Ya que asesora a Tamara, ¿podría la Preysler asesorar también a Sánchez?

Albert Rivera: «Esperaban que yo arreglara a Sánchez, como si tuviera una varita mágica». De tenerla, ¿habría convertido al presi en ranita o en príncipe? No sé quién esperaba el arreglo, pero lo que no puede ser no puede ser y además es imposible, que decía El Guerra, porque aun en el caso de que lo abdujera un ovni y los extraterrestres intentaran transformarlo, al final Él se haría con los mandos de la nave asociándose con los separatistas de la Fuerza Oscura para aterrizarla en la Moncloa. ZP le ha dicho a Marhuenda: «Siempre dije que la democracia iba a cambiar más a Podemos que Podemos a la democracia». No intuyó que el cambio sería a través de la moda, que ahí está Pablo yendo de la coleta al moño y del moño quizá a la trenza, y a su Irene posando para «Vanity Fair» con un vestido de punto de canalé, y a Yolanda Díaz enamorada de Roberto Verino. Sólo falta que a Alberto Garzón lo vista Palomo Spain, le grito a la tele.

Pablo Motos bromea con crear una sección en su Hormiguero: «Rectificaciones Preysler». Y es que mamá Isabel no deja de corregir todo cuanto comenta su hija Tamara en el programa, incluso le pone deberes sobre diversas materias. No conocíamos su faceta profesoral, pero ahí está. Una señora que metamorfoseó a tipos como Julio Iglesias, Miguel Boyer, Carlos Falcó y Mario Vargas Llosa (lo tiene frito con las visitas a la Buchinger para adelgazar) ha de ser una mujer de carácter y sabia. Si asesora a Tamara, ¿por qué no también a Sánchez? Más necesitado está el segundo que la primera. Sería un gran fichaje: domina la moda, el protocolo, la metafísica del botox, la seducción y el sexo a la filipina. Dicen que Él apenas despacha con el Rey. Eso lo arreglaba ella con una portada en «Hola» de ambos tomando el té en la Zarzuela. Y con sólo media docena de bombones Ferrero Roché, afrodisíacos, podría conseguir que el presi le enviara flores a Isabel Díaz Ayuso. Y más: que el ministro de Justicia firmara indultos al procés en el Corte Inglés y que Fernando Simón vendiera camisetas en Zara. Ah, ya veo los baños de la Moncloa alicatados hasta el techo por Porcelanosa.