento en el que la pareja (y sobre todo la madre) vive momentos de profundos cambios en sus mentes. Porque este profesional conoce los fundamentos de lo que los futuros padres están viviendo y, gracias a su metodología, sabrá capturar los momentos de recogimiento de forma respetuosa: en silencio, con pocas tomas y sin ningún flash. Experiencias que nos acompañarán siempre, capturadas desde el respeto, la pasión y la profesionalidad.

Los reveses ocurren, pero eso no resta importancia a la historia; suma. Bebés que se fueron y nos dejaron antes de tiempo, pero a los que no olvidaremos jamás; bebés que tenían prisa por abandonar el nido y tuvieron que luchar por salir adelante desde fuera del vientre materno... Todos ellos, por muy duro que parezca en ese momento, merecen ser recordados. Necesitan ser y me enorgullezco de tener una herramienta que apoya ese sentimiento que habita en el corazón de los padres, con una imagen que recuerda al mundo que, a pesar de no estar aquí, son y serán parte de la familia siempre.

Eva Laura Gascón es fotógrafa especializada en nacimientos y familia.

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