Tamara se ampara en Dios tras la muerte de “papi”

Está en casa, junto a su madre Isabel Preysler que no se separa de ella

Su fe en Dios es el mayor consuelo de Tamara Falcó tras la muerte de su padre. Compartía con su progenitor el arraigo a la religión y las creencias cristianas. Y según me cuenta una amiga de la hoy diseñadora, “Tamara está destrozada, se encontraba en casa cuando le notificaron la muerte de la persona a la que más quería en este mundo, su “papi”, como ella le llamaba con inmenso cariño, y sufrió un ataque de ansiedad. Pero, me han dicho que tuvo una premonición al saber que le habían ingresado por el coronavírus, se le pasó por la mente que la situación podía ser irreversible... aunque nunca se está preparada para perder a un padre. Le pedía a Dios que se curara, que saliera de esta, pero, mira, ni pudo despedirse de él ni estará presente en la incineración, que, por lo que nos han dicho, podría realizarse mañana lunes. Ni Tamara, ni sus hermanos ni la mujer de su padre, Esther, le darán el último adiós, las normas dictadas por las autoridades ante la pandemia, les impiden acudir al crematorio. Las cenizas, si no cambian de opinión, se esparcirán por la finca del marqués cuando finalice el estado de alarma. Y el funeral, a la vista de las circunstancias, será en mayo o junio.”

Tamara está recibiendo por whatsapp todos los pésames de familiares y amigos, contesta los imprescindibles, apenas atiende a las llamadas telefónicas y sufre en silencio su dolor y su pena, allí, en casa, arropada por su madre, Isabel Preysler, también muy afectada, y por Mario Vargas Llosa, pareja actual de su progenitora.

Dicen que la fe mueve montañas, y en este caso se cumple el dicho, porque Tamara, en el rezo, encuentra las fuerzas suficientes tirar la tragedia.