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“Pretender la igualdad entre sexos y obviar la diferencia biológica y todo lo que de ella se deduce, es emprobrecedor”

Entrevista con Sira Antequera, empresaria

  • Sira Antequera se muestra muy crítica sobre el feminismo actual
    Sira Antequera se muestra muy crítica sobre el feminismo actual

Tiempo de lectura 8 min.

08 de marzo de 2018. 09:25h

Comentada
Gema Lendoiro Madrid. 8/3/2018

Sira Antequera es empresaria, creadora y responsable de la empresa de organización y diseño de bodas, Sí, quiero. No ha tenido hijos por decisión propia aunque entiende que casi todos los retos actuales pasan por la maternidad y por la necesidad de desarrollarla de un modo socialmente consciente,

-¿Va hacer usted huelga hoy? ¿por qué?

-No, no voy a hacer huelga hoy. No comparto las razones en las que se apoya la convocatoria. No me convencen las medidas colectivistas. Creo que la única vía que tenemos de modificar el mundo es cambiando internamente, cada uno de manera individual. Si quieres un mundo mejor, sé ese mundo mejor. Dice Jodorowsky “hay personas que piden jardines floridos, en vez de florecer sus propios desiertos”. Creo que el mundo necesita que cada uno, de manera individual, siembre, cuide y florezca sus propios jardines de manera urgente, su propia consciencia.

-En el texto difundido por la plataforma se destacan valores como el potencial y la fuerza de las mujeres; se denuncian las humillaciones, marginaciones o exclusiones y se pide el final de la violencia machista y la opresión por la orientación e identidad sexual. Así como exigir una pensión digna que no fomente la pobreza en la vejez y que la defensa de la vida se sitúe en el centro de la economía y de la política. Usted cuando lee esto, ¿qué opina? ¿Qué siente?

-Claro que me duelen las agresiones. Existen situaciones dañinas, indeseables e incluso delictivas en todas partes. Las víctimas son hombres y mujeres, y sus autores son hombres y mujeres. No hay un sexo que se comporte con un mayor nivel moral o ético, los dos tienen la misma tendencia al bien y al mal. En eso no hay diferencia por género.

-Otra medida que propone la plataforma es: la llamada a la huelga de cuidados, de consumo, laboral y educativa. Se insta a no consumir productos femeninos y, en concreto, tampones. La alternativa que proponen es "usar otros medios como la copa menstrual". Además, señalan que la medida no debe limitarse solamente al 8 de marzo, sino que ha de extenderse durante todo el mes. ¿Qué le parece?

-Yo siento una tomadura de pelo desde la clase política cuando leo como propuestas que dejemos de usar tampones. Y que se extiendan desde una plataforma que es su brazo en la sociedad civil me parece un vacío social preocupante.

-¿Hay una cuestión de fondo detrás de todas estas iniciativas que no estamos viendo?

-La manipulación de la sociedad y de la opinión pública para forzar la extensión del totalitarismo cultural que está penetrando en la vida social tiene una de sus vías de implantación en la rotura de lazos familiares y de las relaciones humanas. De manera inexorable es lo que están haciendo con la agresión permanente a la figura masculina.

Lo evidente tiene poca trascendencia para el votante medio en estos momentos, porque si sumas el desgaste de los planes formativos y la nula educación del espíritu crítico (la mayoría hoy no sabe pensar, no son capaces de desarrollar razonamiento deductivo ni relacional), ves la sociedad yerma que nos rodea.

El “panem et circenses” romano ha mutado pero sigue funcionando de idéntico modo: La gente vive anestesiada, entretenida con la TV y en la satisfacción inmediata, y sin ninguna voluntad de desarrollo de consciencia. Los medios hacen una manipulación despiadada sin ninguna ética, a través de la gestión de las emociones, que son superficiales: la gente responde “con las tripas” con las emociones, de una manera primitiva, básica. Y luego la sociedad inmadura repite “solo tienes que pedir al mundo, y el mundo te traerá lo que le pides”. Evidentemente es falso.

Suma que los roles de los sexos no son culturales, tienen determinación biológica. Es algo que médicos, psicólogos, psiquiatras, biólogos, etólogos, antropólogos, etc. saben. Las características de las minorías deben ser absolutamente respetadas junto con todos sus derechos, pero no pueden imponerse a la mayoría.

