Delphine Boël podría utilizar el título de princesa

Alberto II fue obligado por los jueces belgas a realizarse un test de ADN, ante la amenaza de pagar 5.000 euros de multa por cada día de retraso en pasar esta prueba

Visto para sentencia. Ayer tuvo lugar el penúltimo capítulo en la historia de la paternidad de Delphine Boël, después de que el Rey Emérito Alberto II de Bélgica reconociera en enero de este año que, efectivamente, la artista belga es su hija. Este paso tuvo lugar después de que Alberto II fuera obligado por los jueces belgas a realizarse un test de ADN, ante la amenaza de pagar 5.000 euros de multa por cada día de retraso en pasar esta prueba.

Las partes tuvieron ayer que comparecer ante la justicia belga. Aunque el anciano rey no se opone a que Delphine Boël sea considerada su hija legal , aún quedan ciertos elementos que deben ser aclarados como por ejemplo, al apellido que la escultora quiere seguir llevando o el título. La hasta ahora conocida como Delphine Boël podrá seguir conservando el apellido del que durante muchos años consideró su padre biológico ya que estaba casado con su madre o, por el contario, pasar a ser reconocido como «de Saxe- Cobourg». Curiosamente y debido a sus reminiscencias alemanas, tras la I Guerra Mundial la Familia Real belga dejó de utilizar este apellido. Además, la todavía Delphine Boël, aunque no tendrá ningún derecho sucesorio ya que es una hija nacida fuera del matrimonio, sí que podrá solicitar ser reconocido con el título «princesa de Bélgica».

Boël siempre ha mantenido que esta larga lucha judicial no ha estado movida por ningún interés económico.