Una navidad de diez en tu matrimonio

El experto en terapia de familia, Nacho Tornel, acaba de sacar la segunda edición de su libro ‘Enparejarte’

  • Una navidad de diez en tu matrimonio
Madrid.

Tiempo de lectura 5 min.

10 de diciembre de 2018. 08:54h

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Nacho Tornel.  Madrid. 12/12/2018

Se acerca un año más la celebración de la Navidad, con todas sus emociones y a veces también por qué negarlo, con todas sus tensiones. Está claro que son días de convivencia intensa y en esa convivencia incrementada y con todo mucho más a flor de piel. El terreno está abonado para disfrutar y crecer como pareja o para encontrarnos con escollos y piedras en el camino. Tratemos de ver muy brevemente algunos gestos que seguramente ayudarán a que estas Navidades sean inolvidables.

Paraos a pensar. Planificadlo juntos.

No dejéis que os arrolle la vida, hablando con calma y a solas, decid cada uno lo que esperáis de estas fiestas, vuestras expectativas, lo que más os apetece, lo que menos, si tenéis hijos incluid también por supuesto lo que deben ser para ellos estas Navidades.

Equilibrio entre las đos familias.

De origen me refiero. Lo normal es que paséis unos días con la familia de uno y otros con la del otro, pero en esto sed creativos. No se os ocurra entrar en actitudes de escuadra y cartabón dividiendo al 50% riguroso, ni tampoco en revanchismo ridículos tipo “el año pasado me tocó pasar Nochebuena con su familia, así que este año me toca a mí.” Es mejor atender a las situación y lo que más conviene en cada familia y en cada caso.

Ventilad bien antes de reuniros.

Si hay algún tema o detalle que te incomoda a la hora de acercarte a casa de tus suegros, no dejes de hablarlo con tu pareja, pídele ayuda, apoyo, dile que necesitas su colaboración para sentirte bien. No tengas miedo a crear un incendio. Si lo haces con delicadeza y con ganas de sumar estando a gusto en esas celebraciones, tu pareja no lo tomará a mal. Lo que no debes hacer es acudir a estas reuniones con una incomodidad interna que no hayas tratado con tu pareja y de la que no sea consciente.

Apuntaos un tanto.

Haced algo los dos solos, algo que os apetezca de verdad: será ir a tomar un chocolate con churros, a visitar belenes, o a un concierto de Navidad. Invertid en vosotros dos estas Navidades. Planifícalo, que sea algo que recordéis. Y eso sí, que estéis los dos solos. Es tiempo de mucha luz, de mucho brillo, de música, de alegría... Sacudíos el polvo de la rutina diaria, dejaos impresionar por las luces navideñas, gritad como posesos a Melchor en la cabalgata de sus majestades. Dejaos contagiar de la Navidad.

Cread cultura de familia.

Son días fabulosos para vivir en familia y vosotros como familia debéis tener vuestros hábitos en estos días. Cosas que hagáis y que se queden ahí para repetir de año un año y que vuestros hijos tendrán como tesoros el día de mañana y quizás hagan también con sus hijos. Algo que sea vuestro, que lo disfrutéis, que lo viváis, y que los chicos están deseando que llegue el año que viene para que vuelva a ocurrir.

Ojalá que en esa cultura familiar vuestra esté presente hacer algo por los demás. Visitar a alguien que está más solo o ayudar a alguna persona que no podrá celebrar bien su Navidad.

No ‘emborrachéis’ a vuestros hijos

Claro que es una gran cosa demostrar el cariño con un regalo material, bien pensado, teniendo muy bien la cabeza y el corazón a la persona a la que se regala. Pero evitad a toda costa la sobredosis de regalos materiales, sobre todo para vuestros hijos por la dimensión tan deseducativa que tiene, pero también para vosotros. No nos quedemos con esa acumulación. Resta vida y resta brillo a unos días que deben estar llenos de ambas cosas. No nos los perdamos por estar rodeados de papel brillante, cajas y bolsas.

En la escuela del pesebre

Es una historia de más de 2000 años, podréis abundar en ella, narrándola a vuestros hijos porque verdaderamente se aprende mucho. La generosidad, la compañía, la sencillez, la humildad, el espíritu de sacrificio por otros... Son todos valores netamente positivos para nuestra vida de familia, por eso creo que es una buena escuela a la que acercarse estos días en familia.

Menos es más

Seguramente tendrás unas cuantas convocatorias decenas, cócteles, copas... Del fin de año de celebración de fiestas, lo que quieras. En no pocas ocasiones la cultura impuesta es la de acudir a estos eventos sin pareja, por eso te digo que menos es más. No necesitas tanto lío. Es mucho más lo que tenéis juntos que tanta fiesta. Vuélcate más hacia dentro, hacia tu interior y hacia el interior de tu casa. Monta ahí la fiesta todos los días.

Y si tienes que ir alguno de estos saraos, vuelve pronto a casa. Tu pareja te lo agradecerá y entender el mensaje: contigo estoy mucho mejor.

Un regalo muy trabajado

Ya hemos visto en líneas anteriores que la dimensión material no es lo importante y que es momento de acentuar la convivencia y los buenos momentos juntos además de darle todo el sentido a la celebración. Pero puestos a hacer un regalo, no te quedes en el folleto del Corte Inglés. Piensa de verdad qué le puede gustar. Algo que le haga ilusión de verdad, y si consigues que sea una gran sorpresa, ¡bingo!

Recuerda que vosotros vivís de lo ordinario

La buena salud de vuestra pareja depende sobretodo del tiempo que os dedicáis todos los días, de ese rato que pasáis a solas al acabar el día y en el que os contáis cómo estáis, cómo han ido las cosas, lo que os espera, lo que tenéis por delante... Todo lo que os importa. En estos días de vacaciones, que se note que tenéis más tiempo el uno para el otro, más energía para dedicárosla. Que sea un tiempo que sume a vuestra pareja y que salga disfrutar y vivir juntos esta Navidad.

El libro de Nacho Tornel, Enparejarte (ed. Planeta), acaba de sacar su segunda edición y puede ser adquirido en este enlace

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