La Fiscalía pide 32 años de prisión para Ana Duato y 27 para Imanol Arias por defraudar sus ingresos de “Cuéntame”

Anticorrupción cifra en 1,9 y 2,7 millones las cantidades supuestamente defraudadas entre 2010 y 2017 utilizando una estructura societaria para ocultar a Hacienda parte de sus rentas

La Fiscalía Anticorrupción solicita para los actores Ana Duato e Imanol Arias 32 y 27 años de prisión, respectivamente, por la supuesta comisión de media docena de delitos fiscales (uno más en el caso de la primera) entre 2010 y 2017 al haber utilizado una compleja estructura societaria creada por el despacho de abogados Nummaria para ocultar para de sus ingresos a Hacienda, fundamentalmente los obtenidos por su participación en “Cuéntame cómo pasó”. El Ministerio Público pide además casi 300 años de prisión para el responsable del despacho, Fernando Peña, y 18 para el marido de Duato, Miguel Ángel Bernardeau.

El Ministerio Público cifra en 2,7 millones la cantidad supuestamente defraudada en el IRPF por Imanol Arias entre 2009 y 2015, de los que ha devuelto a la Agencia Tributaria 2,3 millones. En el caso de Duato, el montante que habría defraudado supondría 1,9 millones en los ejercicios de 2010 a 2017, habiendo devuelto al fisco 838.161 euros.

En su escrito de acusación, la Fiscalía explica que con la estructura societaria creada por Fernando Peña para Ana Duato y su marido ambos “ocultaron al fisco parte de sus rentas, principalmente procedentes de su participación, como actriz y productor respectivamente, en la serie de televisión ‘Cuéntame cómo pasó’. Hasta el año 2013, detalla el fiscal, esa operativa consistió en la cesión por parte de Duato de sus derechos de imagen a la sociedad Gaumukh.

La única finalidad de toda la estructura societaria de Nummaria, integrada por un mínimo de 22 empresas, seis comunidades de bienes, una SICAV y una fundación, todas ellas domiciliadas en Madrid, era “evitar la tributación de los ingresos generados por su actividad profesional y mantener oculto el patrimonio acumulado de los beneficios que ésta le genera”. En el extranjero, “para ocultar parte de su patrimonio y las rentas generadas” contaba con sociedades en Suiza, Costa Rica, Portugal y Panamá, Reino Unido, Canadá, Uruguay y Luxemburgo. De hecho, Peña controlaba “múltiples sociedades en número superior a doscientas” que empleaba “tanto para facilitar la opacidad de las operaciones del despacho” como para ponerlas a disposición de sus clientes para ocultar sus rentas a Hacienda.

Duato utilizó Gaumukh desde 2008 a 2012 para facturar parte de las rentas de su actividad profesional como actriz a la productora del programa “Cuéntame cómo pasó”, pero en lugar de utilizar la estructura habitual de Nummaria -simulación de la imputación de un 80% de las rentas canalizadas fraudulentamente a través de Gaumukh a una sociedad de Reino Unido, sin que estas tributasen allí ni en España- Peña “propuso y materializó una nueva utilización de la estructura, mediante la formalización de dos contratos”, uno de cesión de los derechos económicos de Duato y otro de prestación de servicios de producción, promoción y comercialización entre Gaumukh y el Grupo Ganga, la productora de ‘Cuéntame’.

Objetivo: una “renta vitalicia”

Según detalla Anticorrupción en su escrito, “el único sentido de esta estructura de fraude es intentar transformar una renta de actividad profesional por el trabajo como actriz de Ana Duato en una renta vitalicia pretendiendo disfrutar ilícitamente de la bonificación del 60% establecida por la norma para este tipo de rentas”. En definitiva, esa estructura creada por Nummaria “es artificiosa y solo tiene sentido bajo el doble objetivo de defraudar las cuotas generadas por la actividad profesional del actor y la canalización de gastos familiares e inversiones en sociedades, quedando a disposición de la persona física en todo momento”, en este caso la propia Duato.

En cuanto a Imanol Arias, la Fiscalía sostiene que “ocultó al fisco parte de sus rentas”, principalmente procedentes -como en el caso de Duato- de su participación como actor en “Cuéntame cómo pasó”. Arias cedió sus derechos de imagen a una sociedad bajo su control, Remake Investments, y a partir de 2010 Leitmotif Projects, ambas participadas en un 80% por la sociedad inglesa Rosedale Ltd, que controlaba con las sociedades costarricenses Aljaima Holding Investment SA y Landon Corporation y, desde el año 2015, 11 TAI Creaciones. Estas empresas se encargaron de firmar los contratos con terceros, entre otros con Ganga Producciones “y facturar por los servicios realizados por el actor”. Seguidamente, siempre según Anticorrupción, fijaban una retribución para el actor “por un importe muy inferior a lo facturado por los servicios, en forma de renta vitalicia”. La diferencia entre lo facturado y lo retribuido lo habría utilizado Imanol Arias “para sufragar sus gastos personales y familiares y para hacer inversiones”.

Como en el caso de Duato, el único objetivo de toda esta estructura era “intentar transformar una renta de actividad profesional por el trabajo como actor” en “una renta vitalicia”, pretendiendo “disfrutar ilícitamente de la bonificación del 60% establecida por la norma para este tipo de rentas”.

«No, ahora ya no, en la vida cumplir sienta bien, ya he cumplido con lo que se me pedía. Yo lo considero ya pasado, tampoco voy a estar toda la vida hablando de ello», explicaba el actor hace unos días sobre su supuesta deuda con Hacienda, después de abonar prácticamente todo lo que debía.