La compleja relación entre Pol, hijo de Josep Maria Mainat y Rosa María Sardá, y su “madrastra” que explicaría el origen del caso

El hijo de Rosa María Sarda era, hasta que apareció Ángela Dobrowolski en la vida de su padre, el administrador de sus empresas. Fue destituido para dar paso en el control económico del entramado familiar a la mujer del empresario.

Si a alguien extrañó la llegada de Ángela Dobrowolski a la vida del famoso productor televisivo fue al que, hasta entonces, era su único hijo biológico: Pol Mainat Sardá. No sólo porque ella era muy diferente al prototipo de mujeres que se han hecho un hueco en el corazón de Josep María Mainat, mujeres con una larga trayectoria profesional, sino porque fue la única que trató de hacerse con el control económico de sus empresas y lo consiguió. Fue también la única que consiguió hacerle pasar por el altar y que, si hubiera conseguido asesinarle como supuestamente intentó en la noche del 22 de junio de 2020, se hubiera convertido en su viuda y usufructuaria de su millonaria herencia.

Fue Ángela, según ha contado el propio Mainat, quién le pidió matrimonio cuando se quedó embarazada de su primera hija en común, Jana, que ahora tiene 8 años. El productor, profundamente enamorado, accedió a su deseo no sin antes firmar, por recomendación de su círculo más cercano, unas capitulaciones matrimoniales para proteger su fortuna en caso de divorcio. En ellas, según ha trascendido, se aseguraba una indemnización de cuatro millones de euros para Ángela Dobroworlski si el matrimonio se rompía, una pensión compensatoria de 1.500 euros vitalicia y una generosa pensión de alimentos para los hijos del matrimonio.

Un acuerdo que, a priori, satisfacía a las dos partes; la hispano alemana tendría la vida asegurada y el productor, con una fortuna superior a los 40 millones de euros, cedía tan solo un 10% de su fortuna, en caso de ruptura antes de que la muerte les separase, como se podía prever por la acusada diferencia de edad.

Una boda ibicenca para el sexagenario y una trampa mortal

La pareja se mostraba muy feliz y conjuntada, con sus vestidos blancos y detalles en azul cielo, en la discreta ceremonia de estilo ibicenco, con la que contraían matrimonio el 12 de mayo de 2012. Ella no había cumplido los 30 y él, tenía 65 años muy vividos. La novia, ocho años más joven que su hijo mayor, Pol, traería al mundo unos meses después al que sería su cuarto hijo, una niña Jana.

El productor que, tras su ruptura sentimental con la hermana de Javier Sardá, había rehecho su vida con una nueva compañera con la que adoptó a dos niños, creía que Ángela sería “su última pareja". A pesar de su edad, se sentía joven y cuidaba su aspecto físico, practicando deporte e inyectándose vitaminas y productos adelgazantes para mantenerse atractivo a los ojos de su joven y guapa esposa. Junto a ella, como tantos hombres de avanzada edad que tiene parejas mucho más jóvenes, se sentía rejuvenecido. Estas prácticas iban a servir a su esposa a intentar, presuntamente, acabar con su vida con una sobredosis de uno de sus compuestos para adelgazar que tiene un alto nivel de insulina.

Ángela, anónima y desconocida, acabaría dándole la fama de la que siempre huyó.

Josep María Mainat nunca pudo imaginar que su vida privada acabaría siendo objeto del interés mediático ni que su última relación amorosa acabaría acaparando los contenidos de los programas de entretenimiento de máxima audiencia. Nunca protagonizó una portada y eso que fue, durante dos décadas, la pareja de Rosa María Sardá, una de las actrices más prolíficas, galardonadas y queridas de nuestro país.

Su historia de amor comenzó en los 70 y duró más de veinte años. Nunca se casaron, ya que Rosa estaba separada y aún no existía el divorcio. Tuvieron un hijo en común y formaron un tándem perfecto en el ámbito personal y profesional, sin legalizar nunca aquella unión. Su discreta ruptura no acabó con la buena relación de la que hicieron gala toda la vida. Trabajaron juntos en muchos programas de televisión, que él producía y en los que Rosa María Sardá trabajaba como presentadora o guionista. Uno de los más curiosos en la larga trayectoria profesional de ambos cuando eran pareja, fue Tariro, tariro, emitido en Televisión Española en 1989, en el que ironizaban con su relación.

A pesar de que se les acabó el amor les seguían lloviendo las oportunidades laborales y siguieron colaborando profesionalmente hasta que la enfermedad de Rosa María Sardá se lo impidió. Cuando la mítica actriz falleció, en junio de 2020, Mainat acudió a su despedida muy afectado y sin la compañía de su mujer, Ángela, prueba de que su presencia no era bienvenida en uno de los momentos más duros de la vida de Pol, su primogénito y el único hijo fruto de aquella relación.

