Los amores de Ana Soria: un futbolista, un turista y un torero

Veintiún años, estudiante de derecho con profundas convicciones religiosas y pocas relaciones sentimentales

Ana Soria, presunta novia de Enrique Ponce
Ana Soria, presunta novia de Enrique PonceLa Razón (Custom Credit)

No quiere que la conozcan como “la amiguita”, ni como “la amante”, ni como “la otra”. Ana Soria sueña con convertirse en la próxima esposa de Enrique Ponce y con que su boda sea religiosa. Con la Iglesia hemos topado. No lo tendrá fácil la veinteañera, porque si ella es una ferviente católica, la ex del torero, Paloma Cuevas, va camino de la “santidad”, y, como tal, al igual que ocurrió en su momento con Conchita Márquez Piquer, que se negó rotundamente a dar facilidades para que Curro Romero consiguiera la anulación eclesiástica, es de las que piensan que un matrimonio religioso debe ser para toda la vida, que lo que Dios ha unido no lo puede separar el hombre.

Ana ha crecido en una familia cristiana por convicción y de fuerte vocación católica. Se le conocen solo cuatro o cinco relaciones sentimentales si incluímos a Ponce. Una de sus amigas, D. R., nos desvela que “se le acercan muchos chicos porque es guapísima, pero enseguida se los quita de encima. Su belleza va acorde con su inteligencia, cala rápido a los ligones de discoteca y a los chulitos playeros. No se junta con cualquiera. En este sentido, es muy exigente con los hombres. Por eso ha tenido pocas relaciones. También da prioridad a sus estudios de Derecho. Pasa buena parte del año en una residencia estudiantil en Granada y quiere integrarse algún día en el bufete de abogados de su padre. Aunque también le gusta mucho el mundo de la moda...”.

Enrique Ponce y Ana Soria
Enrique Ponce y Ana SoriaTelecincoSálvame

Perfeccionando el idioma

Cuando echamos mano de las confidencias, nos hacen patente un escaso bagaje amoroso, si es que se puede denominar así de rotundo. Aparecen dos chicos con el mismo nombre, Jordi, un tal Joaquín, y, se rumorea que también un joven inglés con el que salió un verano que estuvo perfeccionando el idioma en Gran Bretaña. Si existe alguno más lo tuvo bien escondido. Nunca presume de sus parejas ni airea sus relaciones. En este aspecto, siempre ha sido bastante discreta. Solamente sus íntimos han estado al tanto de esta parcela tan personal de su vida. Uno de los “jordis” fue al mismo instituto que ella en su juventud y lo que comenzó como una buena amistad, con el paso de los años y tras un reencuentro, derivó en un noviazgo de ocho meses en 2018. El año pasado salió con otro chico, Joaquín, de 24 años, con el que, según me cuenta la periodista Paloma Barrientos, rompió poco antes de la festividad del Corpus Christi, que se celebra el 3 de junio. Apenas unos meses juntos, nada serio por lo que se deduce.

Novio despechado

El otro Jordi dicen que es un “fantasma”. Nadie le recuerda y dejan entrever que le conoció en Granada durante un curso universitario, hará unos tres años. Los desengaños, a veces, originan rencores y conductas inapropiadas. Un novio despechado que pretende sacar beneficios económicos, uno de los “jordis” de marras, se puso en contacto con el programa “Sálvame” y no dejó en buen lugar a la actual pareja de Enrique Ponce. “Nos conocimos cuando Ana estudiaba en Granada, estuvimos juntos ocho meses y calificaría esa relación como ‘plana', ni buena ni mala, normal. Un buen día me puso una excusa un tanto absurda y me dejó. Poco después nos reconciliamos, pero la distancia propició la ruptura...”.

Se veían poco y discutían mucho. El joven no tiene ningún reparo en definir a su ex como “una niña mimada a la que le gusta el postureo en las redes sociales, se ponían en contacto con ella famosos, futbolistas... Nunca me habló de Ponce, pero yo me olía algo raro, porque ese torero le daba a ‘me gusta’ en las fotos que Ana colgaba en su perfil. A lo mejor estaba saliendo conmigo y ya hablaba con él. La última vez que me contactó fue hace unos días y me confirmó que salía con ese hombre. Ella sabía que la historia iba a salir a la luz”. No he podido confirmar si este Jordi es futbolista o lo es el otro, pero uno de ellos pertenece a la actual plantilla del filial del Almería y es un jugador con mucho futuro.

