La tragedia golpea tres veces a Mari Ángeles Grajal

Fallece su madre, su padre sufre un ictus y su esposo, Jaime Ostos, se recupera lentamente de las secuelas del Covid-19.

La doctora Grajal vive su verano más triste, tras perder a su madre y ver como sus otros pilares vitales, su padre y su marido, el torero Jaime Ostos, están gravemente enfermos. Ayer murió su madre, que será incinerada hoy en el tanatorio San Isidro, y a la que no se velará dada las circunstancias que atraviesa la familia Grajal que ha pospuesto el funeral para el mes de septiembre.

Después de unos meses muy complicados por el delicado estado de salud de su marido, que ha estado ingresado 71 días por Covid-19, ha sufrido el duro revés de perder a su madre. Pero no es la única desgracia que le aflige ya que, también su padre, se encuentra ingresado en el hospital debido a un ictus y la recuperación de su marido, está siendo muy lenta.

El Coronavirus ha causado estragos en su familia más directo. Su madre, era la primera en contagiarse pero a pesar de su avanzaba edad, conseguía superar la enfermedad. Tras su recuperación, la familia Grajal decidía internarla en una residencia, pero hace diez días su estado de salud volvió a agravarse y tuvo que ser ingresada en un hospital dónde ha fallecido ayer a los 83 años de edad.

La doctora Grajal ha pasado, sin duda, los meses más duros de su vida al tener a todos sus seres queridos ingresados en estos meses tan complicados a causa de la pandemia.

Jaime Ostos, también consiguió superar el Covid, que le ha dejado graves secuelas físicas.

El torero que ha cumplido 89 años está muy debilitado por los estragos que ha causado su larga hospitalización provocada por el Coronavirus. La propia Grajal comentaba el día 9 de mayo, cuando le dieron el alta al polémico torero, que éste está “recuperándose poco a poco porque ha estado bastante mal. Ha superado el COVID-19 con la neumonía bilateral que tuvo, pero tiene un síndrome de desnutrición severo con mucha anemia”.

Según explicó días después Mari Ángeles, Jaime Ostos “estuvo 15 días en coma, con 89 años, y perdió 21 kilos”, por lo que necesita un andador ya que no tiene fuerzas para sostenerse con muletas. La doctora aseguró que “Jaime ha resucitado” y va cogiendo peso aunque continúa muy débil.