Duelo de tiaras en los Nobel

Magdalena y Sofía de Suecia deslumbraron a pesar de no ser las protagonistas, mientras que la heredera dejó mucho que desear con su elección

Como cada 10 de diciembre se celebró ayer en Noruega la ceremonia de entrega de los Premios Nobel de la Paz, que contó con la presencia de los reyes Harald y Sonia y los herederos Haakon y Mette-Marit, quienes ejercieron de perfectos anfitriones en este día tan especial. Las otras categorías se entregaron por la tarde en el Konserthuset de Estocolmo y estuvieron presididos por los reyes Carlos XVI Gustavo y Silvia y los herederos Victoria y Daniel de Suecia. Por su parte, Carlos Felipe, Sofía, y Magdalena, que acudió sola, ocuparon las primeras butacas, algo que no sorprendió después de que los monarcas anunciasen importantes cambios en el seno de la Casa Real.

Para la ocasión, las damas sacaron sus mejores galas y exclusivas joyas y, como no podía ser de otra forma, algunas acertaron más que otras con sus elecciones. Duras han sido las críticas que ha recibido el estilismo elegido por la heredera al trono, que lució un diseño de Selam Fessahaye, elaborado con telas gruesas en blanco y negro, con escote corazón y mangas asimétricas. La cintura estaba decorada con una especie de flor del mismo tejido y de la que salía una sobre capa blanca. Lo único salvable en ese caos, y no era difícil dado el joyero con el que cuentan las Bernadotte, fueron las joyas. Todo lo contrario ocurrió con su hermana pequeña y su cuñada, que lejos de recibir malos comentarios, sus estilismos fueron de lo más alabados. Una de azul y otra de rosa, deslumbraron con dos vestidos muy similares que daban protagonismo a los hombros y la espalda al dejarlos descubiertos. Sofía de Suecia con un modelo de la diseñadora sueca Emelie Janrell, en color turquesa, adaptado a su figura y con mangas largas y abullonadas. Un detalle que destacó y que no estamos acostumbrados a ver es el tatuaje que luce en la nuca. Por su parte, Magdalena deslumbró con un diseño de Ángel Sánchez en color fucsia con corte en palabra de honor. Aunque no le hizo falta mucho más, escogió del joyero real una tiaras valorada en medio millón de euros.

Aunque podemos decir que la heredera no estuvo a la altura, siempre es de agradecer un desfile de mano de las princesas de la Familia Real sueca.