Idilio inexistente

El mejor amigo de Ana Soria, el más especial, su confidente más íntimo, se llama Alejandro Flujas. Es frecuente verles en el barco que Federico Soria tiene anclado en una localidad cercana a la capital almeriense. Una foto colgada por ella en su Instagram demuestra esa estrecha amistad, que algunos han querido ver como un idilio inexistente. Seguramente, este verano Ana y Enrique visitarán los locales de la costa almeriense que más les gusta, como Maimono el pirata, Dagobak, Botavara y El duende, en la localidad de San José, donde la familia de la futura abogada tiene una casa. También son asiduos en La consentida, en Almería capital, Marau Beach Club y El chiringuito de Maruja, en Puerto Rey; en Vera, Mandala, y Lúa, en Mojacar.

Jorge Planas conoce a Ana a través de amigos comunes y asegura que se ha encontrado con ella en algunos de esos establecimientos. “Es una chica muy prudente, no le gustan los escándalos y nunca la he visto con copas de más. Fue novia de un futbolista un tiempo, creo recordar que hace un par de años, y es verdad que también estuvo con otro en 2019. Pero no la he vuelto a ver con él. Me enteré de que tiene una relación con Ponce por la Prensa, y me han dicho que hace dos fines de semana les vieron en el Marau, y que uno de sus sitios favoritos es El chiringuito de Maruja, en la zona de Vera. Una vez me encontré con Ana en la playa y tiene un cuerpo que llama mucho la atención. Además, le gusta vestir bien y a la moda”.

Enrique Ponce y Ana Soria, en 'Sálvame'
Enrique Ponce y Ana Soria, en 'Sálvame'TelecincoSálvame

A los Soria no parece importarles la diferencia de edad de su hija (21) y el torero (48). Le ven como un ídolo del toreo –toda la familia es muy aficionada a la Fiesta Nacional– y un buen hombre. La madre de la joven ya le llama “yerno” en privado y no se pierden ni una sola de sus corridas en Almería. Fue Lydia Lozano la primera en enseñar una foto de la pareja junta en “Sálvame” y los dos aparecían sentados en una terraza tomando un refresco. Se encontraban en Mojácar pasando la tarde feliz. La imagen ponía cara a la mujer que ha sustituido en la vida del torero a la madre de sus hijas, Paloma Cuevas. Aunque Ana ya ha dejado claro que ella no se ha entrometido en el matrimonio y que llevaban separados sentimentalmente, aunque viviendo bajo el mismo techo, desde hace más de dos años por el bien de las niñas. Quizá la mayor víctima colateral de esta historia sea la propia Paloma Cuevas, que, en el fondo, nunca perdió la esperanza de reconducir su matrimonio. Ni siquiera se vio afectada cuando las malas lenguas trataban de relacionar a la socialité con un hombre con el que la vieron paseando hace unos meses por las calles de Madrid. Ni nueva ilusión, ni amigo, ni nada que se le parezca. Era simplemente su primo.

Y ahora, de Erasmus a Polonia

Hace un año, Ana Soria pensó en presentarse al certamen de belleza de Miss Almería. Hubiera sido su debut en tan mediático mundo, pero algo ocurrió para que decidiera no presentarse a las pruebas. Las redes sociales empiezan a mostrarle su apoyo desde que sale con el diestro. Su número de seguidores está a punto de alcanzar los cuarenta mil, y un noventa y cinco por ciento se fueron añadiendo desde que se hiciera pública la relación. De seguir por este camino, no tardará en convertirse en una auténtica “influencer”.

De momento, en septiembre se marcha de Erasmus a Polonia, y a Ponce le espera la temporada taurina en América. No se verán hasta Navidades y luego volverán a separarse hasta el verano. Algunas firmas ya se plantean contactar con la joven para que sea imagen de sus productos, por lo que quién sabe si cambia su futuro en un despacho de abogados por la irrupción en las pasarelas en el mundo “instagramer”.