La contaminación ambiental y la calidad del semen... ¿Están relacionadas?

Bajo el lema “Hasta los huevos de tóxicos” comenzaba el primer estudio de fertilidad masculina en Italia e Irlanda, que ha llevado a cabo Institut Marqués; ya que en estudios anteriores, en España, constató que el problema de la baja calidad del semen viene por tóxicos químicos.

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04 de marzo de 2019. 16:43h

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larazon.es.  Madrid. 1/3/2019

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En la búsqueda del embarazo, a veces, se presentan obstáculos inesperados que nos hacen aminorar la marcha en el camino a la maternidad. Algunos de estos obstáculos están relacionados con problema genéticos y antecedentes médicos, que requieren pruebas específicas en ambos sexos. Bajo el lema “Hasta los huevos de tóxicos” comenzaba el primer estudio de fertilidad masculina en Italia e Irlanda, que ha llevado a cabo Institut Marqués; ya que en estudios anteriores, en España, constató que el problema de la baja calidad del semen viene por tóxicos químicos. Woom Fertility, una app que ayuda a la mujer en la búsqueda del embarazo, lo explica:

España registra el peor dato de natalidad en 2018

En datos del Eurostat de 2017, España registraba la tercera tasa de natalidad más baja de Europa en ese mismo año con un 8,4, siendo la media europea de un 9,9 nacimientos por cada mil habitantes. De hecho, en el primer trimestre de 2018, se alcanzó la peor cifra de nacimientos desde que hay registro y parte de ello, puede deberse a que cada vez más mujeres posponen el momento de ser madres, que actualmente sobrepasa los 32 años de media.

Cada vez son más parejas las que recurren a tratamientos de reproducción asistida para ser padres, como consecuencia de la disminución de calidad de los espermatozoides y del retraso de la maternidad, aunque no en todos los casos.

Hartos de tóxicos

Además de factores genéticos y posibles antecedentes médicos, la fertilidad masculina depende de factores ambientales, que a menudo son desconocidos por la población. Estos factores ambientales provienen de productos químicos que se utilizan a diario en la industria, la agricultura y el hogar. En palabras de la Dra. Marisa López. Teijón, directora de Institut Marquès, “el varón está mucho más expuesto que la mujer a sufrir infertilidad por la acción de sustancias contaminantes”.

Según el estudio que han llevado a cabo, el primer contacto empieza en el inicio de la vida, a través de la sangre materna, que llega a la placenta y de ahí al embrión. Cabe aclarar que el tipo de tóxicos y la cantidad dependerá de los niveles que tenga la madre.

Por otro lado, durante el desarrollo del testículo fetal (2-3 meses de embarazo), los falsos estrógenos (una serie de compuestos que actúan como estrógenos) compiten con la testosterona y no le permiten ejercer correctamente su función, por lo que se forman menos células productoras de espermatozoides o, en los peores casos, producen alteraciones genéticas en ellos.

Zonas industriales y rurales

Muchas de estas toxinas están presentes en nuestra alimentación y en el ambiente, acumulandose en el organismo, que no está diseñado para eliminarlas. Las zonas industrializadas y rurales que están en contacto con pesticidas son las más afectadas, de hecho, estudios anteriores han constatados una peor calidad del semen en las zonas donde la presencia de estas sustancias es más alta.

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