Ortega Cano impone el silencio fraternal

El diestro ha pedido a los suyos que no entren en confrontaciones ni para bien ni para mal, el silencio es más necesario que nunca

José Ortega Cano
José Ortega Cano

Ortega Cano impone la ley del silencio entre sus hermanos, mejor dicho, sus hermanas, sobre todo a la mayor, Conchi, que “larga” más que ninguno, y en su inocente ignorancia mediática desvela secretos familiares que, para su hermano, deberían ser inabordables y alejados de “audiencias” poco recomendables.

La peluquera jubilada suele meter la pata las pocas veces que contesta a las preguntas de los periodistas, de las excusas pasa a las confesiones más sinceras... pero inadecuadas. Y Ortega está que echa humo. Con Conchi en especial y con el resto, incluidos familiares de segunda, en particular. Solamente se salva Paco, el hermano y confidente más fiel.

Por eso ha pedido a los suyos que no entren en confrontaciones ni para bien ni para mal, el silencio es más necesario que nunca. Pero el único que ha entendido al cien por cien esta intención es su hermano Paco. Las hermanas tienen que asimilarlo...

Como informamos en exclusiva esta misma semana, el marido de Ana María Aldón prefiere arreglar enfrentamientos y desafueros en los tribunales. Porque los kikos, las suescun y el resto de frikis de turno empiezan a sacarle de sus casillas y es consciente de que no le beneficia entrar de lleno en el juego sucio.

Desprecia, como ya contamos en su momento, a Kiko Jiménez, el ex de su hija Gloria, se ríe de las declaraciones de la madre del anterior, ignora, o eso dice, las ansias de protagonismo de su esposa, se engaña a sí mismo poniendo paz matrimonial donde comienzan a arder las brasas... en el fondo es un mar de dudas.