La hostelería agoniza

Si no llegan nuevas ayudas, Hostelería España estima que pueden cerrar un 30 por ciento de los bares y restaurantes del país, lo que equivale a cerca de 100.000 locales

La mejor manera de festejar el #DíadelaHostelería, en una edición marcada por el gran impacto de la COVID-19 en el sector, es acudiendo a los establecimientos, ya sea a tomar el aperitivo, a comer, a merendar o a cenar. Da igual. Cualquier hora es buena, ya que al cerrar a las once de la noche cada vez más hosteleros optan por tener encendidos los fogones durante todo el día. Así que ahora eso de “se me hizo tarde al mediodía”, no cuela.

La iniciativa, promovida desde hace cinco años por Hostelería de España, FACYRE, Euro-Toques y Makro, rinde hoy un especial homenaje a todos los hosteleros y hosteleras y, además, presenta el “Estudio MAKRO sobre Hostelería y Consumidor” mediante el cual pretende contribuir a la reactivación de bares y restaurantes desde el punto de vista de los consumidores.

El sector lleva meses reclamando la atención de las instituciones y poniendo de manifiesto la necesidad de apoyo para garantizar el empleo de las más de 1,7 millones de personas que trabajan en el sector.

Según el estudio, más del 73 por ciento considera que la hostelería es poco o nada responsable de los rebrotes que tienen lugar en nuestro país desde el desconfinamient.o

-El 75 por ciento de los españoles cree que la hostelería se está adaptando con rapidez a la nueva normalidad para poder seguir dando un buen servicio a los comensales.

-Un 58 por ciento de los ciudadanos echaron en falta poder acudir a bares y a restaurantes durante el confinamiento. Es más, 3 de cada 4 españoles afirma estar desaseando que pase la pandemia para acudir más a menudo a los establecimientos hosteleros.

El consumidor, volcado con la hostelería

-Al 85 por ciento de los encuestados les gustaría poder echar una mano a la hostelería española en estos tiempos tan difíciles. Y 9 de cada 10 está de acuerdo con la demanda concreta del sector para alargar las licencias de terrazas hasta finales de año.

La digitalización ha llegado para quedarse

Cerca del 87 por ciento de los españoles considera positivo que, una vez superemos la pandemia, se mantengan todos los avances digitales en la hostelería, como las cartas/menús y medios de pago digitalizados. Por su parte, casi 9 de cada 10 valora positivamente que el bar o restaurante pueda contar con un sistema digital de control de aforo en el futuro.

La seguridad y la higiene, factores clave

Los consumidores consideran fundamental mantener la seguridad en bares y restaurantes. Entre las medidas implantadas, cerca del 80 considera muy importante el incremento de la frecuencia de limpieza y desinfección. Además de otras garantías como el control de la distancia de seguridad en el establecimiento (más del 71 por ciento); cumplir el aforo máximo (más del 56) y seguir un protocolo de seguridad entre el personal (cerca del 50).

Asimismo, la mitad de los españoles, desde la pandemia, tiene en cuenta el Sello “Hostelería Segura” a la hora de elegir un establecimiento.

En definitiva, la iniciativa ha realizado una más que necesaria conmemoración en un año en el que este sector, que representa el 6,2 por ciento del PIB nacional, estima la desaparición de 1/3 de la hostelería de nuestro país a final de año, según las últimas cifras ofrecidas por Hostelería de España: “Nos sentimos focalizados. La hosteleria no es responsable de los brotes. Nos están arruinando y estamos siendo demonizados. Cada día empeoran las condiciones”, dice José Luis Yzuel. A la pregunta de qué necesita la hosteleria para avanzar, insiste el presidente de Hostelería España en que “un montón de ayudas, porque se han hecho muchos esfuerzos, pero las ayudas han sido pocas. El otro día Sánchez presentó los plantes europeos y ni mencionó al sector. Nos envidian fuera, pero aquí se nos ningunea”, continúa. Asimismo, puso datos sobre la mesa: el sector ha perdido desde el inicio de la pandemia el 50 por ciento en lo que va de año. Tener un negocio abierto con un 30 por ciento de ventas lo hace inviable: “Después del verano, el sector ha ido a peor, porque hay hosteleros que han decidido abrir aunque tuvieran pérdidas y esto hace que el panorama sea dificil. Meten un miedo horrible a los clientes, lo que provoca que las cifras sean lamentables”, añade. Cierto es que las empresas de cátering y los eventos, la alta gastronomía -por su estrecha relación con el turismo internacional- o los establecimientos situados en zonas de oficinas son los más afectados debido al teletrabajo.

Reclaman un plan de salvación de la hosteleria, ya que la situación afecta a un 30 por ciento de los establecimientos. Es decir, uno de cada tres o no ha levantado la persiana o la va a bajar porque es imposible sostener esta situación: “En algunas zonas han desaparecido las personas que desayunaban, se tomaban su pincho de tortilla a media mañana y después el menú del dia a causa del teletrabajo. Desde luego, esperabamos que el sector se fuera a tener en cuenta en los planes de ayudas, pero no hemos sido nombrados”, señala Yzuel, quien afirma que “el otoño pinta horrorosamente mal. La cosa puede acabar mal si no hay nuevas ayudas”, apunta antes de afirmar que cerrará un 30 por ciento de los bares y restaurantes del país, lo que equivaldría a más de 90.000 si las ayudas no llegan.

Sin embargo, a pesar de haber sido ignorados por parte de la administración, los hosteleros han sabido adaptarse a la cruda realidad. Han actuado con rapidez y han puesto todo de su parte para lofrecer la mejor experiencia a los comensales. A Pepa Muñoz, cocinera y propietaria de El Qüenco de Pepa, el verbo reiventarse no ee gusta: “Prefiero decir que ahora tenemos que luchar por lo que habiamos conseguido, que era mucho, por la gastronomía española. Nos vamos adaptando porque en un misno día casi te tienes que amoldar a las normativas dos veces. Algunas son más viables que otras. Abrimos desde las ocho de la tarde para servir las cenas, una hora que sería ideal si tuviéramos otros horarios, pero en España es complicado, porque tendríamos que cambiar el cierre de las tiendas, los horarios laborales... Por lo demás nos hemos adaptado en formar a los equipos, en limitar los aforos y en aportar seguridad a los comensales. La gente tiene la normativa muy interiorizada. Ahora, nos tenderemos que adaptar a la tercera ola y seguir con la batalla”, explica. ¡Volvamos a los restaurantes!