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No, no puedes tener la regla y estar embarazada a la vez

Si bien es cierto que puede haber sangrado vaginal en el embarazo, este no es jamás por la menstruación.

  • Ben White on Unsplash
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Madrid.

Tiempo de lectura 4 min.

23 de septiembre de 2018. 08:29h

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larazon.es.  Madrid. 28/9/2018

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Pese a que algunas mujeres creen estar convencidas de que durante los primeros meses de su embarazo les siguió viniendo la regla, lo cierto es que, la menstruación es imposible que ocurra si se ha dado un embarazo, por lo tanto, esas hemorragias que, efectivamente, les ocurren a muchas mujeres durante su embarazo, nada tienen que ver con la regla, sino con otras circunstancias. Los expertos de WoomFertility nos explican las razones por las que no es posible tener la regla en un embarazo.

El sangrado vaginal no es territorio exclusivo de la menstruación. Hay muchas razones que las originan, y algunas de ellas, pueden confundir a las mujeres durante el embarazo. Cerca del 30% de las mujeres experimentan episodios de pérdida de sangre y hemorragias vaginales ligeras durante la primera etapa de gestación, mientras que en el segundo o tercer trimestre es más raro que ocurra, aunque hay ocasiones en las que se sigue dando. Puede que algunas de estas pérdidas se parezcan al periodo menstrual, sin embargo nada tienen que ver con él.

¿Cómo se produce la menstruación?

La menstruación se produce cuando un óvulo no es fecundado y el cuerpo lo libera junto con el endometrio, que se desprende del útero. Cuando el óvulo se fecunda la menstruación se interrumpe, ya que el cerebro envía señales hormonales a los ovarios para que, en caso de darse la fecundación y posterior implantación del embrión, el endometrio uterino no se desprenda y el bebé pueda desarrollarse adecuadamente. Por esta razón, durante el embarazo no hay desprendimiento del endometrio, es decir, no hay menstruación. Asimismo, para menstruar una mujer debe haber liberado antes un ovocito que no haya sido fecundado por un espermatozoide, por lo que es imposible estar embarazada y seguir menstruando. Ahora bien, sangrados no menstruales, como el de implantación, las hemorragias deciduales, la memoria orgánica, las sinusorragias o las amenazas de aborto pueden darse durante el embarazo y convivir con el mismo.

El sangrado de implantación se produce a veces cuando el embrión se ha implantado en el útero. En ocasiones, este hecho provoca un hematoma cuya sangre es expulsada poco a poco por la vagina. Este tipo de sangrado ocurre un poco antes de cuando debería venir la regla, -por eso, a veces, puede crear confusión- y se caracteriza por ser de color marrón o rojo, pero mucho menos abundante que una menstruación. Otra causa de sangrado es la llamada “memoria orgánica” que es como se conoce a la memoria que tienen las células sobre distintos procesos que realizan de manera natural, sin la aparente intervención del cerebro. Puede que esta memoria continúe produciendo sangrados en las fechas que normalmente vendría la regla de forma automática, provocando una confusión con el periodo menstrual. Asimismo, los cambios que se producen en el cuello del útero para preparar el camino para el proceso de parto hace que fluya una mayor cantidad de sangre hacia el cérvix y es habitual que produzca algún pequeño sangrado.

Por otro lado, también puede suceder la llamada hemorragia decidual, que surge como consecuencia del desprendimiento parcial del revestimiento del útero durante los primeros tres o cuatro meses de embarazo. Según los expertos, este tipo de sangrado se produce a partir de la parte específica de la decidua -el endometrio durante la gestación– que está todavía recubierta por la placenta en desarrollo. Generalmente se trata de pérdidas causadas por el desequilibrio hormonal característico del embarazo, y no suelen suponer un peligro ni para el bebé ni para la madre. Sin embargo, si el sangrado se vuelve abundante y doloroso, es importante acudir al ginecólogo, ya que puede ser un indicativo de complicaciones graves.

Otro de los sangrados que puede confundirse con la menstruación es aquel que se produce después de tener una relación sexual y se conoce con el nombre de sinusorragia. Este tipo de hemorragias suele ser debido a una infección o lesión vaginal, por lo que, si sucede es importante acudir al médico.

El sangrado no menstrual suele darse en las primeras semanas de embarazo, y en general, son sangrados poco abundantes e inofensivos que no implican una amenaza ni para el bebé ni para la madre. Sin embargo, las hemorragias, algunas veces pueden ser un aviso de que están surgiendo complicaciones. Si continúan pasadas las primeras semanas y se vuelven abundantes o te provocan algún tipo de dolor, es importante acudir de forma inmediata al médico.

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