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Que tu alimento sea tu medicina y tu medicina sea tu alimento

A veces cambiando sencillos hábitos alimentarios, mejoramos en dolencias

Patologías tan diferentes como las cefaleas, la migraña, la fatiga crónica, la diarrea o el estreñimiento, el ptialismo, las contracturas, la deshidratación de los discos intervertebrales o los acúfenos pueden tener su causa en la alimentación. Esto significa que una dieta terapéutica puede ser, a veces, buena alternativa al consumo de fármacos que palien los síntomas.

Patologías tan diferentes como las cefaleas, la migraña, la fatiga crónica, la diarrea o el estreñimiento, el ptialismo, las contracturas, la deshidratación de los discos intervertebrales o los acúfenos pueden tener su causa en la alimentación. Esto significa que una dieta terapéutica puede ser, a veces, buena alternativa al consumo de fármacos que palien los síntomas. El aforismo que Hipócrates, padre de la Medicina, legó hace 2.400 años es: “Que tu alimento sea tu medicina y tu medicina sea tu alimento”. Aunque sus discípulos parecen haberlo olvidado y la Nutrición apenas se estudie en la facultad de Medicina, poco a poco esta verdad va abriéndose paso en el colectivo médico. La migraña, las diarreas, el estreñimiento, las contracturas o los acúfenos pueden tener su causa en la alimentación.

¿Cómo detectar reacciones no alérgicas producidas por los alimentos?

Si un alimento hace que el paciente desarrolle una reacción alérgica es fácil detectar qué proteína es la responsable, debiéndose eliminar de la dieta. No obstante, hay una serie de problemas derivados de reacciones silenciosas que aparecen como consecuencia de mecanismos distintos a los alérgicos. Estos van liberando histamina y provocan cuadros de deterioro progresivo de la salud, invalidando poco a poco al paciente. Esto se conoce como Histaminosis Alimentaria no Alérgica o Síndrome HANA. Es decir, es una reacción silenciosa a algunos alimentos que acaba provocando efectos no alarmantes pero que van mermando la calidad de vida del paciente. Su conocimiento puede ayudar a la mejoría o recuperación de múltiples patologías que hoy no se pueden abordar correctamente.

En el Síndrome HANA se acumulan una serie de síntomas que pueden ser tratados desde distintas especialidades. El paciente suele acudir al especialista en Análisis clínicos para solucionar aquél síntoma que más le preocupa pero el estudio del equipo del Dr. López Elorza invita a buscar nuevas coordenadas para estudiar la enfermedad en su totalidad, sin limitarse a un síntoma únicamente. Conocer cuáles son exactamente los alimentos que lo causan es más complicado.

Histaminosis alimentaria: un abordaje multidisciplinar

Los estudios que realizamos en el laboratorio son solicitados por especialistas de múltiples especialidades. Entre el 30-40% de pacientes los envían los profesionales de Medicina Interna y suelen ser pacientes con fibromialgia o fatiga crónica. Otro 20-25% de pacientes son enviados por los especialistas en Traumatología, por deshidrataciones intervertebrales. Entre el 10 y 12% son debidos a problemas digestivos. En menor medida son pacientes con problemas psiquiátricos, dermatológicos, neurológicos o hepáticos, entre otros. La Pediatría también es otra especialidad que requiere de los análisis clínicos, pero de manera distinta y más específica.

¿Con qué síntomas se manifiesta la histaminosis alimentaria no alérgica?

Los síntomas que padecen los pacientes con histaminosis alimentaria no alérgica son múltiples: diarrea, migrañas o jaquecas, hinchazón abdominal tras comer, disrregulación de las secreciones (flujo vaginal, lágrimas o saliva), calambres en los músculos, etc. Todos ellos pueden ser síntomas directos. Además, existen otros síntomas por acciones indirectas, como el hecho de sentir dolor por presión, estreñimiento, piel seca o deshidratación intervertebral, entre otros. Otros síntomas típicos son la fatiga crónica o la fibromialgia. El último síntoma que se añadió al listado fueron los acúfenos, tras hacer un estudio con más de 30 pacientes. Se comprobó que, en un 80% de los casos, la causa era de origen alimentario porque, al seguir una dieta de exclusión, mejoraban.

También se ha estudiado que algunas patologías autoinmunes mejoran con dietas de exclusión. Algunos ejemplos son las plaquetopenias autoinmunes y la hipertransaminasemia autoinmune del lactante (relacionada con la proteína láctea). En las enfermedades autoinmunes puede haber un síndrome HANA subyacente.

¿Qué síntomas en la histaminosis alimentaria hacen necesario un control de la dieta?

Aunque hay síntomas mayores y menores, la disrregulación de las secreciones es indicativo de que se padece histaminosis alimentaria. Lo mismo ocurre con la diarrea, el estreñimiento, las jaquecas o las migrañas. Sin embargo, el síntoma más claro de padecer síndrome HANA es el eje dolor por presión-piel seca-deshidrataciones vertebreales. Además, tras tres estudios realizados por mi equipo, entre el 80-90% de migrañas tienen su causa en las proteínas de la leche. Muchas personas que dejaron de tomar leche explican que notaron una mejoría. No obstante, esto debe estar siempre supervisado por un especialista. Además, los pacientes con migraña refieren también otros síntomas: el 70% babea por la noche, más del 50% tiene acúfenos y casi al 100% se les hincha la tripa al comer.

¿Tiene la obesidad relación?

Relacionar obesidad e intolerancia alimentaria es poco preciso. La obesidad tiene muchas causas y es importante conocer al detalle la historia del paciente para saber qué la ha provocado, corrigiendo los posibles errores. No obstante, cuando la obesidad se relaciona con dolor a la presión, piel seca y estreñimiento o diarrea, el paciente se siente hinchado y dicho aumento de peso no se corresponda con la cantidad de alimentos ingeridos, sí se ha demostrado que un alto porcentaje reduce de peso y volumen cuando se suprimen alimentos que provocaban la liberación de histamina.