Las “otras” Meghan Markle: princesas huidas en busca de la felicidad

Haya de Jordania, Sarah Ferguson y Alexandra de Dinamarca son algunos ejemplos de princesas que renunciaron a la corona

Aunque no ha sido la primera princesa, ni mucho menos, en protagonizar una sonada huída de la Corte, la de Megan Markle, esposa del príncipe Harry de Inglaterra, ha puesto el foco en los motivos por los que durante siglos las casas reinantes prohibieron los matrimonios morganáticos de los herederos al trono.

¿Están capacitadas y preparadas personas de “rango inferior” para compartir sus vidas con los de sangre azul? Pero, ¿cómo superar con éxito el convertirse en princesa y a qué problemas se enfrenta las generaciones reinantes coetáneas a Don Felipe y Doña Letizia, la primera en desafiar los matrimonios de conveniencia?

Alegando no estar preparada para el escrutinio público y la presión a la que se ha visto sometida por ser de origen plebeyo, Harry apoyaba a la actriz americana en su deseo de alejarse de la rancia monarquía inglesa para comenzar una nueva vida sin privilegios ni obligaciones. La trágica muerte de su madre, la princesa Diana, ha sido un factor fundamental para que el príncipe Harry se decidiera a tomar tan drástica decisión, poniendo en jaque a su familia, La Casa Real inglesa, renunciado los fondos públicos que sufragaban su lujosa vida y al tratamiento de Alteza Real.

Harry no quiere que su esposa tenga el mismo y trágico final de su madre, Lady Di

La carta, hasta ahora inédita, de Lady Diana en la que la desaparecida princesa apuesta por guiar a sus hijos hacia el camino de la felicidad cobra un importante significado veinticuatro años después de escribirla: “Quiero a mis hijos hasta la muerte y espero que las semillas que planté crezcan y traigan la fuerza, el conocimiento y la estabilidad que se necesitan” decía en su misiva Lady Di.

Pendiente de esta directriz, casi celestial, de su malograda madre, el benjamín del príncipe Carlos esta decidido a romper con ese paralelismo que parece unir las vidas de Lady Di y Megan. Con todo, la actriz podría retomar su profesión, exponiéndose de nuevo al ojo público participando en un programa de televisión, concretamente en el reality show “I Do Redo”, presentado por su amiga Jessica Mulroney.

Si la princesa Diana enamoró a todos por su rebeldía al enfrentarse a la monarquía británica su cuñada, Sarah Ferguson no tuvo tanta suerte y tuvo que hacer frente a las críticas y los comentarios negativos sobre ella que ocupaban las portadas de los tabloides ingleses. Tal fue la presión que decidió divorciarse del príncipe Andrés en 1996, tras 10 años de matrimonio y dos hijas en común, Beatriz y Eugenia. Por suerte, su destino estuvo mejor iluminado que el de Lady Di, y consiguió mantener una buena relación con su ex marido, a quién ha defendido incluso cuando, tras ser acusado de abuso sexual, fue apartado de su actividad pública

Pero no solo la británica es la monarquía de los cuentos de princesas infelices, cabe recordar el caso de Alexandra Manley quien contrajo matrimonio en 1995 con el atractivo príncipe Joaquín de Dinamarca. Saturada por las responsabilidades y la falta de libertad, se separó de su marido en 2005, pese a que siempre contó con el apoyo de su suegra, la reina Margarita de Dinamarca, quien empatizó con ella al verse reflejada en la tristeza de su ex nuera.

Masako Owada, la princesa triste, prisionera del Trono del Crisantemo

Y hablando de princesas tristes, bien se ganó este apodo Masako Owada, “prisionera” del Trono del Crisantemo. Parece que ella quiso escapar de su jaula de oro pero continúa sujeta a su papel de emperatriz consorte de Japón, pese a la depresión que padece desde que llegara al Trono. Además de depresión padece otro tipo de desordenes por el estrés que le provocan las responsabilidades de su cargo y las presiones familiares. Aún así, la asiática no se atreve a escapar a su trágico destino.

Quien llegó y se marchó para hacer historia en Marruecos fue Lalla Salma. La que fuera el símbolo de apertura y modernidad en la Corte alauita, consiguió que el rey Mohamed VI renunciara al derecho de tener más de una esposa, fue repudiada y acabó protagonizando una misteriosa huída. Nada se sabe de la princesa de melena pelirroja que, en marzo de 2018 se separó del rey para hacer una vida mas sencilla y común, aún teniendo que renunciar a la compañía de sus hijos, Moulay Hassan y Laia Khadija. En Marruecos, son muchos los que aseguran que está muerta, pero parece que se refugia en la isla griega en el que vive su destierro.

Más difícil lo ha tenido Haya de Jordania, sexta esposa del emir de Dubái, Mohammed bin Rashid. La princesa ha arriesgado su vida protagonizando una singular huida a Gran Bretaña, consiguiendo, sin caso precedente, llevar a juicio a su exmarido el pasado mes de noviembre, para luchar por la custodia de sus hijos, Jalila y Zayed.

Su infelicidad y cuentan que el amor por otro hombre, la llevó a trucar el destino que se había forjado al contraer matrimonio en 2004, con uno de los jeques más poderosos y ricos de Arabia. Decidida a salir de su prisión de oro, ha jugado sus cartas con destacable inteligencia. Tanto, que ha logrado que su hermano, el rey Abdalá la nombre diplomática de la embajada de Reino Unido, consiguiendo con esto, inmunidad y protección. De este modo, puede vivir un poco más libre y segura en su mansión del barrio Kensington, en Londres, donde se refugia junto a sus hijos, a los que también pretende proteger del matrimonio concertado.

Todos estos ejemplos sirven para contemplar que no existe mejor reinado que el de ser libre, poder actuar y equivocarse sin estar en una exposición constante. De esto han tomado buena nota Megan y Harry, quienes apuestan por una vida feliz y sencilla para su hijo, el pequeño Archie.