El primer verano de Ana Obregón en Mallorca sin Aless

Este será el verano más duro y triste de la mediática presentadora

Atrás quedaron los veranos donde hacía un posado desinteresado a la prensa y que formó parte de la tradición veraniega española durante años. Ana pasa el verano más triste y duro de toda su vida.
Atrás quedaron los veranos donde hacía un posado desinteresado a la prensa y que formó parte de la tradición veraniega española durante años. Ana pasa el verano más triste y duro de toda su vida.AGENCIAS

Ana Obregón está pasando la peor etapa de su vida y, lo que es peor, no será fácil que la supere en años. La pérdida de su hijo, lo peor que le puede pasar a una madre, además de ser su único hijo, ha sumido a Ana en una tristeza de la que saldrá con el tiempo pero que ahora se vislumbra muy lejana.

El entorno de la actriz está muy preocupado por ella, por eso evitan dejarla sola ni un segundo. Aunque Ana al principio se negaba a moverse de Madrid, finalmente la convencieron y ya está en la isla balear “disfrutando”, si se puede decir esto en esta situación, de la casa familiar donde sin duda tendrá infinidad de recuerdos de su amado hijo.

Ana Obregón nos acostumbró durante décadas a su sempiterna sonrisa, siempre de buen humor exceptuando un par de ocasiones en los que se enfrentó a los paparazzi que literalmente la agobiaban cuando su hijo era pequeño. Madre antes que todo, todos hemos visto crecer al simpático rubio de pelo rizado que mordía los micrófonos y que terminó convirtiéndose en el orgullo de sus padres y con razón.

La casa familiar de los Obregón en Mallorca es el refugio para la familia que, si por algo se ha caracterizado siempre, es por su unión inquebrantable. Ana se lleva muy bien con todos sus hermanos que ahora mismo son el principal pilar en el que apoyarse, sobre todo en Celia y Amalia que se ven impotentes ante el sufrimiento de ella.

Hace unos días se vieron las primeras imágenes de la actriz de compras en Mallorca. A pesar de llevar mascarilla y gafas de sol, se percibe la increíble tristeza en, por ejemplo, cómo va vestida. Ana, que siempre fue muy presumida e iba siempre espectacular, se muestra a través de la ropa apática, algo normal dada la tragedia que vive. Con la cabeza mirando hacia el suelo y sin apenas hablar con su hermana Ana estuvo mirando ropa en una tienda pero más parecía un intento de su familia por distraerla que un plan que a ella realmente le apeteciera.

Las fases del duelo están perfectamente explicadas en psicología y la primera es la de la negación que es, con toda seguridad, la que estará pasando nuestra querida actriz. Atrás quedaron los veranos donde hacía un posado desinteresado a la prensa y que formó parte de la tradición veraniega española durante años.

Lecquio, su otro gran apoyo

Si hay algo en lo que sí puede sentirse afortunada Ana Obregón es en lo acompañada que está, no solamente por su familia sino también por el padre de su hijo que está muy pendiente de ella, así como su mujer María Palacios. Lo cierto es ambos padre siempre fueron un ejemplo de cordialidad por el bien del hijo en común.

Ahora sólo falta que transcurra el tiempo y que Ana poco a poco vaya superando el inmenso dolor que ahora tiene. Quizás algún día la volvamos a ver sonreír.