Los mercados tradicionales y la “nueva normalidad”

Para conocer cómo están viviendo esta situación, hemos entrevistado a Juan Carlos Moll, gerente del emblemático Mercat de l´Olivar, en Palma.

Los mercados de abastos, al igual que otros sectores, han tenido que adaptarse a la «nueva normalidad». Sus puestos de alimentación han permanecido abiertos durante el Estado de Alarma y ahora, con la entrada en las fases de la desescalada, los otros comerciantes, que completan la diversidad característica en los productos de los mercados tradicionales, comienzan a reabrir sus puertas tras semanas de inactividad. Para conocer cómo están viviendo esta situación, hemos entrevistado a Juan Carlos Moll, gerente del emblemático Mercat de l´Olivar, en Palma.

El Mercat de l´Olivar, un mercado que se adapta para seguir ofreciendo el mejor servicio

Pregunta. Los mercados como el vuestro son, sin duda, espacios en los que se concentran a diario muchos clientes. ¿Cómo se adapta un mercado tradicional como este y sus trabajadores a una situación tan excepcional y cambiante? ¿Habéis implementado medidas de seguridad adicionales?

Respuesta. Desde que se declarara el Estado de Alarma, el mercado se ha ido adaptando a todas las medidas colectivas e individuales impuestas por las autoridades sanitarias, de forma que se ha cumplido con el distanciamiento social y los comercios han dotado a su personal de los medios necesarios: geles hidroalcohólicos, guantes y mascarillas.

Con relación a la segunda pregunta, hemos puesto en funcionamiento otras medidas, a pesar de que, debido a la singularidad de los mercados, se echa en falta una regulación específica para ellos. Procedemos periódicamente a la desinfección de todas las instalaciones del mercado para preservar la seguridad de los clientes. También se ha reforzado el personal de seguridad para supervisar que el distanciamiento y el aforo se cumplen de acuerdo con las normas.

P. En los últimos días, hemos visto en vuestras redes sociales que, gracias al avance en la desescalada en las Islas Baleares, habéis podido reabrir algunos negocios —entre los cuales están puestos como las floristerías o los de artesanía—. ¿Cómo está siendo la reapertura de esos locales? ¿Habéis recibido algún tipo de ayuda como ha pasado en otras comunidades —con medidas como la eliminación de tasas— para facilitar esta reapertura?

R. Efectivamente, el once de mayo las Islas Baleares y Mallorca, en concreto, pasamos a la fase 1 de la desescalada y pudimos reabrir puestos como floristerías, bazares, servicios como peluquerías, reparación de calzado y de restauración, aunque estos últimos únicamente para recogida en el negocio y reparto a domicilio. Teniendo en cuenta esa situación, el mercado les ha eximido de las cuotas desde la declaración del estado de alarma.

P. El Mercat de l´Olivar se ha convertido en un mercado muy representativo por preservar los valores de los mercados tradicionales, por ello, su visita es casi obligada y es conocido como el «mercado de los sentidos» por la experiencia sensorial que ofrece. En esta progresiva desescalada, ¿habéis notado que los clientes empiezan a ir con asiduidad o prefieren el pedido telemático?

R. Ha habido mucha menos afluencia desde la declaración del Estado de Alarma, puesto que la mayoría de clientes han optado por encargos telefónicos. Sin embargo, en la fase 1 ya empieza a haber más afluencia. Conforme vayan avanzando las fases, los mercados empezarán a tener la vitalidad de antes, ya que nuestro cliente es presencial, le genera más confianza ver el producto y ser atendido y aconsejado por su comerciante.

P. Los consumidores acuden al Mercat de l´Olivar en busca de productos que solo allí pueden encontrarse, por su calidad y su procedencia, ya que estáis comprometidos con el comercio de proximidad. ¿Qué importancia cree que tendrán en la recuperación de la economía local los mercados de abastos en las ciudades?

R. Los mercados tradicionales son los principales distribuidores de productos locales y de proximidad, por lo que ha sido muy importante para el sector primario que los mercados hayan permanecido abiertos. Nuestros agricultores, pescaderos y ganaderos han podido vender sus productos a los mercados, asegurándose ciertos ingresos y resistir, así, el impacto de esta crisis. Por tanto, es importante ser consciente de que consumir producto local y de proximidad ayuda a estos sectores a continuar su encomiable trabajo con la sociedad.