Vivimos en un saloon del oeste a la espera de Clint Eastwood o John Wayne

Dijo la sheriff Ayuso: “El Gobierno cerró Madrid a punta de pistola”

Dijo la sheriff Ayuso: «El Gobierno cerró Madrid a punta de pistola», o sea, que vivimos en plena Ley del Oeste, en un saloon de Wichita, a la espera de que aparezca un John Wayne o un Clint Eastwood que en plan sheriff honesto y valiente limpie de tramposos la mesa de póquer y el pueblo de malvados. Ayuso está sola ante el peligro, nos cuesta identificar al bueno, el feo y el malo y no sabemos si los hombres de las pistolas de oro de la UE van a soltar por fin el puñado de dólares. Pero Peter, al que algunos llaman Trinidad, cabalga contento: cree que será leyenda más allá del Mississippi por su duelo de titanes contra la peste y su defensa del Álamo cargándose a reaccionarios como Búffalo Bill o David Crockett. Además, su socio Kid Tezanos, hábil rastreador, ha dejado fuera del Pasquín de Dogde City la cuestión del papel de Peter en la pandemia: sabe que el pueblo puede convertirse en el juez de la horca y conviene evitar como sea la ley de Lynch. Tezanos recuerda que Peter dijo no hace mucho, en las homilías de buhonero con la Biblia en la mano, que tiempo habría para señalar culpables y pedir responsabilidades. Ahora había que cabalgar juntos hacia horizontes de grandeza, camino de Veracruz: de lo contrario podía suceder que los rangers registraran el rancho de Salvador Illa, alias Doc o Matasanos, como ha ocurrido en París City, y más adelante, quizá, el Fort Apache de la Moncloa. Así que mejor dejamos las responsabilidades para cuando lluevan bisontes, vino a decir. Los mandamases del western creen que entonar el «mea culpa» es delatar su incontinencia urinaria, y eso da mucha vergüenza a los cowboys.

En este saloon de tiros cruzados, Vicente Vallés escribe: «Paul Casado lleva ya dos años y medio sorteando con éxito desigual las balas que le disparan desde su propio partido». Ya advirtió Cheep Cabanillas: «¡A las trincheras, que vienen los nuestros!» Líder de la caravana en la pradera sin ley, Peter verá mañana que el guía indio Moño Rojo le ha mangado todos los caballos y las mujeres, y le ha dejado sólo ante el peligro. Fin de la historia de dos hombres y un destino.