Pasarela en el Congreso: los expertos eligen los 10 mejor y los 10 peor vestidos

El diseñador Juan Avellaneda, la estilista Victoria Nogales y el influencer Manuel Ordovás han colaborado junto con LA RAZÓN para puntuar a nuestros políticos

De la Pasarela Cibeles a la de San Jerónimo. Cada sesión de control daría para una crónica de sociedad, ¿o es que acaso Sus Señorías creen que únicamente interesa lo que dicen? ¿No se mirará al espejo Cayetana Álvarez de Toledo antes de ir al Congreso para repetirse frente al mismo que es la más «cool» del hemiciclo? Ay, la moda muere, queridos, pero el estilo permanece, dejó dicho Coco Chanel. Negar el poder y el valor de la estética en la política es cerrar los ojos ante una evidencia. Gestos como los de Donald Trump, que nunca se abrocha la americana, el implante capilar de Silvio Berlusconi (o el de José Bono, si prefieren un ejemplo más cercano) o el innegable «sex-appeal» del que hace gala Justin Trudeau demuestran que cada vez más la imagen de los políticos suma votos y que cualquier gesto puede crear tendencia. No son actores de Hollywood, pero vemos sus rostros cada día en la Prensa y en las redes sociales. Nos resultan ya familiares y de ellos nos acaban interesando cuestiones que van más allá de su propio discurso.

¿Acaso la afición de José María Aznar al pádel no ayudó de manera clara a popularizar ese deporte? Por eso mismo un ranking de los diputados más y menos elegantes resulta bastante más interesante que un CIS de Tezanos, sobre todo, si tenenos en cuenta que España es una potencia mundial cuando hablamos de moda: el grupo Inditex; Puig (propietario de Carolina Herrera o Jean Paul Gaultier, entre otros); Tendam (con firmas como Cortefiel, Springfield o Women’secret); Mango; Desigual o Adolfo Domínguez dejan claro que el nombre de nuestro país se escribe con mayúsculas en este sector.

¿Y qué nos encontramos entonces cuando analizamos con detenimiento a los miembros de la cámara baja? El diseñador Juan Avellaneda, la estilista Victoria Nogales y el influencer (y fundador de la firma Maour) Manuel Ordovás han colaborado junto con LA RAZÓN para puntuar a nuestros políticos. ¿El resultado? El PP se alza como el grupo más elegante, con cuatro representantes en el top 10, entre ellos, Teodoro García Egea, el político con más estilo a decir de estos expertos. A los populares les sigue el PSOE, que consigue colocar dos nombres, Carmen Calvo y Pedro Sánchez. Llama la atención el amplio abanico de colores de este primer grupo frente al omnipresente morado entre los peor vestidos. En este último, Alberto Rodríguez, el representante canario de Unidas Podemos, se lleva el premio.

Los 10 mejor vestidos

1. Teodoro García Egea, secretario general del PP

El secretario general del PP, además de ser uno de los más conocidos del Congreso de los Diputados, se ha erigido en uno de los más elegantes. De su estilo destacan su elección de los trajes (que siempre lleva abrochados por el botón superior de la chaqueta), las camisas y las corbatas: sus nudos son toda una lección de moda masculina. Eso sí, le ponemos deberes: con solo 35 años, debería refrescar de vez en cuando su «look» con algún estampado o color más llamativo. Por cierto, con esmoquin es de los pocos políticos que demuestra que sabe cómo llevarlo. Y no es fácil.

2. Yolanda Díaz, ministra de Trabajo

Si la izquierda buscaba una «it-girl», aquí la tiene. La ministra de Trabajo ha resultado ser la gran revolución del Ejecutivo de Pedro Sánchez. Destaca (y es muy apreciado por los expertos) por su estilo minimalista, donde tienen mucha importancia camisas y blusas de cortes elaborados (como la manga japonesa) y los pantalones de pinzas. Otra de sus claves de estilo es la elección de los zapatos: es de las pocas que se atreve con tacones de más de cuatro centímetros. Por último, hay que poner en valor su melena: la ha dejado crecer y aprovecha al máximo todas sus posibilidades.

3. Ana Pastor, vicepresidenta del Congreso

Hay dos Anas en este país con una melena icónica: una es Ana Blanco; la otra, Ana Pastor. Ha conseguido, además, sacarle el máximo partido a su corte de pelo y sabe adaptarlo a cualquier evento. A la hora de hablar de ropa, sus trajes y vestidos (marcando ligeramente la silueta de la política gallega) son sencillos pero con mucho glamour y si bien se atreve prácticamente con cualquier color, lo cierto es que es a la que mejor le sientan el azul, ¿estaría predestinada? Su mejor complemento son unos pendientes de perlas, una joya que le apasiona.

4. José María Figaredo, diputado de Vox

Su estilo ha hecho que, pese a ser uno de los recién llegados al Congreso de los Diputados y figure en el tercer grupo por número de representantes, su estilo no haya pasado desapercibido. La clave la podemos encontrar en sus gafas, las más llamativas y singulares de la cámara, así como lo bien que sabe hacerse el nudo de la corbata. Con un claro perfil de estudiante de ICADE, el representante asturiano de Vox se ha hecho un hueco en esta lista. Para llegar más lejos debería buscar alguna apuesta más arriesgada y juvenil, propia de sus 31 años.

