Siete rasgos de las personas dependientes

Cómo fuimos criados influye notablemente en ser o no dependientes

  • Idealizan a sus parejas y no se cansan de ellas: lo mismo les ocurre con cualquier persona que sea importante en su vida.
    Idealizan a sus parejas y no se cansan de ellas: lo mismo les ocurre con cualquier persona que sea importante en su vida.
Madrid.

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08 de febrero de 2019. 09:06h

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larazon.es.  Madrid. 15/2/2019

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Todos conocemos a alguien con la autoestima baja. Incluso nosotros mismos podemos responder a ese tipo de personas que detesta, entre otras cosas, estar solas. La baja autoestima tiene mucho que ver con lo que somos gracias a lo que fuimos y a cómo fuimos criados. Tener una infancia donde tus padres están presentes y se convierten en un referente de amor, protección, límites y educación, hace mucho (no lo garantiza) por una personalidad en la edad adulta sin fisuras y con seguridad.

La figura de los padres, y de la madre sobre todo en la primera infancia son clave para construir personalidades sanas y adultos seguros de sí mismos.

Los expertos psicólogos nos cuentan cómo son: No les gusta estar solos, les cuesta tomar decisiones, están muy comprometidos en sus relaciones... estas son algunas de las características de la personalidad dependiente, una forma de ser que puede hacer mella en diferentes parcelas de la vida: laboral, familiar, sentimental, etc. GrupoLaberinto, el último concepto en psicoterapia, te cuenta uno a uno los rasgos de la personalidad dependiente, para que puedas detectarlos en ti mismo o en las relaciones a tu alrededor y tengas las herramientas necesarias para modificarlos.

1. Baja autoestima: la mayoría de las personas que sufren de dependencia emocional tienen en común una autoestima muy baja que les provoca fuertes inseguridades que, sin duda, hacen mella en sus relaciones afectivas.

2. Miedo a estar solos: las personas dependientes tienen miedo a estar solas, es decir, necesitan estar con alguien continuamente, sólo así se sienten bien y protegidas.

3. Les cuesta tomar decisiones por sí mismas: esto se debe a que la mayoría de las personas dependientes no cuentan con demasiada iniciativa para enfrentarse a la vida y, además, a esto se les suma su inseguridad. Por ejemplo, cuando una persona dependiente tiene pareja, deja que todas las decisiones recaigan sobre el otro.

4. Idealizan a sus parejas y no se cansan de ellas: lo mismo les ocurre con cualquier persona que sea importante en su vida.

5. Suelen ser celosos: consecuencia, una vez más, de sus inseguridades y baja autoestima. Cuando una persona dependiente se embarca en una relación de pareja, son muchas las que sienten envidia de sus amigos, de ex parejas, hasta de familiares, lo que en muchas ocasiones termina provocando la ruptura.

6. Necesitan la aprobación constante. Las personas dependientes necesitan tener siempre el sí de todo el mundo que les importa y también, en el caso de las relaciones sentimentales, que la otra persona les esté recordando continuamente lo que la quiere o lo bien que están juntos...

7. Pánico a ser abandonadas, por sus seres queridos y, especialmente, por sus parejas. Este rasgo es una de las razones por las que muchas personas dependientes no se atreven a dar el paso de romper con una relación cuando ésta ya no les hace felices.

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