La soledad de la Reina que no quiere jubilarse

Está afrontando esta difícil etapa con tranquilidad y asume los ataques a la Corona sin dejar que su sufrimiento traspase la Zarzuela

Dicen quienes componen el equipo más cercano a la Reina Sofía que ella no piensa para nada en jubilarse, en dejar de cumplir con sus compromisos oficiales como parte integrante de la Familia Real ni tampoco abandonar las tareas que le corresponden como Presidenta de la Fundación Reina Sofía, su instrumento principal para desarrollar su vocación solidaria.

Por eso, estaba encantada de retomar su actividad institucional esta semana con la asistencia al Concierto inaugural del Ciclo de Música de Cámara en las ciudades Patrimonio de la Humanidad, que este año se iba a celebrar en la ciudad de Ibiza. El aplazamiento, que no suspensión, del concierto ha sido por razones de carácter sanitario, ya que la cifra de afectados por el coronavirus en la capital de la isla balear es alto y se baraja que se impongan medidas más restrictivas de forma inminente para frenar el contagio.

Pero la Reina Sofía no se ha sentido frustrada por el aplazamiento del concierto de Ibiza, ya que ella empezó a retomar su agenda de trabajo a mediados de septiembre, después de regresar de Palma de Mallorca, donde ha pasado un mes largo de descanso veraniego. Ha tenido tiempo para viajar desde su regreso a dos ciudades no demasiado lejos de Madrid, Albacete primero y Toledo el pasado miércoles, para visitar las instalaciones de los Bancos de Alimentos, entidades que reciben donaciones desde hace años de la Fundación de doña Sofía. La madre del Rey se ha propuesto visitar todas las sedes de esta organización, que están repartidas por la península y los dos archipiélagos españoles, máxime cuando se acaba de poner en marcha la operación frío, una campaña que se ha propuesto dotar de cámaras frigoríficas a todos los Bancos de Alimentos para facilitar que se puedan repartir alimentos frescos, y no solo los no perecederos. La primera donación para esas instalaciones de conservación ha sido la de la propia Fundación de doña Sofía, que ha aportado 100.000 euros para empezar a instalarlas.

Un detalle interesante en las visitas a Albacete y Toledo ha sido, según los responsables de su secretaría, ver el entusiasmo, admiración, cariño y respeto que levanta la presencia de doña Sofía, quien ocupa el primer puesto en la valoración de los distintos miembros de la Familia Real en las encuestas que hacen empresas privadas de sondeos. De forma espontánea, las personas que coincidieron con doña Sofía en el vagón del Ave en el que se trasladó a Albacete, se pusieron en pie y aplaudieron a la Reina durante varios minutos. Algunos de ellos se atrevieron incluso a saludarla personalmente y expresarle su afecto, algo a lo que ella les respondió agradecida que servir a su país y a los ciudadanos ha sido siempre su prioridad vital. Una escena parecida se produjo también en Toledo, especialmente cuando la Reina Sofía llegó al restaurante donde fue a almorzar. Tanto las personas que estaban ya dentro del local como las que se cruzaron con ella aplaudieron su presencia y elogiaron la forma en que ha desempeñado su papel durante casi cuarenta años.

Doña Sofía está afrontando esta difícil etapa que afecta a la institución de la monarquía con tranquilidad y sin interrumpir su labor de ser útil a los demás. El alejamiento de don Juan Carlos de España, el acoso al que los partidos radicales están sometiendo a su hijo, el Rey Felipe, y a los integrantes de la Corona son asuntos graves que ella va asumiendo sin dejar que su preocupación y su sufrimiento traspasen los muros de la Zarzuela. En sus aposentos, que comparte con su hermana, la princesa Irene, está un poco sola, ya que ella siempre ha sacrificado la posibilidad de tener amigas por temor a que diera lugar a indiscreciones y a acusaciones de favoritismo. Cuenta con el apoyo total de un reducido equipo, encabezado por el Jefe de su secretaría, Arturo Coello, y poco más. Se ha adaptado, con exquisito tacto, a ceder el protagonismo a la Reina Letizia sin pegas.

Y como dicen quienes la conocen bien, ella está impoluta, libre de cualquier sospecha de irregularidad, limpia a lo largo de toda su vida de meterse en algún charco indebido. Y no quiere jubilarse para poder seguir con su obra hasta que los años le venzan, algo que no ocurre por el momento.