En qué se parecen los Duques de Sussex y los “marqueses” de Galapagar

Las dos parejas saben lo que es estar en lo más alto de la popularidad y sufrir la caída

Meghan Markle y el príncipe Harry están refugiados en Los Ángeles , cuando la familia real inglesa             más los necesitaba
Meghan Markle y el príncipe Harry están refugiados en Los Ángeles , cuando la familia real inglesa más los necesitabaPOOLREUTERS

Nunca hubiéremos pensado que dos parejas jóvenes tan diametralmente opuestas como Irene Montero y Pablo Iglesias, a los que el pueblo, que es soberano, les ha distinguido como «marqueses» de Galapagar, y Meghan Marklel & Harry Mountbatten, quienes, por la gracia de la reina de Inglaterra, se convirtieron en duques de Sussex, tuvieran cosas en común. Permítanme este ejercicio impensable e irónico de encontrar parecidos entre opuestos. Cuando en 1997 moría en accidente de coche Diana de Gales, madre de Harry, Pablo Iglesias era un universitario con manifiesta vocación política. Irene, con nueve años, jugaba a la comba en Móstoles. Meghan estaba a punto de debutar en el cine y Harry se convertía en un joven rebelde. Ese tremendo accidente en el puente del Alma en París marcó la vida posterior de los Sussex y ha confluido como una marea en la transversalidad con los Galapagar. La tragedia marcó la vida mediática del príncipe inglés y ha sido determinante para sus actuaciones en el corto espacio de dos años, los que van desde su matrimonio con la actriz norteamericana hasta abril de 2020, cuando rompieron sus conexiones con la Casa Real británica y se establecieron en la ciudad natal de la duquesa, Los Ángeles. Ambas parejas ocupan lugares distinguidos. Los llamados popularmente «marqueses» de Galapagar son diputados y miembros destacados del Gobierno de España y de ahí que reciban trato de Excelentísimos Señores. Los Sussex, que hasta abril de este año eran Sus Altezas Reales, se han quedado también en Excelentísimos. Cuando Meghan y Harry, en 2018, se casaban en el castillo de Windsor, la Reina les regaló una granja y el título de duques de Sussex; al mismo tiempo, pero en España, los Galapagar se compraban un chalé muy bien dotado y amplio en la sierra madrileña, del que el pueblo tomaría el nombre para ese título de «marqueses». Las casas de las dos parejas que se convertían de facto en «nobles» y estrenaban viviendas al mismo tiempo han generado controversias. No porque les faltara dotación a la granja o al chalé para sus respectivas posiciones sociales, más bien el debate se originó por el coste de la operación.

Irene Montero y Pablo Iglesias sobreviven con el teléfono de Dina sonando y  los batacazos electorales en el País Vasco y Galicia
Irene Montero y Pablo Iglesias sobreviven con el teléfono de Dina sonando y los batacazos electorales en el País Vasco y Galicia Emilio NaranjoEFE

Por un lado, a los Sussex, otra vez la Reina les agasajaba, regalándoles «Frogmore Cottage», ubicada en los territorios del castillo de Windsor, por la que el erario británico pagó tres millones en reformas. A su vez, los Galapagar fueron ayudados económicamente por las familias de ambos y gracias a sus sueldos como políticos no han tenido problema para completar con una hipoteca bancaria el importe de la compra del chalé, 600.000 euros. Es verdad que los Sussex pueden hasta montar a caballo por los jardines y bosques de su terreno, pero los Galapagar tampoco carecen de naturaleza porque disponen de todo el parque natural de la Cuenca Alta del Guadarrama con el que limita su chalé para explayarse. Sin embargo, lo que no tienen los Sussex en Frogmore es una huerta y un aseo tinaja en el exterior de la mansión, como les ocurre a sus coetáneos españoles y que tanto juego ha dado en las redes sociales que los cuatro tanto frecuentan, hasta el punto de llegar a ser popularmente conocido el chalé como «Villa Tinaja». Por lo demás,l os cuatro han disfrutado de una subida popular tan meteórica como está siendo el descenso atropellado por el que ahora pasan. En Inglaterra, Meghan y Harry pasaron de ser queridos como estrellas pop a sentirse acosados y maltratados. Aguantaron año y medio, la sombra de Lady Di siempre les envolvía y decidieron romper con todo, hasta con el país. De los cuatro, Harry es el que tiene una situación más complicada porque está técnicamente en paro, ya no puede ejercer su trabajo de príncipe inglés, y su mujer, que firmó un contrato con Disney, tiene que trabajar al haber dejado de recibir la asignación que la Reina inglesa les pasaba. Los Montero & Iglesias pueden tener otros problemas, pero el de llegar a fin de mes, no. Ya que pueden juntar dos sueldos de diputados, los dos de ministros (Igualdad y Derechos Sociales y agenda 2030) y el de vicepresidente segundo, garantizados por el Estado hasta dentro de tres años, si agotan la legislatura.

Estrella de «La tuerka»

Sí, tanto los Sussex como los Galapagar saben lo que es estar en lo más alto de la popularidad y sufrirla tanto para lo bueno como para lo malo. Pablo Iglesias triunfó. quién lo diría, en el programa «El gato al agua» antes de convertirse en estrella galáctica en «La tuerka». Los Sussex tenían garantizada sección fija diaria en todos los periódicos, radios y televisiones inglesas. La popularidad de los cuatro subía como la espuma y lo hacía inversamente proporcional a cómo está cayendo en la actualidad. Y todo gracias al inestimable empleo de las redes sociales. Los cuatro son nativos digitales y necesitan contarlo todo, hasta lo más íntimo, por tuiter y se comunican por whatsapp y telegram. El resultado de esa agitada vida mediática son los Sussex refugiados en Los Ángeles, en el momento en el que la familia real inglesa más les necesitaba, y los Galapagar, arreciando con el teléfono de Dina sonando y los batacazos electorales en el País Vasco y Galicia por falta de votantes morados. El comodín de la exhumación y la memoria histórica ya lo han gastado. En los próximos meses seguiremos viendo cómo evoluciona esta nueva Casta Nobiliaria.