Ortega Smith: “Es un virus creado por el comunismo chino como arma biológica”

El secretario general de Vox dice que es consciente de que «podría haber muerto», que se ha hecho inmune a las críticas y que en la manifestación de hoy, en coche y con mascarillas, no hay riesgo de contagio

Al «capitán Smith», como llaman al secretario general de Vox en el partido, le ha costado 88 días doblegar al enemigo invisible. Ha pasado 38 confinado en casa, más 12 ingresado en el hospital después de que la Covid-19 le dejara las huellas colaterales e inesperadas de la batalla: varios trombos en una pierna y los pulmones. «Este maldito virus altera la sangre. Aunque hace más de un mes que me había dado la PCR negativo y ya tenía anticuerpos, resulta que provoca la aglutinación de coágulos», afirma. En su caso, podría llevar alojado «varios días». En todo ese tiempo, asegura Ortega Smith, «físicamente no tuve dolores, pensé que era un tema muscular cuando entré con la pierna hinchada en urgencias». Pero en sus pulmones entraba un 30-40% de aire a pesar de tener bien el oxígeno en sangre. «El haber hecho deporte toda mi vida y no haber fumado nunca me ha salvado». Destaca que el gran problema del coronavirus está además en la «desinformación brutal». «No se ha dicho que mucha gente ha muerto por las graves consecuencias que deja el virus. Cuando han dado a bastantes personas de alta, lo que no saben es que dentro tienen una bomba de relojería». Con la prueba de dímero D se pueden detectar esos trombos y suministrar anticoagulantes. Recuerda lo mucho que le impresionó que los médicos le contaron que una joven de 37 años, deportista, llegó a urgencias con síntomas de la Covid-19 y tras ser diagnosticada le mandaron a casa, no estaba para ingresar. “A los diez días falleció por un trombo en la pierna”, lamenta.

Durante este tiempo se ha encomendado a San José Sánchez del Río, un santo mexicano al que por circunstancias le une un vínculo familiar, y a las monjitas de clausura del Cerro de los Ángeles, que no han dejado de rezar por él. También destaca el trabajo de «los santos de verde y blanco», los sanitarios, a los que muestra su gratitud por haberle salvado la vida. «Agradezco infinitamente al equipo médico su rapidez y su trato humano y que te cuenten la verdad. Me han dicho que lo normal hubiera sido que entrara al hospital desmayado o que no llegara. Vivo solo, y me podría haber pasado cualquier cosa».

–¿Ha sentido miedo?

–No, no he tenido miedo en mi vida y espero no tenerlo nunca por nada, pero sí que he sido consciente de que podría haber muerto y he corrido un riesgo muy alto. Si llego a ir a un centro médico y hubiera estado colapsado no habrían podido asistirme a tiempo, como le ha pasado a mucha gente.

Tiempo para reflexionar

Desde la cama de hospital ha seguido los Plenos, ha votado telemáticamente, ha hecho videoconferencias, ha seguido trabajando con la reprimenda médica e iba informando a su familia de su estado de salud. También lo vivido le ha hecho reflexionar en lo más personal: «El último año había pedido que los que me organizan la agenda me dejaran al menos un fin de semana al mes para mi vida privada. Eso me permitía estar más cerca de mi familia y de mis amigos». Con su hiperactividad política, reconoce que hay un momento en el que «parece que te alejas de todos y cuando pasan estas cosas te das cuenta de que no puedes permitirte el lujo de perder esa oportunidad porque no sabes cuánto tiempo vamos a vivir y disfrutar de ello». Y añade que «estar en casa no solo me ha hecho reflexionar, sino que he ordenado expedientes, armarios, y me ha servido para aprender a cocinar, porque soy un desastre», reconoce. «Le dije a mis amigos que estaba descubriendo mi casa, no disfrutaba nada de ella».

Ha practicado la «comida de supervivencia» con la ayuda telefónica de su madre, que le guiaba con las recetas, aunque aún no ha llegado al nivel de chef. «Recuerdo con horror el día que tenía un montón de tomates y se me estaban poniendo malos y me dijo que hiciera una salsa. No sé cómo, pero estuvo tres horas cociendo, ignoro si es que puse una olla demasiado grande, si le faltaba agua... No lo volví a hacer y compré por internet latas de tomate y se acabó el problema».

Durante el confinamiento también siguió con su tabla, aunque ahora los médicos le han mandado seguir un tratamiento donde tiene sobre todo que caminar y mantener una vida activa.