5. Pablo Casado, presidente del PP

Si alguien empezó a marcar estilo de manera clara en el Congreso ese fue el actual líder de la oposición, pero está claro que la responsabilidad del cargo le ha llevado a frenar sus apuestas más arriesgadas. Al presidente del PP le hemos visto evolucionar hacia un perfil más institucional que ha intentado eludir dejándose barba (un detalle que llenó las páginas de los periódicos, para que luego alguien diga que un político no puede marcar tendencia). Entre sus firmas favoritas figura la española Scalpers, de la que podría sacar alguna propuesta más fresca. Eso sí, él hace patria hasta en la moda.

6. Ana Beltrán, diputada del PP

Su estilo ya llamaba la atención en el Parlamento de Navarra, donde la política del Partido Popular se atrevía hasta con «tops» que dejaban los hombros al desnudo. Beltrán sin lugar a dudas es junto con otras, como Carmen Calvo o Yolanda Díaz, de las mujeres que más se divierte con la moda en la cámara. Le gustan las joyas grandes y se arriesga con estilismos que no nos esperábamos ver en la sede de la soberanía nacional hasta su llegada. Además, es de las pocas políticas que no tiene miedo a mostrar las marcas que consume, como pudimos verlo en su impresionante camisa de MSGM.

7. Carmen Calvo, vicepresidenta del Gobierno

No hace falta que la vicepresidenta primera del gobierno afirme que le guste la moda. Se ve a diario. Frente al estilo de Yolanda Díaz, más sereno y con rasgos más arquitectónicos, el de Calvo tiene toques más marcados, una paleta cromática más amplia y potentes estampados de cuadros o flores. Estas últimas son su debilidad: tiene broches, pendientes y todo tipo de prendas con estampado floral. De hecho, en momentos clave o decisiones trascendentales suele lucirlas cual amuleto protector o quizás con la idea de atraer la fortuna. Lo que no sabemos es si le funcionan.

8. Pedro Sánchez, presidente del Gobierno

No podemos negar que solo con el físico tiene mucho ganado. Su generosa altura y cuerpo atlético le ayudan en la tarea de defender los trajes que se pone, con un corte más contemporáneo y moderno. Se nota que ha empezado a dejarse asesorar en cuestiones de estilo y eso ha hecho que entraran en su armario firmas españolas como Pedro del Hierro o García Madrid. Ahora solo falta que le pida consejo a García Egea para el nudo de la corbata, aunque eso ya lo vemos mucho más complicado. Cuestión aparte es su pelo, impecable durante todo el confinamiento. ¿Cómo lo hizo?

9. Sergio Sayas, diputado de UPN

Está siendo la revelación del Congreso esta legislatura (y una de las pesadillas personales de Pedro Sánchez) y en parte eso se lo debe también a su impecable presencia. Para ello confía en firmas como Sandro, una de las marcas más apreciadas por los expertos en moda. Al portavoz de Unión del Pueblo Navarro en la cámara baja solo le queda pendiente mejorar el nudo de sus corbatas (le gustan firmas como Loewe o Scalpers), que debería estrechar algo más para que se ajustara mejor a su cuello, y verá como va ascendiendo puestos en esta lista.

10. Ana Oramas, portavoz de CC

La canaria cierra la lista. De la portavoz de Coalición Canaria en el Congreso de los Diputados gusta sobre todo que sepa defender igual de bien una chaqueta de corte clásico que una de ante con un toque mucho más rockero. Eso sí, sus apuesta no llegan a ser tan arriesgadas como las de Margarita Robles, pero las consigue integrar de una forma más coherente en su «look». Y si de Ana Pastor poníamos en valor su melena, no podemos decir menos de la de Oramas, otra de las más reconocibles de la Carrera de San Jerónimo.

Los 10 peor vestidos

1. Alberto Rodríguez, diputado de Podemos

El primer puesto de la lista no ha sido difícil de decidir… y no porque lleve rastas. El político canario debería intentar innovar: si se pusiera en las manos de un buen sastre estamos seguros que causaría un impacto al nivel de Cédric Villani en Francia. Está bien tener una idea y salir a defenderla, pero no se nos debe olvidar que estamos en la sociedad de la imagen y el cómo se hacen las cosas también importa. Y no, el Congreso de los Diputados, sede de la soberanía nacional, quizás no es el mejor lugar para acudir en camiseta.

2. Pablo Echenique, diputado de Podemos

El problema principal del político aragonés es que abusa en exceso de colores apagados y poco animados. Emplea en exceso los grises jaspeados, negros o granates para prendas como las camisas y los jerséis. En un ambiente como el Congreso, bastante recargado y asfixiante por la cantidad de madera que encontramos en la decoración, debería buscar tonos más depurados y limpios para ayudar a dulcificar un mensaje que muchas veces resulta áspero. Eso sí: acertó cambiándose las gafas, que junto con las de Figaredo, son de las más destacadas de la cámara baja. Tras las lentes, ¿quizás es el turno de probar con la corbata?

