Los bebés no se acostumbran si los duermes en brazos porque ya vienen diseñados de serie para ser dormidos así

La famosa frase: “no lo duermas en brazos que se acostumbra no tiene ninguna validez científica”

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15 de febrero de 2018. 18:35h

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17/2/2018

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En muchas ocasiones, muchos bebés se quedan dormidos en brazos y cuando se les pone en su cunita se despiertan sobresaltados. En nuestro foro conocemos muy bien este comportamiento, incluso hemos acuñado un término para explicar esa incapacidad o dificultad que presentan muchos pequeños para quedarse dormidos plácidamente en otro sitio. Cuando un bebé presenta el síndrome de la cuna con pinchos, puede ser debido a que estén intentando desesperadamente que se duerma por sí mismo, sin ayuda. Rafaela López López, asesora de lactancia, fundadora del foro DormirSinLlorar, co-autora de Dormir sin llorar (Obstare 2014), nos da las claves en este artículo). Actualmente imparte, además, un curso online con profesionales de reconocido prestigio sobre sueño infantil dirigido sobre todo a profesionales pero también a padres.

Es normal idealizar ese escenario, de hecho es el consejo estrella de multitud de manuales para dormir bebés que prohiben que el bebé se quede dormido mamando, tomando su biberón, con tu presencia o acunado en brazos (misión casi imposible, a no ser que se le dedique mucha atención al asunto y se aborte cada pestañeo del pequeño). El objetivo final parece ser lograr que no se quede dormido con apoyos (ya sea meciendo, mamando, comiendo o con un chupete, etc.) las noches van a ser largas y tranquilas para siempre.

¿Es imposible lograrlo?

Puede que se logre temporalmente con un bebé recién nacido, pero una vez más la experiencia nos ha demostrado que no es tan fácil. Tiene que haber un motivo por el que las crías de los mamíferos (grupo en el que nos encontramos los humanos) se quedan tan fácilmente dormidas en contacto de quienes les cuidan. Dediquémosles unas líneas, ya que un consejo como este puede generar angustia y sensación de culpa al responsabilizar de las malas noches a los padres por hacer lo que la humanidad lleva haciendo desde el inicio de los tiempos y en todos los lugares del mundo.

Los famosos manuales para dormir bebés bebés, algunos de ellos se atreven a afirmar que ya en el útero los fetos son capaces de dormir “sin ayuda”, y achacan los problemas de sueño que presentan algunos bebés a esa mala costumbre que tienen los padres de acunar o mecer a sus hijos, ya que con ello desaprenden su modo normal de dormirse de cuando estaban en la barriga materna - Estivill, E. (2012) ¡A dormir!, Plaza y Janés, Barcelona.

Dicho así, podría sonar lógico, pero no es tan simple: en esta afirmación tan categórica no se ha tenido en cuenta que un bebé in-útero no está solo. Precisamente en contacto estrecho con su madre, sintiéndola constantemente: su voz, su respiración, su corazón. Tampoco está quieto, está claro que las mujeres embarazadas no nos balanceamos ni movemos las caderas para dormir a nuestros bebés en formación, como describe el experto, por supuesto que no, pero sí caminamos, subimos y bajamos escaleras, conducimos y nos movemos mientras hacemos nuestras actividades, provocando sin darnos cuenta, un suave arrorró durante los 9 meses de gestación. Esos bebés que no desaprenden lo que conocían antes de nacer son justo los que necesitan dormirse en brazos, ya que con ello intentan reproducir la sensación que han experimentado durante su vida intrauterina, que no tiene nada en común con una cuna fría, silenciosa y estática.

También afirman que algunos estudios a los que tienen acceso, relacionan el automecimiento brusco (niños o bebés más grandes que se balancean violentamente o que golpean su cabeza repetidamente contra la almohada o cabezal de la cuna para dormirse) con la conducta aprendida a raíz del acunamiento hecho por sus padres en sus primeros meses de vida.

