Isabel Pantoja engañó a Encarna Sánchez en una notaría. ¿Ha hecho lo mismo con su hijo?

Se embolsó más de 200 millones por el arrendamiento de dos fincas, Cantora y La Garza, que pertenecían a Kiko Rivera y a la locutora. El día que vendió La Garza a Encarna Sánchez, Isabel mintió ante notario para ocultarle que la finca estaba arrendada

LA CANTANTE ISABEL PANTOJA y LA PERIODISTA ENCARNA SANCHEZ EN LOS ESTUDIOS DE LA COPEKPGTRES

El enfrentamiento de Kiko Rivera con su propia madre, Isabel Pantoja, ha puesto en el foco mediático su millonaria herencia y su polémico reparto. La viuda del torero, siempre en entredicho por el resto de herederos, es cuestionada ahora por su propio hijo, Kiko. El DJ sorprendió, a propios y extraños, al acusar a su madre de haberlo “engañado toda la vida” en las páginas de “Lecturas”.

Por eso, el pequeño de los Rivera, que está investigando la actuación de su madre en lo relativo a la herencia que le dejó “Paquirri”, quiere asegurarse de que se cumplieron las últimas voluntades de su padre. De momento, y mientras la tonadillera anuncia acciones legales contra quiénes pongan en duda la legalidad de su actuación, Kiko ha acudido a varias notarías para solicitar documentación que confirme o desmienta sus sospechas.

Este viernes, si Isabel Pantoja no lo impide, el DJ se sentará en un especial que, como informamos en primicia, prepara Telecinco sobre este espinoso asunto que tratará de dar respuesta a la pregunta que atormenta al marido de Irene Rosales. ¿Ha perjudicado su madre a él y a sus hermanos en beneficio propio?.

En este artículo, los lectores podrán acceder a un testimonio exclusivo y a un documento oficial, que podría demostrar que no son sólo los herederos de Paquirri los únicos perjudicados por la desmedida ambición de la tonadillera. El comportamiento de Isabel Pantoja con una de sus más íntimas amigas, la polémica periodista Encarna Sánchez, en la compraventa de La Garza, herencia de Paquirri, demuestra que Isabel es capaz de todo por dinero.

Encarna Sánchez e Isabel Pantoja en la época en la que eran íntimas amigas.La Razón (Custom Credit) | KORPA

Si ayer les hablamos de la cuestionable venta de La Garza, una finca de Carmina Ordóñez que heredó la tonadillera y que, en 1995, vendió a Encarna Sánchez, hoy desvelamos cómo rentabilizó la tonadillera esta finca gracias a Los Vilariño, actuales propietarios de esta finca y antiguos arrendatarios de Cantora. Según nos han confirmado en exclusiva, Isabel Pantoja se habría embolsado más de 200 millones de pesetas gracias al legado de su viudo. Un dinero del que nunca ha rendido cuentas a su hijo, propietario de Cantora, ni a Encarna Sánchez, dueña de otra de las fincas arrendadas.

Isabel ocultó a Encarna Sánchez que la finca que le vendió estaba arrendada y que ella cobraba las rentas.

Isabel no sólo ocultó a Encarna Sánchez que la finca estaba arrendada a los Vilariño, también al notario que dio fe de esta compraventa. El documento notarial al que ha tenido acceso LA RAZÓN prueba el engaño. Así en el apartado de la escritura que hace referencia a la “situación arrendaticia” de La Garza, “manifiesta su propietaria que la finca descrita está libre de arrendatarios y ocupantes y que no ha hecho uso en ningún momento del derecho que le reconoce el artículo 26.1 de la vigente Ley de Arrendamientos Rústicos”.

Escritura de Compraventa de La Garza entre Isabel Pantoja y una empresa de Encarna SánchezLa Razón (Custom Credit)

Isabel, con Encarna presente en la notaría, niega el arrendamiento y eso que, los Vilariño, ya llevaban dos años pagándole el alquiler. Gracias a este engaño, evitó compartir con la locutora las rentas que producía La Garza. De hecho, tal como nos confirma David Vilariño, quién cobraba el importe íntegro de las rentas era Isabel Pantoja. Pero aún hay más, tras la muerte de la locutora continuó embolsándose el dinero del alquiler de esta finca, algo que no le correspondía, ya que la finca ya era propiedad de su única heredera, Clara Suñer.

