De José Bono a Javier Maroto: su opinión ante el giro de Francisco

Coinciden en una cosa: las palabras del Papa apoyando la unión civil de las parejas homosexuales son un paso positivo. Después, ya es una cuestión de matices

Nadie lo esperaba. Las palabras del Papa apoyando la unión civil de las parejas homosexuales han sido interpretadas como un gesto de «apertura» de la Iglesia. Al fin y al cabo, lo ha dicho el Pontífice. Nadie más representativo que él. Hablamos con algunas de las parejas gays más conocidas.

A José Bono no ser creyente no le impide tener opinión: «He recibido una educación católica, mi padre lo es, pero no soy creyente. En cualquier caso, sí pienso que lo que está haciendo el Papa es adaptarse a los tiempos, y eso me encanta. Mi relación con la Iglesia es estupenda. Soy amigo de don Carlos Osoro, el arzobispo de Madrid, ha venido a casa a cenar con Aitor y conmigo». Bono se refiere a quien será su marido el próximo 3 de julio. Un paso que ya dio hace 27 años Kike Sarasola, presidente y fundador de Room Mate Group, que además tienes dos hijos junto a Carlos Marrero: «Qué gran persona, me declaro abiertamente fan del Papa –nos cuenta–. Es un gran paso dentro de la Iglesia que marca un rumbo. Demuestra que no tiene miedo a las críticas. Es un gran momento para el colectivo LGTB+, pero sobre todo para todos los tipos de familia. No hay mayor acto de amor que el de crear una familia».

Y en eso, en que es una cuestión de amor, coinciden los diseñadores Álvaro Castejón y Arnaud Maillard. Pareja creativa desde hace diez años con su firma Alvarno, están sentimentalmente unidos desde hace 17 y se confiesan católicos. «Es una noticia estupenda. No hablamos de política, sino de amor, de respeto a la elección de vida de cada uno. A muchas familias les habrán hecho bien estas palabras», asegura Castejón. Arnaud va un paso más allá: «El Papa ya llevaba años hablando sobre esto, pero es fantástico que lo haga de una manera tan abierta. La Iglesia debe modernizarse o se quedará obsoleta. De momento, se ha ceñido a decir que aprueba la unión civil. Ahora lo que hace falta es que el Vaticano lo respalde oficialmente».

Cada uno a lo suyo

Y, quizá, en este matiz se encuentre el posible punto de fricción. Porque en el júbilo y en el agradecimiento, también tienen cabida la prudencia y la crítica. «Va en la buena dirección –apunta Javier Maroto, miembro del Senado por el PP y casado con Josema Rodríguez desde 2015–. Estas cosas tienen una melodía que suenan mejor que las canciones habituales. Dicho esto, hay que tener clara cuál es la labor del Papa: ocuparse de la doctrina de la Iglesia en lo que afecta a los católicos. Y lo que ha hecho es opinar sobre lo que hacen las naciones en los parlamentos cuando muchas ya han regulado estas uniones a pesar de la Iglesia. Cuando veo el titular del Papa revolucionario creo que lo que sería revolucionario sería que la Iglesia cambiase por fin algo que lleva sin cambiar desde el principio de los siglos. Que casase a los homosexuales en el Vaticano. Eso lo aplaudiría enormemente porque significaría que hemos avanzado. Pero la Iglesia sigue instalada en el no. Lo único que tiene en su mano el Papa es legislar dentro de su propio Estado y cambiar sus dogmas. Y la Historia nos dice que eso no va a pasar».