Paradójicamente, la comunidad científica dispone de evidencias y literatura que relacionan estas acciones repetitivas justo con lo contrario: con la falta de contacto, carencias afectivas importantes y ansiedad, identificadas en un alto porcentaje de niños internados en orfanatos que tristemente no han tenido a nadie que les meciera y que seguro que saben dormirse solos desde el primer día) - Taylor SE, (2002) Lazos vitales. De cómo el cuidado y el afecto son esenciales para nuestras vidas, Taurus, Madrid, p 60-61., - Sociedad Española de Pediatría Extrahospitalaria y Atención Primaria, Ruano, A.M. Guía de asistencia sanitaria a los niños procedentes de adopción internacional (2012) , p 27, Jové R, (2006) Dormir sin lágrimas, Esfera, Madrid., - Conesa MA, (2000) Nuestro hijo no quiere dormir, Salvat.

Los bebés no se acostumbran si los duermes en brazos porque ya vienen diseñados de serie para ser dormidos así

Este consejo que insta a no intervenir para ayudar a dormir al bebé es muy desafortunado puesto que si se toma al pie de la letra, se corre el riesgo de entrar en una batalla absurda.

“Un recién nacido que se duerme en brazos mientras come y la madre le despierta a propósito porque un experto ha dicho que se tiene que dormir sin ayuda sólo nos llevará a un bebé nervioso, en alerta y que ya no se dormirá. Si la madre no le vuelve a dar el pecho ni lo acuna por miedo a que no tenga trastornos del sueño o a que se golpee la cabeza contra la cuna por su CULPA, sólo conseguirá un bebé irascible y cansado y ella una sensación de frustración“

No decimos que no se intente dejar al bebé en su moisés después de comer para ver si se duerme solo. Es algo que todos los padres hemos probado. Si funciona, ¡estupendo!, disfrútalo mientras dure. Si no funciona, el mensaje es: no pasa nada. No estoy haciendo nada mal.

Los resultados obtenidos con nuestra encuesta en dormirsinllorar.com sobre la forma en la que los padres duermen a sus bebés de 0 a 3 meses nos muestran, que un 81% se duermen con la ayuda de sus padres, frente a sólo un 6% que es capaz de hacerlo sin ningún tipo de ayuda de los padres. En conclusión: una inmensa mayoría de bebés se duermen en brazos, mamando, tomando el biberón o en contacto con sus padres. Esta regla de poner a dormir y dejar que lo haga sin ayuda puede generar estrés y frustración porque no siempre funciona.

No puede ser tan simple y que la humanidad entera esté equivocada: los bebés del mundo que duermen en la espalda de sus madres o hermanas, mecidos por el movimiento mientras ellas trabajan en el campo, ¿están malacostumbrados? Los bebés del Amazonas que cuelgan de hamacas, los cestos que se usan en Asia para mecer a los bebés, o las cunas suspendidas del techo en las casas rurales de Argelia (por citar algunos ejemplos) ¿son errores?

Y qué decir de todos esos cachivaches que llenan las tiendas de puericultura destinados a imitar los amorosos brazos de los padres: el osito con sonidos intrauterinos, la hamaca que mece y balancea como unos brazos de verdad, las gandulitas, los moisés... ¡con balancín! ¿No será más bien que hemos ingeniado todos estos artilugios justo para poder satisfacer la demanda natural de brazos de los bebés? Ahí encuentran el calor y la contención que conocen y en ellos también sienten el movimiento y el sonido de la voz y corazón que les ha acunado siempre, desde el primer día de su existencia.

Las estrategias que de verdad nos ayudan a dormir a los pequeños de una forma rápida y efectiva a esta edad consisten en reproducir el ambiente que conocen (el útero), esto les proporciona tranquilidad y seguridad.

