Díaz Ayuso podría cantar: “Yo soy rebelde porque Sánchez me ha hecho así...”

Ahora que ya sabemos que tenemos un Gobierno con alma (gracias, Illa) he soñado que Él y Pablo Casado se llevaban tan bien como Nadal y Federer: adversarios fieros en la cancha y amigos generosos fuera de ella. También soñé una vez que me volvía a crecer el pelo. Imposible. Parece que la política genera espontáneamente mezquindad y rencor como los caracoles baba. Mala baba. Además, podría decir el presi, qué dirían mis troncos de Bildu y Ezquerra de esa buena relación, que me quedo sin votos. Ya ha dicho María Jesús Montero que estira los Presupuestos hasta el año que viene, hasta enero, que ya será febrero o marzo. Si los Presupuestos Generales del Estado devengaran derechos de autor, Cristóbal Montoro sería hoy Ken Follet, todo un «bestseller», pero se tiene que conformar con ser tertuliano en TVE, como Bono y Leire Pajín.

En su libro «Todo iba bien», Itxu Díaz nos dice que no estamos preparados para la tristeza y el dolor. Tampoco para el amor: señalan los psicólogos que en situaciones trágicas crece nuestro habitual cainismo. Ahí sí que salimos más fuertes. Lo malo de escribir un libro contra los libros de autoayuda es que te acaba saliendo un libro de autoayuda. Itxu concluye: «Ninguna tristeza, por densa y definitiva que parezca, tiene la última palabra. El amor vence. La luz vence. El bien vence». Esto lo tiene que incorporar Él a su próxima homilía o al prólogo de la nueva edición de su «Manual de resistencia». Dicen las lenguas de triple filo que reparte ejemplares del libro que firmó y nunca escribió en los consejos de ministros, con especiales dedicatorias para Pablo Iglesias y Salvador Illa. A este último le ha escrito, dicen: «Cuando alcancemos la inmunidad de rebaño, yo seguiré siendo el Buen Pastor y tú el veterinario». Dice también Itxu que no tenemos la obligación ni el derecho a ser felices. Tiene razón: yo quiero ver el tráiler del 2021 antes de enviar la felicitación navideña al repartidor de los fondos de la UE. Mientras, la guerra con el Gobierno ha disparado en las encuestas a Díaz Ayuso, que ahora podría cantar con Jeanette: «Yo soy rebelde porque Sánchez me ha hecho así, porque nadie me ha tratado con amor…».