Rocío Flores resucita al clan Jurado

Rocío Flores por las calles de Málaga 12/06/2020KMJGTRES

Nadie podía imaginarlo en quien tras ir cuatro meses a “Supervivientes” hoy ya tiene portada y diez páginas –

retocada, sobre todo, las piernas, fíjense– en ‘¡Hola!‘. Rocío Flores solo era considerada una “gordita atractiva” a la que no faltaba simpatía. El concurso hizo el milagro: perdió 16 kilos angustiada ante la presión y porque les dan mal de comer, como si fuera aliciente, y se transformó. Ahora es otra, 16 kilos menos son un montón, sobre todo en una muchacha joven y llena de ilusiones. Ella ni soñaba con semejante reducción tan solo pendiente de hacerlo bien y hasta obsesionada o preocupada del cuerpo, porque el agobio no da para mucho más. Fue la primera sorprendida con el cambio que la convierte en nuevo objetivo a perseguir.

Rocio FloresLa RazónLa Razón

Desde ahora no perderemos sus oscilaciones físicas pendientes de si pierde o gana, no vaya a desmadrarse, en ello nos va la vida y el morbo. Ya nos imagino obsesionados lupa y metro en mano observando si aumentó cintura, le creció la pechuga, redondeó el trasero o tiene las piernas y brazos más rollizos. Nada que ver, claro, con lo de su abuela Jurado, que fue la más grande aunque tal calificativo indignó a estrellas del tiempo como Imperio Argentina –que hasta filmó en el primer Hollywood al lado de Carlos Gardel– o Celia Gámez, la inolvidable gran reina de nuestra revista que su buen gusto convirtió en musicales firmados por el francés Francis López, quien componía para el vasco afrancesado Luis Mariano. Lo conocí ya mayor en Biarritz y en nada recordaba al apolíneo con cejas depiladas de “Violetas imperiales” hecha con una veinteañera y siempre espectacular Carmen Sevilla ahora ajena a su éxito en una residencia de Madrid.

Rocío Jurado

Fui muy buen amigo de Rocío. Estuve en sus dos bodas, la de Chipiona vestida con traje de cuatro volantes hecho por Herrera y Ollero; hasta la iglesia la llevaron en volandas y ella gritaba “¡no me caso, no me caso, bajadme de aquí!”. Lo hacía con el mismo brío que le daba a “Se nos rompió el amor” o “Como una ola”. Pero mientras sonaba “Soy de España” como marcha nupcial dio el “sí, quiero” a un Pedro Carrasco entonces internacional campeón de boxeo mucho más famoso que ella. Luego maridó nuevamente en Yerbabuena, fincón enseguida vendido por José Ortega Cano al desaparecer Rocío cuando menos lo pensábamos. A la nieta solo le falta echarse a cantar. Ojalá tenga futuro y haga honor a su raza.