Caso Mainat: Un intento de asesinato y un retiro en Canet de Mar

El productor musical fue envenenado por su mujer para heredar su fortuna. Su hijo mayor, Pol, pide respeto

El jueves pasado se conocía el supuesto intento de asesinato a José María Mainat por parte de su tercera mujer, Angela Dobrowolski. Una noticia impactante que publicó «La Vanguardia» y que sorprendía a las propias amistades del componente de La Trinca y al mundo musical y televisivo. Ese día se supo que un juzgado de Barcelona investigaba los hechos que sucedieron la noche del 23 de junio y que podrían haber acabado con la vida del creador de programas de éxito como «Operación Triunfo» o «Crónicas Marcianas».

El primer capítulo de este drama con tintes de guion cinematográfico se resume en una esposa, Angela, que se encuentra en un proceso de divorcio millonario y que habría intentado liquidar al marido diabético con dosis de insulina que le producirían primero, un coma, y después, la muerte. Esta sería a grandes rasgos la historia que no habría tenido repercusión mediática de no haber sido por los protagonistas. En este caso Mainat es un personaje con un perfil poderoso en la industria televisiva y con una presencia influyente en la política catalana en su versión independentista.

Otro incidente

Al cierre de esta edición, el productor se encontraba en su casa de Canet de Mar, y la esposa, supuesta homicida y madre de sus dos hijos pequeños, en el domicilio conyugal de Orta. En esta vivienda se produjo otro incidente en el que tuvieron que intervenir los Mossos de Escuadra ante una serie de ingredientes que hacen aún más complicada la historia. Aparece una mujer desconocida que se acredita como la novia de un «escort» –en el lenguaje popular, un chulo a sueldo–, que a su vez era el acompañante pagado de la mujer de Mainat. Que explicaba a los periodistas presentes que llevaba cuatro días en la casa mientras contaba también la relación que mantenían los tres –salvo Mainat– en el mismo domicilio propiedad del productor.

Todo este lío se adereza con una herencia multimillonaria en el caso de haber fallecido el que fuera dueño de Gestmusic en junio pasado: unos menores que están viviendo con el padre pero cuya custodia mantiene la madre, que sigue viviendo en el domicilio familiar; un «escort latino», una amante despechada, y Pol, el hijo que tuvo con Rosa María Sardá, y que envía comunicados como el que figura a continuación a la colaboradora de «Sálvame» Chelo García Cortés: «En primer lugar, quiero agradecer a los medios de comunicación el respeto y la delicadeza que han mostrado siempre con mi familia. Ante el reciente fallecimiento de mi madre y, ahora, ante los terribles sucesos que se están viviendo en nuestra casa. Quiero pediros que entendáis el dolor que me produce vivir esta situación como hijo y como hermano de dos niños que no merecen nada de lo que está pasando. Son muchas las cosas que han pasado en el último año y todas, terribles. Me daría una profunda vergüenza contarlas en público y desearía que jamás salieran a la luz. En este momento, toda mi energía está centrada en mantener a mi padre y a mis hermanos a salvo de una persona cuyo objetivo es la destrucción de nuestra familia. Quiero aclarar que todo lo que se está viendo en las últimas horas son cosas que nosotros desconocíamos por completo. Ni mi padre ni ningún miembro de nuestra familia conocemos a todas las personas». Pol nunca pudo soportar a la tercera mujer de su padre y aseguran que tuvo claro desde el principio la intenciones de Angela.

El culebrón sigue su curso y las incógnitas son muchas. Si el suceso que podía haber acabado con la vida de Mainat sucedió en junio, ¿cuáles son las razones para que se filtre ahora? ¿Por qué aún el matrimonio no ha finiquitado su relación y la mujer puede vivir en el domicilio conyugal? Hay un último interrogante de carácter jurídico y tendría que ver con la petición de una orden de alejamiento por parte de Mainat hacia su esposa que nunca solicitó y que habría sido efectivo desde el momento en que se abre la investigación. El abogado Aitor Canales explica a LA RAZÓN que hubiera sido lo normal «para asegurar que la víctima no sería atacada de nuevo. En este caso cuando hay un intento de homicidio está justificado a priori». Va más allá: «Podría pedir la custodia de los dos menores, pero siempre justificando el interés del menor. Hasta que te divorcias sigue en vigor el vínculo marital, que son el artículo 66 y siguiente del código civil, que entre ellos regula y exige el respeto, fidelidad y ayuda mutua que parece que en este caso no se ha seguido».

Tampoco se explica cómo Angela Dobrowolski no fue detenida cuando las pruebas que obran en poder de la Justicia –y ahora de la Prensa– son importantes. La defensa de José María Mainat no ha querido pronunciarse: «Está todo judicializado y no podemos dar información».