Pajares y Juani, mini luna de miel en Sevilla

La pareja recorre los barrios más emblemáticos de la capital Hispalense para celebrar su amor

Andrés Pajares y Juani, en Sevilla tras convertirse en marido y mujer
Andrés Pajares y Juani, en Sevilla tras convertirse en marido y mujer La Razón

A la espera de celebrar su deseado viaje de novios a París, el lugar donde Andrés Pajares se declaró a su ya esposa, Juani Gil, la pareja se ha desplazado a Sevilla para disfrutar de una mini luna de miel, para recorrer los barrios más emblemáticos de la capital andaluza. Visitaron la Giralda, la Catedral, los Reales Alcázares, el parque de María Luisa… Y montaron en un coche de caballos que les llevó por la ciudad durante casi una hora.

Andrés Pajares y Juani disfrutando de su escapada a Sevilla
Andrés Pajares y Juani disfrutando de su escapada a Sevilla La Razón

Como recordarán nuestros lectores, esta web fue la primera en publicar la noticia de la boda del humorista con la que fuera su secretaria tras diez años de relación sentimental y otros siete de amistad. Un enlace por lo civil y tan sencillo que solamente estaban en la notaría en la que se casaron ellos dos y un par de testigos, una hermana de la contrayente y un amigo periodista de Pajares.

Dentro de unas semanas, seguramente, celebrarán una comida con familiares y amigos, una cita en la que no se espera la presencia de Mari Cielo, la hija de Andrés, con la que no mantiene relación desde hace tiempo. Sí irá su otro hijo, Andrés, que no pudo acudir el pasado día 5 de diciembre a la boda de su progenitor por encontrarse de viaje en Tokio. No se sabe todavía si estará allí la tercera hija del actor, Eva. Sí que se cuenta con la asistencia de los tres hijos de Juani, con los que Pajares mantiene una excelente relación desde hace años.

Cuando hablamos con él para felicitarle por la buena nueva, nos confesó que “Juani es la mujer de mi vida, me ha traído amor y serenidad, estaba enamorado de ella mucho antes de que se separara de su marido, pero no me atrevía a decirle nada por respeto. La amaba en silencio y aproveché un viaje que hicimos a París, estando ella separada del padre de sus hijos, para declararme en la Torre Eiffel. No me dijo enseguida que sí, fue poco después cuando comenzamos a salir. Y ya han pasado diez maravillosos años desde entonces.”