El carácter de la Gran Duquesa, responsable de los problemas en la monarquía de Luxemburgo

El texto apunta a que el mal carácter de la Gran Duquesa sería responsable de la catarata de dismisiones de los empleados de Palacio

MD104. TORREJON DE ARDOZ (MADRID), 21/05/04.- El Gran Duque de Luxemburgo, Enrique, acompañado de su esposa María Teresa MestreEFE/J.L. PINOJ.L. PinoEFE

Algo huele a podrido en Luxemburgo. Aunque la historia no alcance tintes shakesperianos , el diminuto país con la renta per cápita más alta del club europeo, se enfrenta a una profunda crisis en una de sus más altas instituciones, la Corte Gran Ducal. Todo comenzó con la estampida generalizada de empleados de Palacio y las consiguientes indemnizaciones a cargo de los sufridos contribuyentes luxemburgueses. Los rumores sobre el enrarecido ambiente laboral que se vivía en la institución, debido al fuerte temperamento de la gran duquesa María Teresa llevaron al primer ministro, el liberal Xavier Bettel, a tomar cartas en el asunto y poner luz y taquígrafos a lo que estaba sucediendo.

Como primer paso, decidió encargar un informe al ex director de la Inspección General de Finanzas, Jeannot Waringo, con el objetivo de que éste estudiase los gastos y como funciona la institución. Ayer se hizo publico este texto de 43 páginas que será analizado por la Cámara de los Diputados la semana que viene, con el objetivo de introducir mejoras. Ante los ataques que ha sufrido su esposa por este supuesto temperamento volcánico, este pasado jueves el Gran Duque Enrique de Luxemburgo se sintió en la obligación de defender públicamente a su mujer en un gesto insólito en esta institución. El jefe de Estado luxemburgués, afirmó estar “orgulloso del compromiso, la inteligencia y la energía que pone en todas sus acciones”, en referencia a la Gran Duquesa. Sobre una posible abdicación, el Gran Duque responde de forma velada al asegurar a los luxemburgueses que “vamos a continuar sirviéndoos, estando aquí para vosotros y para Luxemburgo”.

Pero ayer no era el momento de los sentimientos sino de la buena voluntad. Tras la publicación de este texto, La Gran Corte volvió a emitir un nuevo comunicado en la que se muestra dispuesta a contribuir “de manera constructiva a la puesta en marcha de las mejoras propuestas en este informe”. El texto no deja en buen lugar a la Gran Duquesa. Aunque no se la responsabilice de manera directa del mal ambiente que se vive en Palacio, se deja caer que su labor en la gestión de personal debería ser “meramente representativa”. El informe asegura que en los últimos cinco años, 51 trabajadores dejaron su puesto sin contabilizar a los que se jubilaron. De estos, 11 fueron despedidos, a 8 se les rescindió el contrato y 16 se fueron por propia voluntad. Waringo asegura que durante este proceso se ha dado cuenta de la tensión en la que viven los trabajadores. “Todos están en guardia y miden mucho sus palabras”, señala en el texto.

Las tareas son muchas. El informe propone “una clara separación entre las actividades institucionales y las privadas del Gran Duque y los miembros de su familia” y también insta a dividir la plantilla de la Gran Corte Ducal entre los empleados oficiales y los privados, con el objetivo de incrementar la transparencia en los gastos y como modo también de comprobar si las asignaciones presupuestarias están justificadas. Los luxemburgueses se enteraron ayer , entre otros detalles, de que pagan con sus impuestos a cinco chóferes y cinco personas que se encargan del mantenimiento de sábanas, mantelerías y ropa del personas, todos ellos a disposición del Gran Duque. Como método de ahorro, este informe cuya elaboración ha costado seis meses también propone que sólo se pague con dinero público la página web oficial de la institución y que la web de la Gran Duquesa no se financie a cargo de los contribuyentes.