–Y con todo, ¿ha echado en falta tener su propia familia?

–Te voy a ser sincero, sí se te pasa por la cabeza, pero para ello tienes que encontrar a la persona adecuada y el momento posible para hacerlo. Lo he pensado sobre todo cuando hablaba con amigos y en una videoconferencia con ellos veía que aparecía un niño por encima saltándole por la cabeza. Ahí te das cuenta de que no es lo mismo estar en un confinamiento tú solo o con tu familia propia, la vida es más divertida, estás preocupado por otras personas. Sí que te lo planteas.

–¿Se ha arrepentido de decir eso de que «mis anticuerpos españoles luchan contra el virus chino»?

– No, por supuesto que no. No me suelo arrepentir de lo que digo, lo afirmaba además entrecomillado para que se entendiera que, como soy español, los anticuerpos que tengo también lo son, pero dicho de una manera épica. Había una lucha en mi interior por salvarme la vida entre mis anticuerpos españoles, o afinando un poco más, «hispano argentinos», porque tengo doble nacionalidad... No me arrepiento, y cuando dije chinos, añado una cosa más: no tengo ninguna duda de que es un virus creado en un laboratorio, por el régimen comunista chino, como arma biológica. No es un virus caído de las estrellas o por mutación natural de plantas y animales.

–¿Le preocupa que las manifestaciones de hoy provoquen un nuevo brote de contagios?

–La inmensa mayoría de los españoles tiene sentido común y han visto las terribles consecuencias del coronavirus. La Caravana Libertad es una manifestación en la que vas en el coche o por las aceras con tu bandera y la mascarilla; no hay riesgo de contagio. Lo que hay que evitar son aglomeraciones de personas sin mascarillas, como sí ocurrió el 8-M. La extrema izquierda nos quiere en casa, amordazados, convirtiendo un estado de alarma en un estado de excepción, donde no se han limitado derechos sino que directamente los han suprimido. Prohibirían hasta que la gente se asomara a los balcones y pudieran protestar dando golpes con una cacerola. La de hoy es un impulso más para decirle a los españoles que pierdan el miedo a este Gobierno totalitario comunista y que no vamos a permitir que conviertan España en Venezuela. Han hecho una “auténtica matanza por omisión”, abandonando a los ancianos y mayores a su suerte, y quieren ocultarlo.

–¿A qué es ahora inmune Ortega Smith?

–Me he vuelto inmune a la calumnia y la difamación contra mí, de medios de desinformación que me acusaron poco menos que de criminal del contagio biológico. Decían que había estado en Milán o Vitoria sabiendo que eran focos de contagio cuando aún ningún gobierno se había pronunciado con ninguna alerta. Cuando se me acusó de ir al acto de Vox con conocimiento de que yo tenía el coronavirus cuando evidentemente no soy un criminal, ni un irresponsable que pongo en riesgo mi vida, la de mis compañeros y familiares. No lo podía saber.

Críticas al Gobierno y sus socios

Vox ha condenado todos los escraches. Pero, ¿cómo valora el despliegue de Guardia Civil en la casa de Galapagar de Pablo Iglesias?
-Cualquier representante público tiene derecho a tener seguridad. Pero resulta llamativo que, quien ha sido el máximo exponente de incitar a los escraches en las casas de otros, o de grita alerta antifascistas porque Vox había sacado 12 diputados en Andalucía, cuando los vecinos de Galapagar salen de sus casas y pasan con un cencerro, o una cacerola, llama para que le protejan. Ellos hacían escraches con violencia y, que yo sepa, los que han pasado por la casa de Pablo Iglesias, por las imágenes que he visto, van pacíficamente.
-¿Qué piensa cuando ve al Gobierno negociando con Bildu?
-Es la mayor miseria a la que se podía alcanzar. Cuando llegó con al gobierno con el apoyo de los filio etarras, separatistas, totalitarios, comunistas... no se podía esperar otra cosa. Es de tal gravedad que se firme acuerdos con los etarras, que además no solo son graves por con quién se firma sino grave lo que se firma. Espero que los españoles les hagamos pagar todo esto en las urnas.
-¿Ha entendido el “sí” de Ciudadanos a la prórroga del estado de alarma?
-A Cs no le comprende ni ellos mismos, es un tipo de política sin rumbo ni lógica. Me parece que están avalando al Gobierno de los enemigos de España, dando el apoyo a Sánchez y a todos sus socios, es terrorífico y comprendo que muchos de sus líderes hayan cogido la puerta y se hayan largado.