Según su entorno, Josep María conoció a Ángela en un bar de la Ciudad Condal

En 2011 Mainat conoció a Ángela Dobrowolski Garrido en un bar. Según estas fuentes cercanas al productor, su nueva y joven amiga, aseguraba trabajar en Marketing y estudiaba medicina. Muy pronto se mudó a la lujosa casa del barrio de Horta para vivir su historia de amor junto al sexagenario millonario. Fue en aquellos primeros meses de noviazgo cuando, en palabras de los más fieles al productor, se produjo el hecho que haría abrir los ojos al primogénito del empresario sobre los sentimientos e intenciones de la hispano alemana hacia su padre. “Hace unos nueve años, Ángela se le insinuó a Pol. Desde entonces, él no la puede ni ver”, dicen las mismas fuentes.

Aquel episodio no impidió que Josep María Mainat continuase apostando fuerte por su relación con Dobrowolski. Tanto que, un año después, contrajo matrimonio con ella. De su unión y con cuatro años de diferencia, nacerían Jana y Joan Manuel, que llenarían de felicidad la vida del empresario. Y mientras la pareja se afianzaba, la relación de Mainat con su primogénito, fue poco a poco resintiéndose ante la negativa de Pol a mantener contacto con su nueva “madrastra”. A pesar de que padre e hijo viven en la misma calle y apenas les distancian doscientos metros, Pol evitaba visitarle en su domicilio y prefería verle en la productora, situada en el mismo edificio que la ahora denominada “casa de los horrores”.

Y es que la trayectoria profesional del único hijo de la polifacética Rosa María Sardá y Josep María Mainat está muy relacionada con el mundo del entretenimiento y la comunicación audiovisual. Pol ha trabajado como actor, productor, creador de formatos, DJ, director y realizador de programas de televisión. Pol Mainat Sardá fue por ejemplo, el director y realizador de los 12 capítulos de “Dues dones divines”, una comedia para TV3 protagonizada por Verónica Forqué y Rosa María Sardà para TV3. La serie estaba producida por Gestmusic, productora de su padre y su socio Toni Cruz, más conocida por formatos de gran éxito como Crónicas Marcianas u Operación Triunfo, que les convirtió en multimillonarios.

La venta de Gestmusic al grupo holandés Endemol que se cerró en 2002, proporcionó a los dos componentes de La Trinca un pelotazo de 90 millones de euros, aunque ambos permanecerían como directivos de la compañía durante una década más. En 2012, ya fuera de Gestmusic y casado, Mainat fundó otra productora, Reset Creatius, con la que continuó en el negocio audiovisual y cinematográfico. En 2014, la compañía disparó la facturación por encima de un millón de euros.

Ángela desplazó, ene enero de 2014, a Pol Mainat en el control económico de la fortuna de su padre.

Pero no es el único negocio de Mainat. La joya de la corona de su entramado empresarial es Corporación Tanam SL., cuyo objeto social es el asesoramiento en creatividad, diseño, comercialización y maquetación de todo tipo de producciones audiovisuales. La sociedad cuenta con un capital social de casi 17 millones de euros, que administraba Pol Mainat Sardá, “heredero moral” del empresario en los negocios audiovisuales, al ser el único de sus hijos que se ha dedicado a este sector. Esta empresa tiene además, el 100% de la propiedad de Fincas Flash, una compañía inmobiliaria dedicada al arrendamiento de inmuebles, propietaria de un edificio de oficinas y posee el 33% de Crack Media, el 50% de Crumain iniciatives, el 25% de Iamthetrader y el 10% de Oksi Naturalenergy.

Pol Mainat Sardá era administrador mancomunado de esta sociedad que aglutina muchos de los negocios y propiedades inmobiliarias de Josep María Mainat hasta que, el 17 de enero de 2014, fue destituido de su cargo. En su lugar, el productor nombró administradora a su esposa y tan sólo tres días después, la hizo representante de otra de sus empresas inmobiliarias, Fincas Flash. Con un capital social que supera los 11 millones de euros y unos beneficios anuales que rondan el medio millón de euros, la empresa que representa la hispano alemana, es una de las más saneadas del productor. Fue constituida en 2003, un año después de la venta de Gestmusic a Endemol. Todos estos datos, obtenidos en el registro mercantil, confirman que Pol Mainat tiene motivos más que suficientes para sospechar del interés económico que mueve a la todavía esposa de su padre. Ángela está en el consejo de administración de las empresas que conforman gran parte del patrimonio de Mainat. En sus manos está una fortuna valorada en 28 millones de euros.

Por eso no es de extrañar el interés legítimo de uno de los herederos de esta fortuna, Pol Mainat, de desenmascarar a Ángela Dobrowolski, un motivo que se une a la lógica preocupación del hijo de Rosa María Sardá por la salud de su padre tras el coma diabético que sufrió en junio de 2020. Para Pol no hay la más mínima duda de que este episodio, que a punto de costarle la vida a Mainat, fue provocado por su esposa por un interés económico, motivo por el que la denunció por tentativa de asesinato dando origen a la investigación judicial.