La Campos y su casi hermana Cuca riñeron por celos

María Teresa sigue aún presente, moderna, vigente y actual, pero su descendencia-Carmen y Terelu- le recomiendan que «se mantenga alejada de los medios

No andamos muy sobrados de nuevas «celebrities». Por eso sean bienvenidos los que surjan, aunque serán muchos los que cuestionen y pongan sus merecimientos en tela de juicio. Ya se sabe que nunca llueve a gusto de todos. Eso ocurre ahora con la sorprendente «consagración» de la ya icónica Belén Esteban –¡quién nos iba a decir!– y el joven, pero mordaz, presentador de «Sálvame». No deja títere con cabeza. Jorge Javier Vázquez fustiga siempre sonriente, aunque la mirada lo traiciona revelando su acritud o desprecio. Ha creado un estilo y se maneja estupendamente entre la burla, lo irónico y la más simplona y triste realidad. Es un revulsivo a la mediocridad, hay que estar muy atento para no perdernos nada. Es así de sutil o sinuoso el presentador estrella de Mediaset. Bienvenido sea en una España no sobrada de nuevos talentos.

También lo es Carmen Borrego, completando el trío. Incluso ya supera a la imperturbable y eterna María Teresa Campos, a la que según pasa el tiempo es imposible olvidar. Solo hay que ver las actuales, tediosas y simplonas tardes televisivas. Ella ve crecer, popularizarse y añorar su pasado.

María Teresa sigue aún presente, moderna, vigente y actual, pero su descendencia-Carmen y Terelu- le recomiendan que «se mantenga alejada de los medios». Ella no lo admite porque añora el trajín, el sinvivir, la lucha e inquietudes laborales.

No es muy dada a tricotar. «Estoy desolada. Siento tristeza y decepción tras veinte años. No quiero hacer más entrevistas donde me maltraten. Me han maltratado de una manera sucia y eso ya no forma parte de mi vida», dice María Teresa. Por eso lo deja claro, para que no haya errores, algo que no practica la siempre inesperada, impredecible y cobradora Corinna. Vuelve a la carga -¡uf, qué pereza!- aunque hayan pasado más de veinte años, que no son nada, según el tangazo de lo suyo con el entonces admirado, y hoy apalizado, Rey Juan Carlos. Huele mal: a podrido. «Lo que tuvimos el Rey Juan Carlos y yo durante seis años parecía una película de James Bond», dice, no sé si cachonda o melancólica. Gentes como Belén Esteban nos ponen los pies en tierra.

Nunca le gradeceremos bastante que nos devuelva a la realidad, aunque sea cruda, triste y decadente. Por cierto, la Campos y Cuca riñeron por celos sentimentales porque García de Vinuesa prefirió a la oxigenada antes que a la periodista.