González Pons: “El sexo mejora con la edad”. ¿Qué tomas, Esteban?

Ahora que hemos pasado del «salimos más fuertes» al «vamos a ver si salimos», en una reciente entrevista Él se preguntaba: «¿El reproche para qué vale?». Pregunta retórica que quizá hizo mientras clavaba en su interlocutor su pupila azul. ¿Qué es el reproche?, pudo añadir. ¿Y tú me lo preguntas? El reproche eres tú, hubiera podido responder el entrevistador de no estar prendido del entrevistado. El circo de la política española vive del reproche al adversario, pero Él no se reprocha nada a sí mismo, porque como bien le aconseja Iván Redondo, «no te eches en cara nada que no sea crema hidratante, que te pueden salir arrugas». Confiesa Esteban González Pons, eurodiputado del PP, que «en Bruselas alucinan con que Sánchez sea incapaz de entrar en un ascensor sin mirarse al espejo. El mundo se hunde y Sánchez se enamora de sí mismo». Nada como enviarse narcisos a uno mismo en tiempos de rebrotes, pero, ¿caerá Él en el «dime, espejito mágico, ¿quién es el más hermoso del Reino?». Y quizá le responda Lola Delgado: «Tú eres el más hermoso de todos los reinos, más que Felipe VI y Letizia juntos, incluso más que Baltasar Garzón».

En hermosura tiene escasa competencia. Otra cuestión importante: ¿aprovecha la mirada al espejo para acomodarse la herramienta al estilo moderado de Rafa Nadal o prefiere el más eléctrico de Michael Jackson? No se sabe, pero está claro que un día se lanzará a través del cristal, como Alicia, para ver si al otro lado no hay pandemia. Y si no lo hay, prometerá a los afortunados que queden por aquí que si le votan los llevará al País de las Maravillas sin mascarilla. También dice González Pons que «el sexo mejora con los años». Se ve que viaja tanto a Lourdes como a Bruselas. De cualquier forma, ¿qué tomas, Esteban? Este viejo ya solo conoce la erección de próstata, le grito al televisor; lo digo por lo gorda que se pone la jodida glándula. Mientras, Iglesias agita sentimientos para ofrecernos el cóctel molotov del momento: el Virus Discriminador, o sea, ¿los pobres confinados mientras los ricos se mueven felices? ¡No! El epidemiólogo Iglesias ha descubierto que el virus es fascista y pide igualdad: todos al balcón otra vez para aplaudirles a él y a Él.