Anabel Pantoja confiesa su adicción a los somníferos: “Me da miedo pensar hasta dónde puedo llegar”

Un hábito que arrastra desde hace más de una década y que finalmente ha dado el paso de contarlo públicamente y enfrentarse a ello

Anabel Pantoja estuvo el sábado pasado en el Deluxe y habló abiertamente sobre su problema de salud: su adicción a las pastillas para dormir. Un hábito que, según confesó, arrastra desde hace más de una década y aunque no se ha tratado con profesionales para que le ayuden a superar esta adicción, ha tomado el paso de contarlo públicamente y de enfrentarse a ello.

A pesar de ir decidida a hablar sobre esta adicción, Anabel explicó que había miembros de su familia que no querían que hablase de ello en televisión: “Mi madre está muy preocupada por mi adicción a las pastillas y mi novio me dice que cuando me tomo las pastillas para dormir me convierto en otra persona”.

Tras su reciente participación en el reality ‘Sola’ de Telecinco, Anabel Pantoja no ha dejado a un lado estas pastillas, sino que ha seguido tomándoselas: “En el dichoso pisito pensaba que podría relajarme a la hora de dormir y descansar pero me tomaba antes de cenar dos pastillas para la ansiedad y tres somníferos para dormir, cinco veces más de lo recomendable. Pensé, ‘joder, solo tengo 34 años’”.

La sobrina de Isabel Pantoja desveló cómo y por qué tomaba este tipo de pastillas y sobre todo, desde cuando: Empecé por una pastilla a los 20 o 21 años, tengo 34. Me daba pánico dormir sola y me tomaba un relajante muscular como la que se pone una crema, como rutina. Fui aumentando el nivel. Iba al médico pero por detrás me tomaba más”. Además, confesó que quiere dejar de tomarlas porque: “Dentro de unos años me gustaría ser madre y no quiero verme así”.

Su adicción a este tipo de pastillas llega a tal punto que muchas veces pierde el sentido y no sabe lo que hace: “Cada noche desemboca en una bola de nieve. Me he dado atracones por la noche, he llegado a recibir en casa tres pantalones que no recordaba haber comprado, pero me da miedo pensar hasta dónde puedo llegar. Si me da por salir de casa o coger el móvil, como ese día que hice ese famoso directo. Ese fue un momento crítico”.