Todo esto conlleva un movimiento reactivo implícito, pendular, que puede provocar un movimiento social extremo, como en el pasado ya hemos vivido en Europa y España.

“Pretender la igualdad entre sexos y obviar la diferencia biológica y todo lo que de ella se deduce, es emprobrecedor”

-¿Qué le parece el movimiento metoo? Lo respalda o está más de acuerdo con el manifiesto de las francesas recordando que “el derecho del hombre a importunar”

-El feminismo desde hace un par de décadas está a la deriva (salvo alguna gran y brillante excepción). Han pretendido una igualdad de tabla rasa, empobrecedora, y han obviado la diferencia biológica entre los dos sexos y todo lo que de ella se deduce.

No, no respaldo el #metoo. No estoy de acuerdo en demonizar a nadie por razón de su sexo. Es un planteamiento maniqueo e injusto. Hollywood se ha prestado como vector ideológico retrógrado para culpabilizar al varón de todo tipo de males. Es deseable superar esta hemiplejía paralizadora con un pensamiento complejo e integrador.

Las francesas han sido valientes en su manifiesto, al defender el erotismo necesario para la seducción. El juego y el cortejo no son agresión. El abuso y la agresión sexual están tipificados en el código penal. Confundir un galanteo con una violación demuestra la sociedad desorientada en lo fundamental que tenemos. El #metoo es una amenaza mayor de lo que aparenta.

Y hay algo más, esta ideología trata de eximir a las mujeres de responsabilidad en cierto tipo de actos: se ha intercambiado sexo desde el origen de la humanidad, y en algunos casos se realiza con violencia y entonces es absolutamente condenable y perseguible con todo el peso de la ley. Pero en muchos casos se realiza libremente como acuerdo libre entre personas libres. Cuando es libre, las dos partes son responsables de lo que hacen. A los demás podrá gustarles más o menos, pero son decisiones y actos que, si son libres, pertenecen a la esfera íntima y personal de los participantes. Ahora, tras ello, los participantes tienen que hacer cuentas con su propia conciencia y asumir las consecuencias de sus actos. Es infantil echar la responsabilidad al otro, uno debe asumir completamente la suya. Y en Hollywood ellas se están proponiendo como inocentes, y acusan a los hombres.

Sin embargo, cínicamente se obvia a las mujeres que se negaron, las que se salieron del sistema. De esas nadie habla. No están presentes, repito, hablamos de actos libres. Los delictivos son perseguibles y están bajo responsabilidad judicial. Se están generalizando los linchamientos populares y para juzgar tenemos al poder judicial. Olvidar esto es seguir haciéndole el juego al marxismo cultural que nos invade, que busca crear una sociedad manipulable y acrítica para socavar la democracia.

Hay que perseguir la agresión sexual en todas sus manifestaciones, con todas las armas sociales (educativas, penales, etc.) y a todos los delincuentes que la realizan, pero sin criminalizar al hombre inocente.

“Pretender la igualdad entre sexos y obviar la diferencia biológica y todo lo que de ella se deduce, es emprobrecedor”

-¿Dónde reside el verdadero poder de lo femenino?

-Parto de un punto alejado del victimismo imperante en el feminismo mayoritario. Creo que la mujer comparte una “inalcanzable omnipotencia” con la naturaleza. La sexualidad de la mujer es un absoluto deshumanizador, frente al que el hombre se diluye. Y la maternidad es la creación primordial, y es femenina, completa y absolutamente femenina. Esa certeza provoca en el hombre la necesidad de proyectar intelectualmente para poder conseguir algo similar a una plenitud o autosuficiencia como la que observa en la mujer. A mi entender Camille Paglia, resulta una pensadora que comprende y reflexiona muy profundamente desde un post-feminismo sobre el discurso dominante, y nos advierte “Si las mujeres han tendido a conceptualizar menos históricamente no es porque los hombres se lo hayan impedido, sino porque no necesitan hacerlo para existir (...) Las metáforas masculinas de concentración y proyección son ecos del cuerpo y del espíritu. Sin ellas el hombre se encontraría indefenso frente al poder de la mujer. Sin ellas, la mujer habría absorbido en su ser hace ya mucho tiempo toda la creación”. Insisto en la maternidad como naturaleza, milagro de la creación y genésica femenina intrínseca.

