El regreso triunfal de Doña Sofía

El jueves acudió al Teatro Real y ayer, a los Premios Princesa de Asturias. No podía fallar. Larguísima ovación

La Familia Real casi al completo atravesaba el patio del Hotel Reconquista ayer en Oviedo, flanqueados por las gaitas de camino a la capilla donde entregaban este año los premios Princesa de Asturias. Un año ha pasado desde la última vez que les vimos juntos y ha sido en la celebración de una fecha tan redonda, los 40 años de los premios, cuando han reaparecido. La Reina Emérita repetía el bolso, la pañoleta y los zapatos que le vimos el día anterior en el Teatro Real de Madrid, en su primera aparición pública en un evento social desde el traslado de residencia a Emiratos Árabes de su esposo.

Y precisamente en el teatro, supimos que a la Reina Sofía le gusta el flamenco y el cante de Estrella Morente, «y mucho», fue rotunda su expresión. Y también la voz ronca y varonil de José Coronado, que se acercó a elogiarla y, sin cortarse lo más mínimo, le replicó que a ella lo que le gustaba era su voz. No dudó en decírselo a ambos, al finalizar la entrega del 35 Premio de Pintura BMW. Un premio que olía a gel hidroalcohólico y a butacas desangeladas, con todos los presentes enmascarados. La Reina se disculpaba constantemente por no poder estrechar manos o dar besos, y eso lo lamentó especialmente al conocer a la niña ganadora del premio infantil, que había dibujado un gato: «Yo también tengo un gato y me gustaría muchísimo darte un abrazo, pero no podemos». El tema principal de conversación fueron los halagos hacia ella, pero lo que a la Reina en realidad le preocupaba es la Covid, que gracias a Dios y a sus precauciones, ella no ha contraído y cruzaba los dedos en señal de protección cada vez que se mencionaba al virus. De ahí que el jueves por la noche subiera directa al palco real con su hermana Irene, que se sentaba, como siempre, en una esquina.

Sobriedad y distancia

Al finalizar el acto, charló con los participantes. Ni hubo entrega personal de premios ni ese cóctel en el que le gusta compartir conversaciones, ni dijo con su voz ronca, de haber fumado tabaco negro en su juventud, «la entrega de premios ha concluido», y tampoco se quitó la mascarilla quirúrgica negra. Doña Sofía decidió hace tiempo no complicarse en sus atuendos, donde priman la holgura y la comodidad, como los zapatos negros de horma descanso que calza.

Nadie le preguntó por el Rey Emérito en el Real ni tampoco la ovacionaron en la calle al entrar y salir del teatro. Ahora todo es anormal. En el recinto, sí recibió aplausos y una dedicatoria de Morente «desde lo más profundo de mi corazón, estos poemas de Miguel Hernández y de García Lorca, se los quiero dedicar. Gracias, Majestad, por su sensibilidad, porque estamos muy faltos de ella». Una hora y media más tarde, la Reina Sofía subía a su coche oscuro de marca alemana y blindado, sin matrícula de la Casa Real, y ponía rumbo a la Zarzuela, desde donde salía ayer, después de desayunar, hacia Asturias. A las doce y cuarto, entraba en el vestíbulo del hotel Reconquista de Oviedo, esta vez con mascarilla blanca FFP2, la que recomiendan para viajar, a juego con su traje de chaqueta. Desde 1980, cuando se llamaba Fundación Principado de Asturias, Doña Sofía no se ha perdido ninguna convocatoria de unos premios que en 2014 mutaron a Princesa de Asturias y en donde Leonor ejerce su primer cargo desde que cumplió los 10 años, el de presidenta de honor.

Este año, y recordando las palabras que su nieta Leonor le dedicó el año pasado –«ella sabe lo importante que es para mí su presencia en esta ceremonia, que significa tanto para Asturias y para toda España»–, es evidente que no podía dejar de acudir y seguir desde el palco de la antigua capilla del Hotel Reconquista el evento. Así como Don Juan Carlos cedió a su hijo el protagonismo de presidir sus premios, la Reina Sofía ha estado siempre en un segundo plano, oteando las actuaciones de Don Felipe. De ahí que el retroceso en el escalafón de preferencias a Doña Sofía no le haya costado. La distancia de seguridad de dos metros que impone la pandemia la lleva ejerciendo desde que se casó.

¿Regresará el Emérito?

Hoy sábado, la Familia Real visita Somao, pueblo ejemplar de Asturias de este año. Y el Rey Emérito, si no viviese en Emiratos Árabes por las causas que todos conocemos, estaría a bordo del Bribón compitiendo en aguas de Sanxenxo. La de este fin de semana es la penúltima regata antes de que acabe el año, aún queda el comodín de noviembre para poder ver a Don Juan Carlos en su Bribón defendiendo la Copa de España.