Los bebés no se acostumbran si los duermes en brazos porque ya vienen diseñados de serie para ser dormidos así

Estrategias para dormir a un bebé de 0 a 3 meses

Usa diferentes técnicas y comparte las noches: ve alternando la forma en que le duermes, y cuenta con la ayuda de tu pareja u otra persona para que también acompañen al bebé. Es uno de los mejores consejos que se pueden dar. No sólo le estás facilitando el sueño al pequeño al poner a su disposición diferentes técnicas para dormirse, sino que te estás asegurando una ayuda ideal en la crianza de tu bebé si logras que al menos otra persona también esté capacitada para lograr dormirle.

Lo único que necesita un bebé recién nacido para dormirse es experimentar las condiciones que conoce. El sueño intrauterino y el de un recién llegado es exactamente igual. Las condiciones que favorecen el sueño de los recién nacidos son:

-Calidez: Estudia detenidamente la temperatura del entorno, que no haga demasiado frío ni demasiado calor: Si deseas que duerma en su cuna o moisés, antes de acostarlo puedes atemperar la cuna con una bolsa de agua caliente, cojín de semillas o similar. Hay que prestar especial atención a la temperatura del mismo, ya que es muy importante que no queme, sólo queremos templar el espacio. Coloca la bolsa sobre el colchón mientras mantienes a tu bebé en brazos y cuando lo vayas a dejar en la cuna, comprueba la temperatura con tu brazo desnudo antes de acostarlo. No dejes nunca al bebé junto a la fuente de calor. En estos casos, también va bien usar una sábana bajera de franela, mucho más calentita que la de algodón.


No sólo hay que tener precaución para que el bebé no se enfríe, también hay que tener cuidado con el exceso de calor. Además en exceso de calor es un factor de riesgo para el Síndrome de la Muerte Súbita del Lactante. Abrigando demasiado al bebé se consigue el efecto contrario al que deseamos. Para dormir necesitamos un ambiente fresco, que la habitación no supere los 21º C y no llevar demasiada ropa. Muchas veces se tiende a tapar más de la cuenta a los bebés. Para detectar si tu hijo está sobreabrigado, basta con tocarle las orejas y los dedos: si están rojos y sudorosos, está acalorado y es necesario quitarle abrigo.

- Contención, envolver: Si se duerme en tus brazos y nada más tumbarlo en la cuna se despierta sobresaltado, prueba a envolverlo con un arrullo porque les recuerda la protección y sensación de abrazo del útero materno y acostarlo de esa manera. Dale de mamar o el biberón sobre su arrullo para que así cuando se quede dormido y le dejes en la cuna, siga teniendo el mismo tacto por debajo y el mismo olor a mamá y a leche, siempre respetando su posición natural. Si muestra signos de incomodidad, llora, suda, o descansa peor, no le envuelvas y los calores del verano, a veces es imposible usar este truco.


- Llévale en brazos siempre que puedas: Puede que sea uno de los mejores trucos que te podemos ofrecer para un bebé recién nacido. No temas acostumbrarle a estar en brazos, garantizamos que ya viene acostumbrado de "de serie", constantemente mecido cuando estaba dentro de ti. Además, si lo que le tranquiliza es estar en tus brazos no hay razón, por mucho que haya quien opine lo contrario, para no hacerlo. Para ello volvemos a aconsejar el uso de los portabebés a que favorecen el contacto continuo, facilitan el amamantamiento y hacen que tu bebé se sienta seguro a tu lado. Un recién nacido que está con su madre, no necesita nada más.

- Calma: relájate con tu bebé: Este es un ejercicio que puedes hacer cada día, os sentará muy bien a los dos. Resérvate media hora de relax. Prueba a echarte con él o cogerlo en tus brazos y respira pausadamente mientras te dejas llevar y relajas músculo a músculo. Pon música suave, piensa en bienestar, así también lo hará él. En este mundo de carreras, siempre va bien un momento mindfulness.

- Movimiento: mécele: tampoco falla. Son pocos los bebés que se resisten al sueño cuando son mecidos. Contrariamente a los que se piensa, no es perjudicial mecer a los bebés, ni se malacostumbran. De hecho, más bien sucede el efecto contrario: ¡los bebés ya nacen acostumbrados a ese movimiento! por eso les gusta y les relaja tanto.

