La crónica de Mariñas: La Jurado más actual que nunca

Imagen de Archivo de la cantante Rocío Jurado
Imagen de Archivo de la cantante Rocío Jurado

Aunque Jorge Javier y Belén Esteban parecen lo principal de este tórrido y ya casi finalizado verano, han –hemos, lo reconozco– resucitado hasta en «Hormigas blancas» a Rocío Jurado con la parece que inevitable compañía de su «family». Estuve en sus dos bodas: en «Yerbabuena» y en el Santuario de Regla – donde revestida por Tony Benítez tardó en llegar–. Amador sobrevive a todo. Parece una operación nacida del ayer añorado. Exhumar a quien fue o se creyó la más grande –lo fue, lo fue–, calificativo nada exagerado que acuñó su hermano convencido de lo que hacía. Nadie como uno mismo para autorreconocerse. Hizo historia artística y así pasó a la inmortalidad. Ella era sencilla pero muy consciente de su valía y peso en el género folclórico que impulsó, cualificó y dinamizó. Lo dominó y encumbró como ninguna otra, pienso melancólico en Marifé o Juanita Reina tan grandes y personales. De ahí la curiosa oportunidad de semejante revival. Es un verano sin mucho que contar donde ya no pululan personajes añorados como Pitita, Gunilla o la antaño tan cuestionada y hoy olvidada princesa Beatriz de Orleans que nunca se perdía una cuchipanda del Joy Eslava, el mejor local que Pedro Trapote aportó a Madrid. Fue insuperable. Hemos de contentarnos con Ernesto Neyra y demás parentela. Paciencia. Y resignación. Ibiza y Marbella no son lo que en años pasados y lo mismo sucede en la tranquila Palma entonces reinona y capital estival del bullicioso verano. Y encima se quejaban de agobio y muchedumbre, qué dirán ahora. Ya no es ni la sombra de lo que suponía en tiempos de Juan Carlos y Sofía. Ya ven que la nostalgia no es un error. Más bien parece lamento.

Andamos pobres de noticiones y por eso la pasada noche, en «Lazos de sangre», me encantó reencontrarme al venezolano Boris ya españolizado tras los correspondientes trámites y papeleo oficial .Ya es uno de los nuestros en decisión que adoptan muchos hispanohablantes afincados con nosotros. Generan un buen intercambio porque nos informan de muchas cosas inéditas para nosotros y se adaptan perfectamente a nuestros usos y costumbres como cuando buscando futuro y dinero nosotros emigrábamos a Venezuela o mas tarde a Bélgica o Alemania. Boris es entre muchos la mejor y más relevante evidencia, igual que Bibiana de lo suyo. Da gusto saberlo y lo bien que los recibimos y acogemos.