Familia

Suegra y nuera, un clásico en las (malas) relaciones familiares

Ocurre en muchas familias: madre de él llevándose mal o con tiranteces con la mujer de su hijo

En el ámbito público son reinas pero en el privado, Doña Sofía y Doña Letizia, son suegra y nuera
En el ámbito público son reinas pero en el privado, Doña Sofía y Doña Letizia, son suegra y nueralarazon

Pasa en muchas familias y es una historia que se repite muchas veces. En las de todas las tendencias políticas, sociales, económicas. Las relaciones (malas) entre suegra y nuera son un clásico.

El tan viralizado vídeo de la salida de la misa de Resurrección de Palma en el que la reina Letizia parecía no estar de acuerdo con que la reina emérita Doña Sofía se fotografiase en ese instante con sus nietas, pone de relieve una vez más un tema muy recurrente en los asuntos de familia: las relaciones con la familia política. Y hay una que se lleva el premio: la que se establece entre suegra y nuera.

Pasa en muchas familias y es una historia que se repite muchas veces. En las de todas las tendencias políticas, sociales, económicas. Las relaciones (malas) entre suegra y nuera son un clásico. No tanto las de suegra-yerno o o suegro-nuera. Digamos que el conflicto se suele dar entre suegra y nuera cuando ambas no comprenden qué tipo de lugar les corresponde con respecto al que suele estar en el medio: hijo y/o marido. Cada amor es diferente y cada una tiene un papel absolutamente distinto. Entenderlo y aceptarlo aportaría muchísimo más a la familia haciendo que se rebajasen muchas tensiones.

Sara Pérez-Tomé, psicóloga y mediadora familiar de Gabinete Sophya, y experta en conflictos nos lo cuenta.

Para empezar –explica la psicóloga- “las personas que forman nuestras respectivas familias políticas son personas con las que probablemente no hayamos compartido mesa y mantel previamente a nuestro noviazgo y/o matrimonio, por lo tanto son relaciones no elegidas, te llegan sobrevenidas y sin capacidad para poder opinar. Si no nos gustan o no estamos de acuerdo con ellos tendremos un problema salvo que tiremos de inteligencia emocional aplicando una gran tolerancia y, también, poniendo límites como la distancia física dosificando las visitas”.

Las relaciones entre suegra y nuera “suelen ser las más tirantes generalmente cuando nos encontramos con una suegra que no termina de aceptar que su hijo ha dejado de ser ese niño pequeño que ella todavía recuerda perfectamente para pasar a ser un hombre hecho y derecho que ha decidido de manera libre elegir a otra mujer a la que, se supone, amará profundamente. Ahí, en esa elección, si la madre no es capaz de asumir que eso es ley de vida, que eso es lo lógico y lo normal, comenzarán las fricciones entre suegra y nuera. Si, además, la nuera no tiene la suficiente inteligencia emocional y entra al trapo de las emociones mal gestionadas de su suegra, el conflicto está servido”

No se trata de buscar culpables en una mala relación, de lo que se trata es de buscar siempre la manera de limar asperezas y tener siempre presente que, por muy mal que nos llevemos con una suegra, siempre será la madre de nuestra pareja y, por lo tanto debemos intentar no herir su orgullo de hijo con opiniones llenas de maldad. Sí, por supuesto debe existir la franqueza con la pareja para contar qué sentimos sobre todo para tratar de buscar soluciones a ese conflicto.

Para que las relaciones sean lo más fáciles posibles todos deben tomar una actitud de cambio y estos son los consejos que la mediadora familiar nos ofrece:

Lo que nunca debe hacer la suegra:

-Dar su opinión cuando no se la pidan.

-Querer estar en primer o en segundo lugar cuando seguramente le corresponde el cuarto lugar aunque esté en su propia casa.

-No caer en la tentación de “el que paga manda” y, sobre todo, no criticar nunca a su nuera o a su yerno a través de su hijo o hija o nietos.

Lo que nunca debe hacer la nuera:

-Juzgar o prejuzgar a su suegra comparándola con su propia madre.

-Utilizar información privilegiada de su cónyuge para ningunearla en versión “si yo no digo nada...” y sobre todo si tienes algo que arreglar o matizar con tu suegra deja al hijo o hija que lo hable directamente con ella.

-Hablarle mal de su abuela a los nietos que no tienen que ver en el asunto. Hacerlo podría venirle de vuelta en un futuro, sobre todo si esos nietos quieren a su abuela. No solo es cruel sino que, además, enseña a los hijos algo nada bueno como es criticar y despreciar a sus mayores.

Lo que debe hacer siempre el que está en el medio, es decir, el hijo (marido):

-No dejar nunca a su mujer sin respaldo afectivo ni logístico.

-Para ello debe hablar y actuar siempre habiendo blindado antes con su pareja todas sus decisiones en común, de tal manera que la suegra, aunque oiga y vea solo a uno, sienta y respeta la opinión de los dos gracias a haber utilizado en la conversación siempre la palabra “ nosotros...”

Familia nuclear y familia de la que vengo

Todos los expertos en terapias matrimoniales coinciden en señalar que hay que tener muy claro que cuando te casas con alguien, ese alguien pasa a ser tu nueva familia, la nuclear y que esa familia que se crea (con o sin hijos) es la más importante. “Juntos pero no revueltos”, les digo siempre a mis pacientes- explica la mediadora- Esto hay que tenerlo claro desde el principio, como hay que tener claro que cuando uno se casa no puede o no debe vivir como cuando era soltero incluso aunque todavía no tenga hijos. Casado ya eres familia, con o sin hijos y eso comparta la responsabilidad de haber formado una “familia nuclear” autónoma e independiente de “tu familia de origen” y de” tu familia extensa”. Es tu prioridad tu “familia nuclear” pero no por ello es incompatible poder querer y tratar al resto de tu familia” -concluye Pérez-Tomé