- Ayúdale a diferenciar noche-día: Algunos bebés, especialmente a esta temprana edad, tienen el sueño cambiado, es decir, que duermen mucho durante el día y por la noche no. Esta alteración se debe a que todavía no han adquirido el ritmo circadiano que tenemos los adultos. Un recién nacido llevaba 9 meses en tu barriga sin este tipo de estímulos y ahora necesitará algo de tiempo para adecuarse al exterior.

Para ayudarle a diferenciar el día de la noche y más adelante poder organizar periodos de sueño más prolongados durante la noche, sal con él a pasear a diario e intenta, cuando le atiendas en horas nocturnas, no estimularle. Si crees que es necesario hablarle, hazlo bajito y únicamente lo que consideres imprescindible. No enciendas luces fuertes (en este caso, te puede ayudar una pequeña luz de compañía).

Durante el día intenta continuar con tu ritmo habitual. Aquí hay que señalar que el éxito de este truco dependerá en gran medida del temperamento del bebé, ya que muchos de ellos llevarán bien el dormir con luz y algo de ruido, pero otros más inquietos u observadores se estimularán con la actividad y no se dormirán en estas condiciones. Si este fuese tu caso, pónselo fácil y asegúrale un lugar tranquilo y en penumbra donde echar sus siestas matutinas.

- Aprende a identificar sus sonidos nocturnos: Cuando se despierte en la noche (si tu bebé está creciendo adecuadamente) antes de actuar, comprueba que se ha despertado del todo. En muchas ocasiones los pequeños emiten gruñidos o ruidos mientras duermen, pero son capaces de volver a dormirse solos. Espera un momento sin moverte y escucha: si ves que se inquieta, atiéndele rápidamente (así evitarás que se desvele), pero si descubres que no se queja más, aprovecha y sigue durmiendo.

- Acompaña la rutina con ruido suave para dormir: Se conoce como “ruido blanco” y, a veces también puede resultar efectivo. Pueden servirnos el tic tac de un reloj, las ancestrales nanas y, por supuesto, el sonido del corazón. El investigador observó que los bebés hospitalizados a quienes se les hacía oír ruidos cardíacos, respiraban con mayor profundidad y regularidad, y aumentaban más rápidamente de peso. Los investigadores demostraron asimismo, que los recién nacidos podían recordar los latidos cardíacos maternos oídos en el útero. Murooka - Murooka H, Koie Y, Suda N, (1976). Analyse des sons intra-uterins et leurs effets tranquil-lisants sur le nouveau. Journal of Gynecology and Obstetrics: Biologie de la Reproduction, 5: 367-376. y De Casper - DeCasper A J, Sigafoos A D (1983). The intrauterine heartbeat: A potent reinforcer for newborns. Infant Behavior and Development 6, 19-25.

Los bebés no se acostumbran si los duermes en brazos porque ya vienen diseñados de serie para ser dormidos así

Estas conclusiones nos lleva a sospechar que el atractivo universal por la música y el efecto sedante de los sonidos con ritmo, podrían guardar relación con el sentimiento de bienestar que se supone que experimentamos como fetos al oír el corazón de nuestras madres.

Es fácil encontrar música infantil con estas características. Si te han regalado algún CD es el momento de probar su eficacia. Si no, una suave nana con tu voz hará el mismo efecto. Una investigación de Polverini-Rey junto con un equipo de obstetras de Hangzhou (China) descubrieron que el feto puede recordar y reconocer la voz de su madre y diferenciarla de la voz de otra mujer aún antes de nacer.

- Estar expuesto al aire fresco: Salir con el bebé a "tomar el aire" es muy beneficioso tanto para él como para ti. El aire les despeja, les cansa y les tranquiliza. Ahora ya tienes la excusa perfecta para daos un largo paseo cada tarde. También es importante que la habitación donde duerma esté bien ventilada y oxigenada: abre las ventanas y ventila un rato antes de acostarlo.

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