La fisiología de los dos sexos es muy diferente. Un ejemplo al azar, la reacción al estrés y su patrón hormonal. El hombre ante una agresión que provoca en su cuerpo adrenalina y cortisol, y según éstas interactúan con la testosterona, genera una respuesta de “Fight or Flight” (lucha o escapa). La oxitocina está en todos los hitos sexuales de la mujer, orgasmo, parto, lactancia, caricias... y presente durante toda su vida. Durante años se pensó que la respuesta ante el estrés que genera adrenalina o cortisol, era idéntica en la mujer que en el hombre, hasta que la UCLA revisó el estudio y concluyó que la mujer tiene una respuesta “Tend and Befriend” (cuidado y creación de lazos con los demás) por la especial respuesta de la oxitocina. Todos esos comportamientos, tanto los masculinos como los femeninos, son necesarios para hacer frente a los retos vitales.

-¿Está poniéndose en peligro el feminismo con estas reivindicaciones?

-Se ha extendido la discusión sobre conceptos como la brecha salarial o el techo de cristal, y no son reales. En la brecha salarial inciden muchas cuestiones que se manipulan al extraer los datos. Yo he diseñado políticas de RRHH muchos años en empresas grandes y en mi vida profesional jamás he visto una diferencia por sexo. Las empresas son pragmáticas: retribuyen mejor al que mejor hace algo. El techo de cristal es otra falacia, solo topan con él las personas que no llegan, o bien porque no desean pagar el precio de estar a niveles profesionales de máxima competitividad, o no están capacitadas para ellos. El precio existe, por supuesto. Los niveles de absorción, de entrega, de exigencia, son tan altos que solo un pequeñísimo grupo de personas está dispuesto a pagarlo (además de ser muy pocas las capacitadas para ello).

Creo que la prioridad del feminismo debe ser la igualdad de derechos que en España está reconocida: la mujer es pleno sujeto de derechos. Está muy lejos de ser así en todo el planeta. Y llegan realidades sociales a nuestro país que enmascaran como presuntas cuestiones culturales y/o religiosas, y tratan de “normalizar” algunas de las mayores amenazas para la mujer, además de ser delitos muchas de ellas, como las mutilaciones femeninas, por ejemplo. El discurso feminista no puede entretenerse con superficialidades como la imposición de copas menstruales, mientras se obvia el debate de profundidad sobre riesgos graves.

-Hablemos de patriarcado....

-Dice Camille Paglia que “la solidaridad masculina y el patriarcado fueron las medidas a las que tuvo que recurrir el hombre para combatir la terrible sensación del dominio de la mujer”. El patriarcado es la civilización. La única civilización que hemos construido es patriarcal, una construcción masculina. Nunca ha habido un matriarcado en la Historia. Y esto nos debería hacer reflexionar y entender la importancia de los dos sexos.

-Usted ha decidido no tener hijos. ¿Supone alguna diferencia de enfoque a la hora de analizar la situación de la mujer?

-Tengo un respeto máximo por la maternidad. Creo que casi todos los retos actuales pasan por ella y por la necesidad de desarrollarla de un modo socialmente consciente. No es imprescindible pasar por una situación para ser capaz de reflexionar sobre ella de un modo analítico.

Creo que es desconcertante cómo muchas de las mujeres que emprendemos carreras profesionales con éxito, las abandonamos con discursos similares en una franja de edad parecida. Cómo la insatisfacción, el vacío de atravesar de algún modo un sinsentido, se apoderan en un mismo punto de muchas vidas y nos lleva a plantearnos el desmontaje y la reconstrucción de la profesión e incluso a veces de la vida entera, desde otras perspectivas que dan una respuesta más plena.

Todo ello es otro síntoma más de la gran crisis existencial que la mujer moderna está atravesando, y que la separa cada vez más del concepto tradicional e histórico de mujer. ¿Dónde se halla la satisfacción, la felicidad? Lo que yo tengo claro es que con la destrucción de la figura masculina nos condenamos. Hay que salvar al hombre.

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