La alta cocina toca el timbre de casa

Eduard Xatruch, Oriol Castro y Mateu Casañas, entre otros chefs, lanzan su «delivery» y «take away» como vía de facturación al volver a cerrar sus restaurantes

Xatruch, Oriol Castro y Casañas, los tres ex elBulli y responsables de los restaurantes Disfrutar y Compartir.La RazónLa Razón

Con el cierre de la hostelería en Cataluña, Navarra, Galicia, Cantabria, Asturias, el País Vasco, Murcia y Castilla y León y las restricciones horarias, los cocineros se han visto obligados a incluir en su día a día los conceptos de «take away» y «delivery» para sobrevivir y hacer cábalas para que la facturación les ayude a mantener el negocio. Si hace unos días anunciábamos el salto de El GoXO a Barcelona con tal éxito que en menos de dos horas Dabiz Muñoz completó los «preorder» de la semana, Mateu Casañas, Oriol Castro y Eduard Xatruch, quienes fueran la mano derecha de Ferran Adrià en elBulli, estrenan «Compartir&Disfrutar en casa». Volverán a dirigir el que ha sido destino gastronómico internacional y el noveno restaurante del globo incluido en la afamada lista The World’s 50 Best Restaurants, pero, mientras estén obligados a mantenerlo cerrado, han diseñado una propuesta con un precio medio que no supera los 50 euros por persona. Además de las cajas de cócteles frescos, modernos y mediterráneos (de pasión y menta...) y de «snacks» seleccionados para que viajen bien, como el profiterol de remolacha y el polvorón de tomate, elaboran platos «pensados para el día a día de todos basados en el concepto de compartir». Aunque la estrella es el brioche con caviar, que sí se encuentra en el menú del dos estrellas Michelin, el huevo a la carbonara con setas y trufa merece tanto la pena como el buey de mar con crema de aguacate, salsa ponzu y huevas de trucha, la merluza de pincho con puré de suquet y el cochinillo deshuesado al estilo pibil. Quienes también andan liados son los hermanos Roca, Joan, Pitu y Jordi, ya que han decidido ayudar a su madre mientras continúa El Celler de Can Roca sin actividad. Preparan el mismo menú que Montserrat Fontané elabora desde hace más de 50 años para el equipo, pero, esta vez, lo anuncian en Instagram (can_roca_de_tota_la_vida). Así, por 12 euros los gerundenses pueden escoger entre tres primeros, tres segundos y dos postres y ejemplos son los famosos canelones, la crema de boletus o la merluza a la romana.

Vía de escape

Albert Raurich, como vía de escape, traslada la esencia de Dos Palillos y Dos Pebrots a la casa de quien lo desee, ya sea gracias al servicio a domicilio o desplazando a parte del equipo del restaurante (www.dospalillos.com). En San Feliz (Asturias) se encuentra Monte, donde Xune Andrade cocina su entorno de forma honesta. Sus vecinos sólo pueden visitarle para recoger su fabada, los callos, las albóndigas y la tarta de queso, que tantas alegrías le está dando. Bruno Lombán, por su parte, en Quince Nudos (Ribadesella) tiene listo un arroz para terminar en casa en quince minutos. Y, visto lo visto, Marcos Morán ha actualizado la carta de #cgentucasa. Recomendamos las croquetas de compango, la fabada de Prendes, las albóndigas de gochu asturcelta y el arroz con leche. Pepe Solla, a través de @caylu.es lanza en Pontevedra La radio de Pepe Solla suena en tu casa al ritmo de las empanadas de merluza y berberechos en salsa verde y de la de pollo al curry. Aún hay más, porque Nacho Manzano ha creado tres cajas que viajan a cualquier punto del país con los bocados emblemáticos de Casa Marcial (www.casamarcial.es). Escogemos la de pitu, que para cuatro personas cuesta 90 euros y está formada por los «snacks» de la citada ave autóctona, sus míticas croquetas, el pitu caleya guisado y un arroz con éste. Por último, en Málaga José Carlos García inicia «sus experiencias en casa» y Begoña Rodrigo activa Anarkía en Valencia. ¿Quién da más?

Desde una «grouse» a un «brunch»

Pa’kasa, de César Martín, (Lakasa y Fokacha) se apunta a las propuestas de comida para llevar ya incorporadas, como «La gran familia mediterránea», de Dani García (en la imagen), lo mismo que Triciclo y el grupo Larrumba con un «brunch» para dos.