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¿Por qué no pierdo la barriga a pesar de que he adelgazado?

La diástasis de rectos abdominales puede traer consigo problemas como pérdidas de orina o prolapsos vaginales

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Madrid.

Tiempo de lectura 4 min.

07 de septiembre de 2018. 10:22h

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Sara Cañamero de León. Matrona.  Madrid. 12/9/2018

Le pasa a muchas mujeres, especialmente después de varios embarazos: la diástasis de rectos abdominales hace que, aunque no sobre peso, la barriga sobresalga dando en ocasiones la impresión de estar de nuevo embarazada. Tiene solución y no pasa por quirófano. La matrona Sara Cañamero de León, en su clínica Maternatal, tiene un programa llamado No más diástasis que garantiza en ocho semanas la recuperación del tono muscular. La profesional sanitaria explica el proceso.

¿Que me ocurre?

Termina el verano y los gimnasios se llenan de gente con buenas intenciones: hacer ejercicio para verse y sentirse mejor. Sin embargo muchas mujeres (y hombres también) sienten que pesar del ejercicio y la dieta son incapaces de deshacerse de la tripita. Es posible que se trate de una diastasis de rectos que es la separación de los músculos rectos del abdomen.

Se estima que 2 de cada 3 mujeres presenten diástasis de rectos no fisiológica tras el segundo hijo, y si no se trata va a empeorar, produciendo alteraciones estéticas y funcionales (disfunciones de suelo pélvico, dolor de espalda, una tripa que no se quita ni con dieta ni ejercicio, entre otros).

¿Qué síntomas tiene y cuándo nos tenemos que preocupar?

Cuando además de la antiestética tripa, notamos alguno de los siguientes síntomas es fundamental acudir a un centro especializado para realizar una valoración:

-Abdomen abultado, hinchado (como si estuvieras embarazada de 3 o 4 meses); aunque tu último parto ocurriera hace mucho.

-Digestiones pesadas, lentas, acumulación de gases.

-Dolor en la parte baja de la espalda, en la zona lumbar.

-Debilidad del suelo pélvico: con pérdidas de orina, relaciones sexuales molestas o incluso dolorosas, sensación de peso en la vagina.

Principales causas de la diástasis:

-Abdominales clásicos, que aumentan mucho la presión intraabdominal.

-Estreñimiento o tos crónica.

-Cambio de peso de manera brusca, un aumento excesivo de peso hace que los rectos se separen.

-Embarazos.

-Crianza: cargar al bebé de manera incorrecta, malas posturas en la lactancia...

-Diástasis de rectos tras el embarazo

¿Cómo sé si tengo diástasis?

Ante la duda lo recomendable es acudir a un centro especializado y que un profesional nos haga la valoración; sin embargo de manera fácil podemos verlo nosotras mismas:

-Túmbate boca arriba, piernas flexionadas y separadas ancho de cadera. Deja el abdomen relajado.

-Coloca una mano en el centro del abdomen con los dedos dirigidos a hacia los pies.

-Coloca la otra mano detrás de la nuca, y eleva la cabeza.

-Podrás notar la separación que hay entre un lado y otro del abdomen.

-También valoramos la profundidad de la lesión, introduciendo los dedos en la separación (si existe)

¿Qué consecuencias puede tener el no tratarlo?

El empeoramiento de todas las manifestaciones clínicas que hemos visto antes. La diástasis de rectos no se cura sola, hay que trabajar y conocer cuáles son nuestros “vicios” posturales que hacen que no se cierre o incluso que vaya a peor.

Si bien estamos ante una patología que afecta a un número elevado de personas, aún sigue siendo el gran desconocido incluso por parte de profesionales sanitarios. En la mayoría de los casos la solución es no quirúrgica y pasa por una rehabilitación adecuada, y en los casos en los que la cirugía es necesaria (en el caso de hernias, por ejemplo) la rehabilitación antes o después es muy interesante. Es por eso que hemos elaborado el Programa No+Diastasis para formar profesionales sanitarios en la que por primera vez en España se reúnen como docentes un cirujano plástico y estético, una fisioterapeuta y una matrona para dar una visión global en cuanto al diagnóstico y manejo de la diástasis de rectos.

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