3. Manuel Castells, ministro de Universidades

El político que enamora a Ada Colau debería repasar alguna que otra lección de estilo. Por una parte, su camiseta con mensaje feminista tuvo mucho impacto mediático, pero lo dejó a los pies de los caballos en cuanto a estilo. Por otra, es de los que todavía sigue llevando chaleco, una prenda en estos momentos olvidada por la moda masculina y, además, tiene que acortar los largos de sus pantalones y abrigos, les sobra mucha tela. Especializado como está en comunicación, información y globalización, debería hacer una «actualización» de armario en toda regla. Moción de censura.

4. Alberto Garzón, ministro de Consumo

Es curioso. Uno de los políticos que mejor planta tiene es también uno de los que peor sabe gestionarla (basta recordar los ríos de tinta que se vertieron a propósito de su traje de novio). Siendo como es ministro de Consumo, no estaría mal que se planteara activar el gasto en moda erigiéndose como un adalid de estilo. Debe buscar trajes más ajustados en tonos azules, y corbatas estrechas en verdes o rojos. La labor no es complicada, ahora solo le faltan las ganas para ponerse manos a la obra para convertirse en todo un dandi. ¿Lo conseguirá?

5. Pablo Iglesias, vicepresidente del Gobierno

Pese a las críticas a su fundador, sabemos que a Iglesias le gustan las chaquetas de Zara. Si fuera más por las tiendas de Inditex y se arriesgara a serle infiel a la firma 198 (seguro que se lo perdonan) otro gallo le cantaría al líder de Podemos. Incluso le alegraría las horas bajas que tiene actualmente. Solucionado el tema de firmas, le faltaría encontrar a alguien que le ajuste las amerianas más al cuerpo. Y para rematar, debería empezar a dejar aparcadas las zapatillas en casa e intentar llevar solo zapatos de cordones (no le pedimos de hebillas porque entonces coincidiría con el gusto de Felipe VI, y eso son palabras mayores).

6. Adriana Lastra, portavoz del PSOE

El rostro más combativo del PSOE debería revisar su armario: no tiene un estilo definido y peca muchas veces de lucir en el atril ropa demasiado sport que tiende en multitud de ocasiones a distraer la atención de la audiencia. Si quiere dar una imagen fresca del partido, tiene opciones mucho más adecuadas para ese ambiente. Combinaciones negras y blancas, por ejemplo, le darían una apariencia de seriedad y sobriedad que reforzarían mucho su discurso. Por el tipo de prendas que luce, podría pedirle consejo a Carmen Calvo, le ayudará a ir por el buen camino.

7. Gabriel Rufián, portavoz de ERC

Sabe como pocos lo que es la política espectáculo que se está imponiendo hoy en día en la cámara baja, pero esa experiencia y buen hacer en la plática no lo consigue trasladar a sus «looks». La cara más conocida de ERC peca muchas veces de seguir defendiendo un estilo superado hace ya tiempo por la moda masculina. Podría sorprendernos algún día con una corbata, no le quedaría nada mal y reforzaría su discurso. Y vamos a ir algo más allá: ya es hora de que alguien le diga al político catalán que el amarillo no le sienta bien.

8. Isabel Pozueta, diputada de Bildu

Es difícil ver a la política de Bildu y no pensar automáticamente en el éxito del cine español «Ocho apellidos vascos». Pozueta debería superar el concepto de uniformidad del que tanto abusa este partido para intentar innovar. Podría pedirle consejo a su compañera Mertxe Aizpurua, que en cuestión de estilo le saca enteros, o bien a Beltrán y Sayas, los otros navarros presentes en esta lista (aunque dudamos que lo haga). Debería también probar a dulcificar su rostro con un tono de pelo más sereno y sin cambios tan bruscos de color.

9. Edmundo Bal, diputado de Cs

La sustitución que ha tenido que hacer de su líder, Inés Arrimadas, ha puesto a Bal en el disparadero, y durante los meses de confinamiento ha sido uno de los políticos que ha estado en boca de todos. Detalles a los que tiene que prestar atención el actual portavoz de Ciudadanos para mejorar su estilo: tendría que recortarse el pelo con más asiduidad para evitar el exceso de volumen, y ajustar más sus trajes para destacar su figura. Además, a veces abusa de nudos de corbata demasiado anchos que no le quedan bien con su estructura ósea.

10. Irene Montero, ministra de Igualdad

Poseedora de un estilo muy interesante y personal, Montero es una de las mujeres (y hombres) que a nada que le pusiera más empeño conseguiría ganar muchos enteros. El problema de base de la ministra de Igualdad es que no sabe (o no quiere) diferenciar entre estilo «sport» y formal. Suele acudir al hemiciclo con un estilo demasiado relajado. Debería pedirle consejo a Yolanda Díaz para seguir su ejemplo, incluso tomarle algo prestado, ya que el estilo de la ministra de Trabajo le sentaría muy bien a la líder de Podemos.