Actualidad

Influencers, eduquemos en alimentación saludable

Hasta el 32% de los niños que se conectan a internet, imita los comportamientos alimenticios de las personas a las que siguen.

En redes sociales, en Youtube o Instagram, por mencionar dos de las más utilizadas por los niños, podemos encontrar todo tipo de temáticas, corrientes y publicaciones de cualquier cosa, también en temas de alimentación: hay dietas sin proteínas y dietas hiperprotéicas, hay veganos radicales y defensores del chuletón, hay crudívoros y otros que apuestan por complementos alimenticios más o menos químicos.

Publicidad

Un batido de chocolate con nata por encima y virutas de colores: clic ‘Me gusta’; una tarta de tres pisos con colores imposibles: clic ‘Me gusta’; una pizza con triple de queso, beicon y salsa: clic ‘Me gusta’. Actualmente una buena parte de los niños de España padece sobrepeso, y desde 2016 los casos de obesidad en todo el mundo han superado a los de desnutrición. ¿Qué está pasando? Por supuesto no hay una única razón: la sociedad del bienestar, el marketing, la educación, el crecimiento de la llamada ‘comida basura’, ¡y también la influencia de las redes sociales!

El 93% de los niños de 8 a 11 años se conecta a diario a internet. Algunos juegan, otros chatean con sus amigos, otros ven vídeos, y la mayoría sigue de una manera u otra a determinados influencers de distintos ámbitos: viendo vídeos, compartiendo publicaciones, respondiendo a comentarios... Muchos de esos influencers comen delante de la pantalla, o proponen recetas, o incluso promocionan productos alimenticios. Si los adultos nos dejamos influir por los comportamientos de personas a las que admiramos, imaginemos los niños. Según la compañía Natural Athlete, hasta el 32% de ellos, de esos niños que se conectan a internet, imita los comportamientos alimenticios de las personas a las que siguen. “Hoy en día hay mucho contenido en las redes que es poco responsable con nuestra salud, contenidos orientados a conseguir la foto más compartida y el post más “likeado”, sin importar si es bueno o malo. Son todos los que yo denomino “post edulcorados” y “post milagros”: platos estéticamente perfectos pero llenos de azúcar, posts sobre dietas milagro, de productos con súper poderes, de alimentos con colores artificiales, etc.”, explica de forma muy ilustrativa Niklas Gustafson, CEO de Natural Athlete. “Lo malo es que todo esto tiene una gran influencia sobre los hábitos de la gente. Más de la que podamos creer”.

Publicidad

Y todo eso no es más que un reflejo de lo que encontramos a nuestro alrededor, también en el mundo físico. Lo creamos o no, en la sociedad actual los alimentos ultraprocesados, el azúcar y la comida rápida están a la orden del día. “Hay estudios que afirman que más de un 80% de los productos que encontramos en los lineales de un supermercado son ultraprocesados y el 74% contienen azúcar añadido”, asegura Gustafson. Y la tendencia crece con más comida rápida y más conveniente, con sabores nuevos que la naturaleza ni siquiera imagina, con formatos preparados, empaquetados y distribuidos en cualquier sitio... Tanto que, según un reciente estudio de la revista JAMA Pediatrics, un tercio de los niños entre siete y 13 años (32,1%) en España tendría sobrepeso u obesidad. Nuestro país, abanderado de la dieta mediterránea, ocupa sin embargo el quinto puesto de Europa, en esta clasificación, solo por detrás de Grecia, Italia, Malta y Chipre.

