El miedo a los cuernos de Paloma y el cobro por asistencia de Urkullu

Paloma Cuevas en Marbella.

08/02/2019
Paloma Cuevas en Marbella. 08/02/2019KMJ/KMAGTRES

Lo tengo dicho: cuando dos gozan de placeres dispares, la cosa no suele acabar bien. Los vicios unen mucho. Ya han dado con la clave de la separación del verano: «Paloma Cuevas peregrinaba a Lourdes y Enrique Ponce prefería Ramsés». Así, imposible hacer el Camino de Santiago juntos, le he gritado al televisor. Ramsés es la terraza de la copa rica y el ligue pijo. No sé si Ponce conoció allí a Ana Soria y tampoco sé con certeza los vicios o placeres que les une, aunque algo intuyo. Pero al torero, por su propia esencia, le tira la copla y ya le ha cantado a su joven amante: «Te quiero más que a mi vida/ te quiero más que a mis ojos/ más que al aire que respiro/ y más que a la madre mía». Bueno, de momento solo le ha dicho «te quiero más que a mi vida», pero tiene aún verano para dedicarle la copla entera. Cuentan las lenguas enteradas que a Paloma le preocupa que la traten de cornuda. No parece fácil vivir con un torero y a la vez alejada de cornamentas. Lucía Bosé me dijo que Luis Miguel Dominguín le puso tantos cuernos que casi la hizo ganadera. El torero vive de arrimarse. Un día le cantará Enrique: «Te quiero más que a mi vida/ pero te recuerdo, mi Anita/ que de corrida en corrida/ no es fácil ser carmelita».

Hace muchos años que los famosos de todo linaje descubrieron que se podían ganar la vida cobrando por asistir a eventos. Ïñigo Urkullu lo ha descubierto ahora, y después de negarle tres veces al presidente Pedro Sánchez («Si me quieres en La Rioja/ suéltame ya la panoja», le cantó) al final se presentó en la cumbre autonómica a cambio de 1.700 millones de euros. No se le exigió sonreír ni mucho menos declarar en rueda de prensa las bondades del patrocinador, o sea, que Sánchez es el más apuesto, justo y benéfico repartidor de fondos del mundo mundial. El trato de favor ha cabreado mucho al resto de las comunidades autónomas que consideran que el repartidor les ha puesto los cuernos por adelantado, marcando distancias y diferencias.

En breve, el lehendakari Urkullu también pedirá una asignación por las exclusivas fotográficas: «Si quieres que pose en grupo/ échale más pasta al cupo».Nada une más que la necesidad.