Si estás a dieta también puedes comer de restaurante y no engordar, solo tienes que saber cómo

Las reglas básicas de nutrición harán que comas muchísimo más saludable

  • Photo by Les Anderson on Unsplash
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17 de mayo de 2018. 14:02h

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Gema Lendoiro Madrid. 18/5/2018

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En cuanto sale el sol parece que nos ponemos las pilas en cuestiones de adelgazamiento y salud. No hay mal que por bien no venga aunque lo ideal es hacerlo todo el año, el largo y frío invierno con sus ropas más holgadas, que tapan más y con menos colorido parece que nos permiten otras licencias a la hora de saltarnos la dieta. También es verdad que en primavera y verano las altas temperaturas piden platos más frescos y livianos como las ensaladas frente a platos más contundentes y de cuchara como solemos ingerir en invierno.

Por una cosa o por la otra, muchas personas al llegar esta época ven como un problema comer fuera de casa porque temen pasarse de la raya. En el fondo es un problema de desconocimiento sobre tres o cuatro reglas nutiriconales que todos deberíamos tener claras, tal y como lo explica perfectamente aquí la nutricionista Victoria Lozada en su libro La buena nutrición.

Muchos pueden pensar que sí, que todos estos consejos están muy bien pero que seguirlos en un restaurante no es tan sencillo. Sin embargo no es cierto. En el Restaurante los Montes de Galicia, nos aporta unas ideas.

1. Antes de salir. Es recomendable tomar un snack antes de llegar al restaurante para ayudar al cuerpo a controlar el hambre y poder pedir con mesura (una pieza de fruta o un yogur griego sería suficiente, aunque también puedes llenar el estómago con un caldo de vegetales), así evitaremos caer en las tentaciones más apetecibles y menos saludables que se acumulan en forma de kilos extra.

2. Regla de oro: ten claro que todo lo que no sea manufacturado, engorda menos. Por ejemplo: carne y pescado a la plancha, sin salsas, verduras y hortalizas sin rebozar (en tempura), mejor al vapor que a la plancha. Fuera de ahí, pasta, arroces, pan salsas, pucheros...es susceptible de contener más calorías. Se trata de aplicar con sentido común lo que haces en tu casa pero pidiéndole al camarero que así lo traslade a cocina.


3. ¡Benditos aperitivos! Digamos un rotundo sí al jamón, los encurtidos, frutos secos, los boquerones en vinagre, las gambas, el salpicón de marisco, los mejillones o los berberechos. Hay que huir de las patatas fritas, kikos, croquetas, hojaldres y rebozados. Acompaña este momento “delicatesen” con una copa de vino tinto (mejor que blanco) y trata de evitar la cerveza ¿una opción mejor? Nada de alcohol, apuesta por un zumo de tomate o agua con gas y una rodaja de limón.

4. Primer plato. Es importante que esté formado por verduras, a la plancha o cocidas es una buena elección; las ensaladas son una opción muy saludable, el hecho de tener que masticar un rato hortalizas crudas lleva un trabajo gástrico importante que hace que se coma menos después; eso sí, ¡cuidado con el aliño!, es mejor que lo dosifiques tú mismo, puedes utilizar aceite de oliva virgen extra pero mejor una vinagreta ligerita o simplemente sal y limón.

5. Pescados o carnes magras para el segundo.Elaborados de forma sencilla, siempre a la plancha o al horno sin salsas demasiado pesadas (tanto a la hora de la comida como de la cena). Pregunta al camarero por la guarnición, opta por verduras, ensalada o una patata asada y controla las porciones.


6. ¿Renunciar al postre? Es aconsejable elegir fruta de temporada o un sorbete de limón sin alcohol. Si eres un amante del dulce, podrás darte el gusto con una infusión endulzada con miel y limón o, si no hay más remedio, compartir con otros comensales.

7. ¡Un consejo extra! come despacio, te permitirá disfrutar más de la comida, ser más consciente de las porciones que consumes y hará que tu cuerpo tengasensación de saciedad con menos cantidad de alimentos y haga una digestión más ligera.

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