Publicidad

“Es una locura. Una locura que ha ido creciendo terriblemente durante los últimos 50 años y que ha hecho que nos hayamos olvidado de la importancia que tiene nuestra alimentación”. Y precisamente contra eso es contra lo que trata de luchar esta marca de alimentos orgánicos cuyo lema es “cambiar lo que comes para cambiar el mundo”. Niklas Gustafson, junto con su socio Octavio Laguía, son el ejemplo de que hay muchas empresas que tratan de revertir estas tendencias de alimentación perjudicial y poco saludable. Estos dos socios creadores de la firma Natural Athlete descubrieron hace unos años que una alimentación sana, sin aditivos artificiales y sin azúcar mejoraba sus vidas de forma radical. Su objetivo es compartir esta filosofía con toda la sociedad, ofreciendo productos orgánicos y ecológicos naturales o compuestos solamente de ingredientes totalmente naturales y de la mejor calidad. Según ellos: “Las marcas tenemos que anteponer la salud de la gente a los intereses económicos. Y no digo que haya que perder dinero. Digo que tenemos que comprometernos a NO fabricar productos que sean perjudiciales para la salud. Me temo que, por desgracia, no todos opinamos igual sobre esto... Pero lo acabaremos consiguiendo”.

Influir desde la conciencia

En redes sociales, en Youtube o Instagram, por mencionar dos de las más utilizadas por los niños, podemos encontrar todo tipo de temáticas, corrientes y publicaciones de cualquier cosa, también en temas de alimentación: hay dietas sin proteínas y dietas hiperprotéicas, hay veganos radicales y defensores del chuletón, hay crudívoros y otros que apuestan por complementos alimenticios más o menos químicos. Y en medio de todo eso los niños y jóvenes, aún más vulnerables a la influencia. “Este tipo de publicaciones afectan muchísimo más de lo que cualquiera pueda imaginar.” -comenta Gustafson- “Hasta el punto en que numerosos estudios y expertos en la materia afirman que se produce un efecto de imitación absoluta por parte los jóvenes y adolescentes de las personas, marcas y referentes que siguen en redes. Qué responsabilidad, ¿no?”.

Publicidad

Pero no todo es malo, afortunadamente, también hay otra realidad cada vez más presente, que aboga por una alimentación saludable. Y sí, algunos influencers sienten el peso de esa responsabilidad. No hay que tener millones de seguidores para afectar la vida de otras personas. Como reconoce el influencer José Suárez (@josesuareza), amante de la naturaleza y el deporte con más de 88.000 seguidores: “hay una responsabilidad ineludible en cómo hablamos, en cómo tratamos a los demás. Nuestras palabras tienen un poder más grande de lo que imaginamos, por eso cada día tenemos la opción de cortar las alas a los demás hablándoles de miedo e incertidumbres, o podemos dejar que nuestras palabras les empujen hacia sus metas confiando en la capacidad infinita que hay dentro de todo ser humano. Debemos y tenemos que ser responsables en redes sociales.”

Otra instagrammer, Sabrine Toumi (@sabriinetoumi) coincide. “muchas veces no somos conscientes de la magnitud que esto puede tener. Al final son miles de personas las que día a día, leen tus opiniones y ven tu forma de vida. Hace tiempo entendí que debemos ser muy precavidos con esto, mantenernos siempre en rangos de salud y que se puedan aplicar para la mayoría de la población. Algunos matices pueden ser malinterpretados y llevar a algunas personas a tener problemas relacionados con sus hábitos alimenticios”.

Todavía falta mucho por hacer en términos de educación y legislación, pero sólo con mirar los lineales de los supermercados veremos que se están llenando cada vez más de opciones saludables, con menos azúcar y más ecológicas (ojo, algunas de ellas no son lo que parecen). Es en buena parte gracias a la generación que hoy tiene hijos pequeños y ha empezado a darse cuenta de la importancia de los buenos hábitos para su familia, pero también a los jóvenes que leen y se informan, que ya no fuman, que se preguntan por el origen de los alimentos. Y es la otra cara de la moneda para Gustafson: “Internet y las RRSS, bien usadas, pueden ser un gran aliado para salir de esta espiral de mala alimentación en la que estamos metidos y ayudarnos a volver a una alimentación natural. Nunca en la historia el ser humano había tenido tanto poder de comunicación ni tanto alcance y debemos aprovecharlo”.

Son algunos pasos en la buena dirección de un mundo mejor alimentado y más sano. Como sentencia Gustafson “las enfermedades causadas por una mala alimentación causan cada año más muertes que el tabaco, los accidentes de tráfico y el alcoholismo juntos. Cambiemos nuestra alimentación para cambiar el mundo”.