En total, durante los más de veinte años que los Vilariño fueron arrendatarios de las tierras de Paquirri que administraba Pantoja, la tonadillera se embolsó más de 1.200.000 euros. De ese dinero, una parte correspondía a su hijo, propietario de la mitad de Cantora y mayor de edad desde 2002 y, la otra, a la heredera de Encarna Sánchez, Clara Suñer, propietaria legal de La Garza desde 1996. Ninguno de ellos recibió su parte.

David Vilariño lo confirma: “Nosotros pagábamos a Isabel. Si ella les daba su parte a los otros propietarios o no, ya era su problema."

David Vilariño nos confirma que, durante 21 años, pagaron a Isabel Pantoja por el arrendamiento de La Cantora (propiedad de ella y su hijo) y de La Garza (la finca que vendió a Encarna Sánchez), más de 1.200.000 euros. Ni siquiera cuando su hijo Kiko obtuvo la mayoría de edad, ni cuando vendió la finca La Garza a Encarna Sánchez, cambió la forma de pago. Esto, a falta de que Pantoja demuestre que pagaba su parte del arrendamiento a los otros propietarios, confirmaría que la tonadillera se habría embolsado exclusivamente un dinero que no sólo le correspondía a ella.

LA PERIODISTA ENCARNA SANCHEZ DURANTE UN PROGRAMA DE RADIO EN LOS ESTUDIOS DE LA COPE © KORPAKP©KORPA

-¿Cuándo alquilaron La Garza?

-La arrendamos cuando compramos El Guatito y el ganado de Paquirri. Todo se hizo más o menos a la vez. Cómo El Guatito era insuficiente para tener una ganadería brava, sólo tenía 100 hectáreas, arrendamos a Isabel Pantoja todo el terreno de Cantora y La Garza, una finca que después compramos.

-¿Sabía su padre que la finca La Garza figuraba a nombre de Carmen Ordóñez?

-Supongo que sí. En cualquier caso, la herencia de Paco era algo conocido, se habló mucho y durante mucho tiempo. Es verdad que La Garza estaba a nombre de Carmen Ordóñez, así figuraba en el Registro de la Propiedad cuando nosotros la compramos años después. El motivo por el que no se cambió el nombre del propietario lo desconozco.

-Cuando alquilaron las tierras de Paquirri ...¿ya eran amigas Isabel y Encarna, ¿no?

-Sí, fue esa época. Hubo muchos líos entre Isabel y Encarna a cuenta de esa finca. Pero yo tampoco entonces me enteraba de mucho. Lo que sí supe es que Isabel le vendió La Garza a Encarna y que tenía previsto hacer allí un cortijo. Yo he visto el proyecto que tenía, he visto los planos de la vivienda que proyectaron.

-El proyecto se paraliza cuando terminó aquella amistad, ¿no?

-Sí. Todo se paró. No sé bien lo que ocurrió entre ellas, pero el cortijo nunca se construyó. Después, cuando murió Encarna, nosotros compramos aquella finca a su heredera.

-Pero entonces, si la finca se la vende a Encarna en 1994, ¿cómo se siguen pagando las rentas a Isabel Pantoja?

-Nosotros teníamos un contrato de arrendamiento suscrito con Isabel Pantoja y su hijo Francisco durante veinte años. Le pagamos siempre a ella y si ella daba su parte a los otros propietarios o no, ya era su problema. Aquello no cambió porque nadie, en nombre de Encarna, nos reclamó ningún pago. Cuando apareció la heredera y nos dijo que era la propietaria, le explicamos la situación.

-En la escritura de compraventa de La Garza, cuando Isabel se la vende a Encarna, consta que la finca está libre de arrendatarios, algo que no es verdad...

-Desconozco sí, cuando Isabel vendió La Garza a Encarna, ella sabía que estaba arrendada. Aunque imagino que sí, porque era conocido por todos. Lo que no sé es si Pantoja se lo dijo o no. Pero si eso es lo que pone en las escrituras, se podría deducir que no.

-¿Cuánto cobraba Isabel por las tierras que os alquiló? Se ha publicado que eran 9 millones de las antiguas pesetas al año, ¿es así?

-Sí, comenzó en 9 millones al año pero esta cantidad se actualizaba en función del IPC. Al final del contrato, eran aproximadamente unos 60.000 euros anuales. Esa cantidad la cobraba Isabel, muchas veces incluso por adelantado, ya que, durante mucho tiempo tuvo problemas de liquidez. La tuvimos arrendada desde 1992 al 2013, que fue cuando nos rescindió el contrato y eso...¡que nos debía dinero!.